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Fundamentos políticos del Frente

(ENGLISH)

Parte primera: Caracterización del imperialismo

  1. Imperialismo y expansión imperial:

    1. El imperialismo es la forma que adopta el modo de producción capitalista en un momento de su desarrollo histórico y, como tal, expresión de la lucha de clases.

    2. El imperialismo se desarrolla para superar las contradicciones del desarrollo capitalista nacional y proteccionista. En sus crisis locales produce excedentes de capital a los que hay que dar salida exportándolos y los procesos de concentración de capital pretenden controlar precios, costes y mercados para mantener la rentabilidad.

    3. Por tanto, es su propia lógica la que impone la expansión imperial, no depende de la voluntad de los actores históricos concretos.

    4. Los procesos específicos de dominación que genera la expansión imperial son más un medio, inevitable, que un fin en sí mismo.

    5. Si en el pasado hubo conflictos entre potencias imperiales, hoy no existen imperios en conflicto; existe un único imperialismo del gran capital trasnacional que pretende establecer su dominio planetario, dirigido fundamentalmente desde la coalición occidental liderada por EE.UU.

    6. No hay diferentes imperialismos, sino contradicciones en el seno mismo del capitalismo en su forma imperialista, que desatan luchas internas por la hegemonía y luchas al exterior para remover cualquier obstáculo a su expansión. El poder hegemónico imperialista trata de disciplinar a las compañías y a los estados que tratan de mantenerse independientes en lo que respecta a los mecanismos de exportación de capital y/o control de precios y/o mercados.

  1. Crisis:

    1. La crisis surge en el momento en que no es posible ya mantener el proceso de acumulación económica.

    2. Es, por lo tanto, expresión de los problemas del sistema, pero es también el conjunto de medidas que adopta el sistema para imponer sus soluciones a estos problemas de acumulación.

    3. Hay que destacar el papel del capital financiero en la conformación de prácticas especulativas para un acceso fácil al crédito que asegurasen el mantenimiento de altos niveles de consumo entre una población de niveles de renta menguantes y que han llevado al estallido de la burbuja y a la mayor crisis del capitalismo.

    4. Al interior del imperio, la crisis se manifiesta con mecanismos de dominación y sometimiento, tanto en las relaciones laborales, como en la restricción de servicios públicos, el ataque a los derechos y libertades y el aumento del disciplinamiento, la represión y la militarización.

    5. Al exterior, las crisis históricamente han incentivado la expansión imperialista, la ocupación de territorios ricos en materias primas, la apertura de rutas comerciales y el freno a la expansión de sus competidores. Históricamente, la guerra es un acompañante de la crisis, con la destrucción de excedentes y de fuerzas productivas como reinicio de la acumulación y con la hipertrofia de la industria militar como forma de activación económica.

  1. Guerra y víctimas:

    1. Así como el desarrollo del imperialismo se asocia a las crisis capitalistas, la guerra es la respuesta a la crisis del imperialismo.

    2. De las guerras contrarrevolucionarias tras la SGM y hasta la caída de la URSS, hemos pasado a las guerras por asegurar el dominio en un mundo en crisis.

    3. La expansión imperial se hace a través de canales comerciales y financieros primero, luego instalando fábricas y comprando tierras e infraestructuras. La difusión de la imagen de un mundo de consumidores con oportunidades mantiene a las poblaciones tranquilas.

    4. Controlando por asociación a la burguesía de los países y a sus gobiernos, no necesitan recurrir a métodos coercitivos; si este control se pierde, el poderío mediático y militar ya desplegado, se pone en acción, desatando la guerra.

    5. La guerra adopta nuevas formas encubiertas o más tecnificadas: psicológica, económica, mediática, golpes parlamentarios, golpes blandos, guerra de drones, de milicias, etc, que buscan la imposición sin una declaración formal de guerra.

