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Manifiesto de la campaña: «Venezuela soberana, Venezuela Bolivariana (Manos fuera de Venezuela)»

El siguiente documento constituye el posicionamiento político del FAI en relación con la OTAN, las bases norteamericanas y la aceptación por el estado español de la complicidad en sus crímenes.

Animamos a las diversas organizaciones que comparten nuestros planteamientos antiimperialistas a que manifiesten su adhesión a este Manifiesto, en el formulario que figura al pie de página.



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MANIFIESTO DE LA CAMPAÑA “VENEZUELA SOBERANA, VENEZUELA BOLIVARIANA (MANOS FUERA DE VENEZUELA)”

 

NO A LA GUERRA IMPERIALISTA CONTRA VENEZUELA.

 

Desde Julio del 2017 cuando se puso freno a la violencia terrorista desatada por las “guarimbas” y la oposición golpista, la estrategia de derrocamiento del gobierno y destrucción del Estado venezolano ha tomado un nuevo rumbo. A partir de ese momento la oposición golpista ha actuado principalmente desde el exterior preparando el terreno y la opinión pública para una “injerencia humanitaria”.

La injerencia en los asuntos de Venezuela es parte de la guerra global imperialista que en estos momentos apunta al país bolivariano. Pero la guerra imperialista tiene un largo recorrido. Se inició tras la Segunda Guerra Mundial con el dominio Estadounidense sobre el planeta para apropiarse de los recursos, los mercados, las comunicaciones, la biodiversidad y la cultura, tratando de someter e integrar a todos los países en la lógica capitalista que él hegemoniza. Además de alimentar los conflictos en África, apoyar golpes de Estado y guerra encubierta en América Latina, derrocar gobiernos y poner presidentes títeres, lleva 67 años de guerra en la península de Corea, 59 años en guerra contra Cuba, 17 contra Afganistán, 8 contra Siria y 20 contra Venezuela.

La doctrina de la “intervención humanitaria” fue puesta en marcha por la administración Clinton para justificar el bombardeo de la OTAN a Yugoslavia, sirvió para intervenir en Afganistán, Irak, Libia y Siria, y ahora se pretende aplicar a Venezuela.

El discurso de la “crisis humanitaria” ha servido para justificar la intervención armada, la guerra y el expolio de los países a los que se ha aplicado. Se prepara el terreno para la invasión mediante el bloqueo y las sanciones económicas, la guerra económica para estrangular la economía (hacer chillar la economía como dijo Kissinger antes del golpe de Estado a Chile), y la guerra mediática (de propaganda) para crear las condiciones psicológicas en la opinión pública internacional para que acepte un golpe de estado y una intervención armada. Dicho de otra forma, se trata de hacer aceptable o incluso “necesaria” la guerra y la invasión de un país, tal y como reclama la “oposición venezolana”.

Todas las intervenciones armadas modernas han seguido el mismo protocolo: demonizar al gobierno y al presidente, aislar al país y finalmente intervenir.

La “crisis humanitaria” es una categoría del Derecho Internacional que regula Naciones Unidas y que permite establecer con rigor las variables que han de darse para que un país solicite la ayuda externa. En el caso de Venezuela, el informe del experto independiente Alfred de Zayas, encargado por la comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas publicado en septiembre de 2018, establece con claridad que en Venezuela no hay crisis humanitaria sino una crisis económica inducida. Que Venezuela tiene suficientes recursos propios para atender a su población y que las causas de la escasez de medicinas y alimentos se deben al bloqueo económico. Como señala de Zayas el bloqueo económico es parecido a los asedios medievales y sus efectos sobre la población son cruentos y destructivos tanto como una intervención armada.

EEUU, sus aliados europeos y una parte de los países latinoamericanos subordinados al imperio (el autodenominado Grupo de Lima) comenzaron la ofensiva tratando de deslegitimar al presidente Nicolás Maduro. Para ello se sirven de la ilegalizada Asamblea Nacional que se encuentra en desacato y suspendida de funciones. La agresión a Venezuela empieza a combinar el “golpe parlamentario”, el estrangulamiento de la economía, la guerra psicológica, las amenazas militares en la frontera tanto con Colombia como con Brasil, y una guerra mediática que prepare a los personajes que, entrenados y señalados por Estados Unidos, se harán cargo de “legitimar” la destrucción de las estructuras estatales y el expolio de los recursos; es el caso del autoproclamado presidente interino.