    6. Los gastos militares no cesan de crecer, las armas son cada vez más letales y los ejércitos ocupan todos los lugares estratégicos del planeta. El complejo militar-industrial tiene vida propia y es por supuesto una parte esencial del Estado imperialista. Asegura la dominación imperial y al mismo tiempo genera grandes beneficios y mantiene una parte importante de la población ocupada y consumiendo … Pero vive de los impuestos y, por lo tanto, le disputa una parte de las plusvalías a otros sectores. Constituye en sí mismo una gran contradicción del Imperialismo

    7. Las víctimas mortales de la guerra se cuentan por millones y el 90% de ellas son civiles, la mayoría, los más vulnerables: mujeres y niños. Los desplazados sobrepasan los 70 millones y sólo una pequeña parte llega al occidente desarrollado; el resto permanece en zonas donde escasean los recursos incluso para la propia población.

  1. Estamos en guerra:

    1. Sostenemos que estamos, de facto, en guerra: es la “Guerra Mundo” desatada por la Coalición Imperialista Occidental liderada por EEUU.

    2. Estamos en guerra, aunque sus frentes de batalla están fuera de nuestras fronteras; no somos espectadores, somos los actores principales de la guerra.

    3. La guerra imperialista busca sostener y extender las condiciones de explotación monopolistas, asegurando las inversiones y el acceso a los recursos y a los mercados en condiciones de ventaja. Elimina países resistentes y disciplina a los demás. La guerra imperialista hace todo esto y además se justifica para sí misma todo el despliegue militar y mediático que la alimenta.

    4. En su estrategia de guerra, la intervención imperial sostiene siempre el mismo patrón de conducta: criminalización y aislamiento de cualquier manifestación de resistencia, hasta llegar a al agresión directa, sea por medios abiertos o encubiertos.

    5. La calificamos como guerra imperialista porque trata de imponerse a países, regiones o pueblos, por cualquier medio militar, político o económico.

  1. Occidente dirige la guerra y la expansión imperial:

    1. La guerra imperialista está dirigida por la coalición occidental, agrupada fundamentalmente alrededor de la OTAN. Pero está bajo la hegemonía de EEUU porque su presupuesto militar supera al del conjunto del resto del mundo, porque cuenta con más de 800 bases militares y porque ostenta su mando militar.

    2. El sionismo internacional, por su estrecha vinculación con el gran capital financiero, tiene un papel preponderante en la expansión imperialista. Además, la entidad sionista de Israel, creada como neocolonia a costa del despojo y del genocidio del pueblo palestino, actúa como brazo ejecutor del control imperial en la región, apoyada siempre por occidente y con el respaldo de su arsenal nuclear.

    3. La Unión Europea funciona como una estructura de defensa de los grandes intereses económicos y de gestión de las contradicciones interimperialistas en los países que la integran y que tratan de mantener sus negocios en sus ex-colonias utilizando los más abyectos procedimientos de violencia, con absoluto desprecio de sus poblaciones. Para proyectar su fuerza al exterior, la UE ha establecido que su defensa descansa en el aparato de la OTAN.

    4. La OTAN la conforman 28 de los países más desarrollados alrededor del Atlántico Norte, incluyendo a la mayor parte de la Europa del este. Prosigue su expansión a países alejados de este entorno, como Israel, Georgia o Australia. Sus acuerdos de cooperación con Colombia marcan un hito en el hostigamiento a los procesos de liberación en Latinoamérica.

    5. En occidente se encuentran los centros neurálgicos de las guerras económicas, de los golpes blandos, de los ejércitos interpuestos, de los ejércitos de las grandes potencias y de la OTAN.

    6. En occidente se diseñan y fabrican las armas que se emplearán en esas guerras y se reclutan las fuerzas que de forma selectiva incentivarán los conflictos.

    7. Posee el mayor arsenal de armas, tiene la mayor capacidad económica y su influencia política es abrumadora. Está, por lo tanto, detrás de todas estas masacres.

    8. Sin embargo, occidente educa a su población para que no reflexione sobre la guerra y acepte los hechos tal y como se los presenta la clase política, los medios de comunicación y las industrias culturales: occidente sólo actúa en defensa propia o de la justicia y los derechos humanos; su guerra es contra el terrorismo, contra las tiranías y más recientemente contra la amenaza rusa, y el día de mañana contra la amenaza china.

    9. Este es el discurso que trata de calmar las conciencias y evitar que se repitan las movilizaciones del pasado, un discurso esquizofrénico, en donde guerra es paz y los criminales son las víctimas.

    10. Occidente vende seguridad a cambio de falsa conciencia. La profesionalización de los ejércitos, la mercenarización de las fuerzas de choque y los ejércitos interpuestos, reducen el riesgo propio a un número de bajas aceptables, que no genera alarma y contribuye al mito de los héroes que refuerza el belicismo a distancia

  1. El cerco a Rusia y China:

    1. Durante su existencia, la Unión Soviética actuó como un potente freno a la expansión imperialista occidental y en favor del mantenimiento de la paz desde las instancias internacionales. Sin embargo, occidente no podía consentir el éxito de una organización social que cuestionaba al propio capitalismo, por lo que creó la OTAN para cercarla militarmente.

    2. La expansión imperial no se detiene ante reglas o compromisos. Rusia fue un excelente aliado de occidente tras la caída de la Unión Soviética.

    3. Desde que Rusia comenzara a actuar por su cuenta, estableciendo alianzas y relaciones con otros países al margen del poder imperialista y a reconstruir su poder y su industria militar independiente, se ha convertido en un obstáculo y por lo tanto, en un enemigo.

    4. El protocolo de agresión está en marcha: criminalización, aislamiento y ataque. Batallones del ejército mediático ponen a Rusia al mismo nivel que el terrorismo, se le aplican sanciones y se la somete a un cerco militar como preludio de un posible ataque de consecuencias inimaginables. Por primera vez desde la guerra fría, occidente se prepara para una confrontación entre ejércitos de niveles equivalentes.

    5. En su estrategia de acoso a Rusia, la UE y la OTAN no han dudado en recurrir a los más criminales desechos del nazismo, fomentando las revoluciones de colores y el auge del fascismo para conseguir gobiernos débiles y corruptos, sometidos a la voluntad imperial en todos los estados del antiguo Pacto de Varsovia y de la URSS.

    6. China espera su turno; su vertiginosa expansión, productiva, económica y comercial resulta un reto inasumible para la hegemonía de EEUU. EEUU ha supuesto un foco de tensión continuado con su apoyo a Taiwan y manteniendo deliberadamente abierto el conflicto en Corea, con un despliegue militar ininterrumpido de más de 67 años y una política continua de provocación desestabilizadora de China. La más preocupante manifestación de esta tensión, hoy, es el despliegue de sistemas antimisiles en Corea y el desplazamiento al Pacifico occidental del mayor contingente naval de EEUU, sin que exista ninguna amenaza militar real.

    7. Aún cuando Rusia y China muestran rasgos cada vez más notables de inmersión en la lógica capitalista y de que, en el caso de China, está desarrollando una intensa campaña de penetración planetaria de sus empresas, por el momento no exhiben los rasgos de violencia y despojo que ha caracterizado la expansión colonial y neocolonial del imperialismo occidental

    8. No es fácilmente imaginable un conflicto directo entre potencias equivalentes, con un alto potencial nuclear. Pero las medidas y estrategias adoptadas en los casos de Rusia y China muestran que que se trata de crear amenazas suficientemente creíbles para forzar cambios internos favorables al expansionismo occidental.

    9. A pesar de ello, el riesgo de desencadenamiento del holocausto nuclear, implícito en esta estrategia, ha de considerarse un crimen contra la humanidad en si mismo.

Segunda Parte: La necesidad de un frente antiimperialista

  1. Historial antiimperialista español: Los pueblos del estado español han mantenido luchas antibelicistas en nuestra historia reciente; los movimientos por la paz, los de insumisión, el movimiento Anti-OTAN y contra la guerra de Irak perduran en la memoria y aún continúan, aunque de forma muy debilitada.