Una parte importante de la oposición venezolana es “genéticamente golpista”. No le interesa el diálogo ni la paz, así lo demostraron cuando en el último momento y tras una llamada del Departamento de Estado norteamericano se negaron a firmar los acuerdos de paz elaborados en Costa Rica con los auspicios del Vaticano y la mediación del expresidente Zapatero. El gobierno de Nicolás Maduro siempre ha llamado al diálogo y la paz pero sin renunciar a un modelo de Estado soberano y al servicio de las clases populares.

Para la oligarquía venezolana no es aceptable la paz porque no consentirán nunca que se les arrebate sus privilegios y riqueza. Las élites españolas y las venezolanas coinciden con la dinámica imperialista de privatización y apropiación de todos los recursos venezolanos. En esa lógica su objetivo prioritario es que el Estado venezolano sirva a los intereses privados de las élites y someta a las clases populares, tal y como ocurría antes de 1998 cuando Chávez ganó las elecciones presidenciales.

La guerra mediática no ha parado desde que el gobierno de Venezuela cambió de signo a favor de la clase trabajadora venezolana. Han inundado todo el espectro comunicacional, incluidas las redes sociales, de noticias falsas. Todo vale para apuntalar la imagen de caos e “intervención necesaria” en Venezuela. Los medios de comunicación españoles, públicos y privados, apoyan abiertamente el golpe del autoproclamado y las directrices de Estados Unidos. Sus únicas fuentes son las de la oposición, y cuando utilizan las fuentes del gobierno venezolano es sólo para tergiversar y negar dicha versión. Las noticias son parciales y alineadas con el discurso de la intervención. Nunca antes ha existido una campaña mediática tan agresiva y violenta contra un estado soberano, potenciada por las Nuevas tecnologías y la concentración de las empresas mediáticas.

La guerra contra Venezuela no va a comenzar en los próximos días, la guerra se inició en el mismo momento en que llegó al poder Hugo Chávez, desde ese momento se han producido golpe de estado (2002), paro petrolero, guarimbas, actos terroristas, y más de tres años de una devastadora guerra económica. Por si fuera poco, Obama decretó que Venezuela era una amenaza inusual y extraordinaria, una orden ejecutiva que renovó Trump por dos veces, y desde hace meses se habla abiertamente de intervención armada.

El Frente Antiimperialista Internacionalista y todas las organizaciones, movimientos y personas que subscribimos este manifiesto, defendemos y denunciamos:

Defendemos la soberanía venezolana y el principio de no injerencia tal y como recogen tanto la Carta de Naciones Unidas como las resoluciones 2123 (de 1965) y la 2625 (de 1970) sobre la descolonización.

Defendemos la legitimidad y legalidad del gobierno bolivariano del presidente Nicolás Maduro que llegó a la presidencia tras un proceso electoral limpio y trasparente según han reconocido la mayoría de los países que conforman la comunidad internacional incluyendo a los más poblados del planeta (Rusia, China, India o Irán) y la Fundación Carter que ha avalado la independencia del Poder Electoral venezolano y la limpieza y fiabilidad de sus procesos electorales.

Denunciamos a Estados Unidos y sus aliados por pretender convertir a Venezuela en una Neocolonia. Denunciamos que además de la apropiación de los recursos su objetivo es destruir el ejemplo de Venezuela y que ningún gobierno quede fuera de la lógica capitalista. El objetivo imperialista oculto bajo las consignas de “democracia y la libertad” es reconvertir al estado venezolano bajo la directriz neoliberal.