  1. Urgencias actuales: Nuevos y atroces acontecimientos bélicos se han sucedido en los últimos años y continúan hoy día sin que apenas se produzcan respuestas. Ataques de Israel al Líbano y Gaza, invasión y destrucción de Afganistán, Irak y Libia por la Coalición Occidental y la OTAN, invasión de Siria por ejércitos mercenarios,revoluciones de colores y golpes de estado en el Cáucaso y Ucrania, injerencia y guerra económica contra Venezuela, bloqueo a Cuba, hostigamiento permanente contra Corea, etc.

  1. La responsabilidad del estado español:

    1. El estado español forma parte de la coalición imperialista y no lo hace como mero espectador, sino que lo hace como actor destacado. En nuestro territorio se encuentran bases militares y centros de mando esenciales en la estructura militar imperialista,que han sido y son la retaguardia en todas las operaciones que se han organizado desde la primera guerra del golfo y la guerra de liquidación de Yugoslavia.

    2. Pertenecemos a la OTAN y hemos intervenido en 50 misiones en 30 países, desplazando 138.000 efectivos, con un saldo de 160 muertos. La participación en operaciones internacionales de la OTAN o bajo acuerdos bilaterales son la primera fuente de méritos para el ascenso de los oficiales españoles, lo que refuerza progresivamente su carácter imperialista.

    3. Sin embargo, para la mayoría de nuestra población, no solo no estamos en guerra, sino que estamos contribuyendo efectivamente a la paz y aceptamos nuevos y mayores gastos militares para ello.

    4. Pero ignoramos los riesgos que comporta y, sobre todo, nuestra responsabilidad en las agresiones imperialistas, en las que intervenimos activamente. Ignoramos también el grado de nuestro sometimiento al no tener ningún control sobre las fuerzas militares que ocupan nuestro territorio.

  1. Resistencias, antiimperialismo:

    1. Todo proceso de dominación puede generar resistencias, tanto en los espacios sometidos como en el interior del imperio. Hay múltiples formas de resistencia y varían en su desarrollo temporal, sin que la absoluta desproporción entre las fuerzas actúe de inhibidor, tal como puede observarse en el caso palestino.

    2. La resistencia es la única forma de enfrentarse a la expansión imperialista y a la guerra. El imperialismo no negocia su expansión. Resistir implica un compromiso político con el horizonte de una sociedad socialista: resistir construyendo otra sociedad; o mejor, construir otra sociedad resistiendo.

    3. El internacionalismo es lo contrario del imperialismo; es el reconocimiento de otras naciones como iguales, respetando sus diferencias. Se basa en la cooperación y en el beneficio mutuo e implica la solidaridad internacionalista, es decir, la solidaridad de clase.

    4. La explotación y el dominio es un aspecto necesario del sistema imperialista, que siempre actúa para impedir que esa situación cambie. Por tanto, es imprescindible que el antiimperialismo forme parte inalienable de todas las políticas del campo popular y de todos los procesos sociales de cambio, recuperando la noción del socialismo como el horizonte a conquistar.

  1. Contra la equidistancia:

    1. Ningún movimiento que se declare transformador, sea en lo político, lo económico, las luchas de género o las luchas sociales, incluso las antifascistas, lo son realmente si no incluyen en su lucha el antiimperialismo, el internacionalismo y la denuncia intransigente de la OTAN.

    2. Si no se generan movimientos de resistencia que propugnen alternativas al sistema en crisis, ese mismo sistema promoverá el fascismo, como ya ha sucedido en la historia. La resistencia antiimperialista es, necesariamente, antifascista.

    3. Argumentar que ante la expansión imperialista no se está ni con unos ni con otros es condescender con quienes se imponen por la fuerza.

    4. De forma análoga sucede cuando se sitúan como igualmente condenables el imperialismo y las fuerzas de resistencia, fuerzas que son sistemáticamente señaladas como violadoras de libertades y derechos humanos por los mismos imperialistas.

    5. Hay que preguntarse siempre quién decide quien es un tirano, quién fija la forma de eliminarlo, quién determina cuál será el resultado… siempre es la coalición imperialista; sin embargo, lo importante es acabar con lo que la clase política y los medios dominantes han criminalizado.

    6. Mientras perdure la contradicción capital-trabajo existirá una tensión en la que los trabajadores están obligados a defender sus intereses de clase de la forma más efectiva posible; y eso vale para cualquier país, tenga el sello de idoneidad democrática o no lo tenga.

    7. Cuando esa lucha se manifieste es la solidaridad internacionalista, de clase, la que debe actuar y no el imperialismo redentor. Los ninis de la izquierda occidental parecen tomar como modelo de sociedad al mismo occidente imperialista y por eso reclaman y aceptan su intervención.

    8. Es preciso hacer que los movimientos de solidaridad visualicen y denuncien la conexión que existe entre el sufrimiento de las víctimas y las causas que lo provocan, desenmascarando a las organizaciones de ayuda humanitaria que apelan a los sentimientos, ocultando al mismo tiempo a los responsables del desastre.

    9. Aceptar la estrategia imperialista de criminalizar, aislar y agredir y justificar esta aceptación con el discurso de ni con uno ni con otro, es aceptar la lógica del poder hegemónico.

  1. La fragmentación:

    1. El fraccionamiento es un elemento esencial del discurso dominante y de las estrategia imperialista.

    2. Se fracciona la realidad para hacerla difícilmente comprensible y poder manipular nuestras mentes ocultando sus verdaderos intereses. Se fragmenta la organización social y las resistencias para facilitar su control e impedir la construcción de lo común. Se nos conduce a aceptar este fraccionamiento y a que operemos esencialmente desde lo que sentimos inmediatamente como propio.

    3. Muchas de nuestras organizaciones, grupos y personas que defendemos de forma explícita o implícita ideas comunes frente al imperialismo, lo hacemos en ese espacio fragmentado.

    4. La solidaridad y la resistencia es escasa, fragmentada y apenas si tiene continuidad, no hay unidad de acción. Como mucho, se llega a esta unidad de acción en momentos en que se producen situaciones extraordinarias.

  1. Concentración de fuerzas:

    1. Se echa en falta la unidad de acción en la construcción de lo común, reflexionando, trabajando y actuando juntos, creando espacios que resulten tan atractivos y gratificantes como los de las organizaciones de origen, y que nos ofrezcan diferentes y mayores objetivos y sobre todo, que nos otorguen el poder necesario para llevar a cabo una resistencia efectiva.

    2. Lo más grave es que esos principios generales que compartimos se quedan en tierra de nadie, porque necesitan de ese espacio común para poder desarrollarse.

    3. Cabe preguntarse entonces por qué no es esa una de nuestras metas prioritarias. Parece que el diagnóstico de la situación y las reflexiones sobre la necesidad de la unidad de acción resultan insuficientes. Todo parece indicar que entre la enorme presión a la que estamos sometidos nos protegemos en entornos afines.

    4. El trabajo en nuestro entorno nos permite sobrevivir y mantener un cierto nivel de resistencia pero, en las condiciones actuales, este trabajo tiene pocas posibilidades de alcanzar siquiera metas parciales.

    5. Sabemos de la importancia de de cada una de las luchas parciales; sin embargo, es preciso comprender que cada una de ellas enfrenta aspectos parciales de una misma realidad hostil y que no se puede cambiar ese aspecto de la realidad si no es con un cambio total de la propia realidad.

    6. Parece obvio pero hay que señalarlo: sólo la concentración de fuerzas puede sentar las bases desde las que tener una incidencia real. Es a partir de una mejor correlación de fuerzas desde donde podemos plantearnos nuevos objetivos parciales y sectoriales y aquellos que se establezcan en común.

    7. Cada movimiento tiene características, dificultades, acumulaciones históricas y condicionamientos específicos, al mismo tiempo que existen rasgos y necesidades comunes que pueden ser fuente de aumento de la fuerza y el potencial de cada uno, si somos capaces de desarrollar la cooperación y el internacionalismo.



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