Denunciamos las ilegalidades del gobierno español, su subordinación a los intereses estadounidenses y la creación de una cortina de humo para ocultar los problemas internos y la carrera armamentística. El gobierno español, miembro de la OTAN, muestra que no es un gobierno soberano al subordinar los intereses del pueblo español a los intereses de las empresas y el gobierno estadounidense. Su posicionamiento contra Venezuela, el reconocimiento del autoproclamado presidente, el apoyo a la oposición golpista lo coloca en la más absoluta ILEGALIDAD. Igual que hizo Aznar en el trío de las Azores, se hace cómplice y responsable de llevar la guerra a Venezuela.

Denunciamos que Venezuela se ha convertido en una cortina de humo para el gobierno español, lo mismo que en Estados Unidos, que en periodos electorales sirve para ocultar los graves problemas internos de este país: la corrupción de las instituciones españolas, el juicio a los políticos catalanes, la crisis económica que nos sitúa a la cabeza de la desigualdad en toda Europa, etc.

La subordinación del Reino de España a Estados Unidos va unida también a un incremento de la carrera armamentística de nuestro país. Noticias como la petición del general M. Scaparrotti al senado norteamericano para añadir dos destructores y un portaviones a los cuatro destructores norteamericanos que ya están desplazados en la base de Rota como parte del escudo antimisiles de la OTAN, muestran que el compromiso del gobierno no es con la paz sino con la guerra liderada por Estados unidos (10/03/2019)

Denunciamos a la oposición golpista venezolana cuya estrategia siempre ha sido la desestabilización y el golpe de Estado. Que el autoproclamado presidente de Venezuela tiene un largo historial entrenado por la CIA para derrocar al gobierno bolivariano. El programa que ha presentado es el programa de un golpista. Afirma que una vez derrocado Nicolás Maduro habrá que crear las condiciones para las elecciones para las que no pone plazo. Crear las condiciones implica privatizar todos los recursos de Venezuela (su venta a EEUU) y “limpiar” a todos los funcionarios bolivarianos.

Denunciamos a los medios y periodistas españoles a los que habría que considerar “paraperiodistas ya que no dan noticias sino que hacen propaganda y actúan como agentes de guerra. Inundan los espacios informativos con Fake news. Abiertamente reproducen los discursos de la oposición golpista. Falsean y mienten al no contrastar las noticias y reproducir directamente los mensajes de las agencias y fuentes estadounidenses. Denunciamos el terrorismo mediático que incentiva los conflictos en vez de alimentar las vías para las soluciones pacíficas.

Sostenemos y defendemos que como personas, organizaciones y movimientos antiimperialistas comprometidos con el internacionalismo no podemos mantenernos al margen.

Sostenemos que no es posible la equidistancia cuando se habla de guerra. Denunciamos que la equidistancia forma parte de la agresión. Venezuela tiene derecho a defenderse. En el momento actual, ante la situación de guerra en la que se está, las supuestas “criticas” desde la izquierda a la política del gobierno bolivariano, o las medias tintas a la hora de posicionarse sin titubear contra la injerencia en Venezuela y por la defensa de la legitimidad de su gobierno, suponen argumentos engañosos que alimentan el discurso injerencista.

Por otro lado, se está adoptando un discurso “genérico” contra la guerra y a favor de la paz en el que se diluyen los culpables y no se asumen compromisos firmes. Al no señalarse los responsables y las causas del conflicto fácilmente la víctima pude convertirse en el culpable de su situación (la mala gestión, la corrupción, el autoritarismo…..) Estas posiciones contribuyen objetivamente al desarrollo de la guerra contra Venezuela porque tranquilizan las conciencias de la militancia y de la opinión pública.

Defender a Venezuela bolivariana es defender la dignidad y la soberanía de un pueblo hermano. Como dijera Fidel «Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad. Quien no sea capaz de luchar por otros no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo”.

¡NO A LA GUERRA IMPERIALISTA CONTRA VENEZUELA!

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Organizaciones que se adhieren al Manifiesto:

Somos Izquierda-Costa Rica

Juventudes del Partido Comunista de los Pueblos de España

Partido Comunista de los Pueblos de España

Asociación Aletheia

Comité Antiimperialista de Cataluña

Asociación hispano-cubana Paz y Amistad de Avilés

Asociación de Amistad con Cuba «Miguel Hernández»

Plan Accion Politica

Foro Pacifista de Ciudad Real

Iniciativa Comunista