ArtículosDestacadosVíctimas y Resistencias

Reconstrucción del capital a costa de nuestra destrucción: ¿Qué hacer?

Tras los ataques sufridos en la crisis anterior, se prepara un nuevo asalto de dimensiones mucho mayores, concienzudamente gestado mediante un escenario de terror generalizado destinado a minimizar nuestras posibilidades de respuesta.

A medida que se profundiza el abismo de la crisis, el capitalismo muestra sin tapujos que la libertad de mercados y su defensa de la libre competencia son mera propaganda. El pastel por el que luchan descarnadamente las facciones oligárquicas dominantes es el dinero público que el Estado, su Estado, el Estado al servicio del capital, pone a su disposición.

Y esa enésima apropiación de nuestra riqueza, la que produce la clase obrera, no es sólo la plusvalía, no sólo los beneficios que les generamos comprando sus mercancías, es además el robo de los fondos públicos que generamos con nuestros impuestos – que paga prácticamente sólo la gente trabajadora – y nuestras cotizaciones sociales.

Los Fondos de la UE como instrumento de chantaje.

Los 2.000 folios que el Gobierno español ha enviado a Bruselas dando cuenta de las contrarreformas a emprender a cambio de los Fondos de Reconstrucción son secretos.

Lo son por dos razones:

  • una, porque cambian todos los días en función de las presiones ejercidas por quienes de verdad mandan: la UE en representación de la banca y las multinacionales.
  • y la más importante, porque como todos los crímenes contra el pueblo, se perpetran en la oscuridad, procurando que tardemos lo más posible en enterarnos.

Está sucediendo exactamente lo mismo que en 2011. Entonces, mientras «nuestra» deuda crecía y se disparaban las alarmas, el gobernador del Banco Central Europeo y el del Banco de España, el socialdemócrata Fernández Ordóñez, escribieron una carta secreta1 al Presidente del Gobierno, el muy «progresista» Zapatero, conminándole, bajo la amenaza de no comprar Bonos de Deuda Pública, a reducir pensiones y derechos laborales y recortar y privatizar – aún más – servicios públicos como la sanidad y la educación. El gobierno del PSOE no sólo hizo lo que le pedían, sino que en pleno agosto y en una semana, reformó con el apoyo del PP la sacrosanta Constitución, para anteponer el pago de la Deuda a cualquier necesidad social. Hay que recordar que esa Deuda fue construida a base de transferir masivamente dinero público a los bancos y de reducir impuestos a las grandes empresas.

Ahora el cuento se reedita: el Plan de Choque aprobado a comienzos del verano pasado, entre otras medidas, ponía a disposición de los bancos 100.000 millones de euros mediante los cuales el Estado se convertía en avalista de la deuda de todas las empresas y autónomos que entrasen en quiebra y no pudieran pagar los créditos solicitados a la banca.

Además, a finales de julio se anunciaban otros 40.000 millones. Recientemente se informaba que, efectivamente, gran parte de esos créditos no se han pagado, y que se contabilizarán como déficit público.

Con una Deuda del 125% del PIB como consecuencia de una economía colapsada, por la crisis y por el saqueo, los vampiros de la UE presionan para que se ejecuten todo tipo de contrarreformas de manera que la clase obrera y las PYMES paguen la descomunal crisis engendrada por el propio capitalismo.

Ante estas agresiones, el gobierno de PSOE y Unidas Podemos, como antes el de Zapatero, se somete sin rechistar y prepara el enésimo ataque contra la clase trabajadora y las capas populares.

A pesar de que, como decía, la opacidad acerca de las reformas exigidas es total, ya hay suficientes indicios para saber el guion del drama que se avecina y que a grandes rasgos será el siguiente:

1. ¿Dónde irán?

Los Fondos europeos, esos 140.000 millones de euros, irán destinados a la «reconversión verde» y a la «digitalización». La UE ha decidido, y el Gobierno ha aceptado, que esas son «nuestras» prioridades.

Las necesidades sociales acuciantes: vivienda, sanidad, educación, protección social, precariedad, etc., o la planificación democrática de la economía tras el hundimiento del turismo y la construcción, no cuentan absolutamente para nada.

2. ¿Quién los recibirá?

No sabemos exactamente cómo se distribuirán pero es un secreto a voces que los 140.000 millones se los repartirán los tiburones del Ibex, esta vez disfrazados de «verde», de ecologistas. Y será así porque se sabe que tanto la reforma de las administraciones públicas y el procedimiento administrativo – para agilizar los trámites para acceder a los Fondos –

como los criterios de reparto, se han elaborado por gabinetes jurídicos vinculados a la CEOE. Ellos diseñan y el gobierno pone la firma.

3. ¿Qué se destinará a la sanidad?

En la pandemia, en plenos aplausos y alabanzas, ya vimos de qué iba la cosa. Todo el gasto extra ocasionado por la pandemia ha ido sistemáticamente a bolsillos privados3. Nada a contratar más personal o reforzar la sanidad pública.

Los escasos Fondos que se destinarán a sanidad representan el 1,5 %, poco más de 1.000 millones de euros, que irán a la «colaboración público-privada», el nuevo eufemismo de la privatización.

Ya el Ministro de Sanidad, en plena pandemia, tuvo la desvergüenza de presidir un acto financiado por la industria farmacéutica4 sobre «La sanidad del futuro» donde no había otro horizonte que esa «colaboración» que consiste en la vampirización de fondos públicos por la empresa privada.

4. ¿Qué pasará con la digitalización?

La digitalización, como cualquier otra técnica, depende de en qué manos esté y para qué se utilice. La digitalización aumenta enormemente la productividad del trabajo; es decir se produce lo mismo en menos tiempo. La digitalización, en buena lógica, en un país con unos niveles de paro tan terribles, debería servir para reducir la jornada laboral y repartir el trabajo, obviamente sin disminución salarial, dado que se producen unos incrementos enormes de la plusvalía – salario no pagado – de los que se apropia el empresario.

Será justo al revés. La patronal, con la reforma laboral sin derogar en el enésimo incumplimiento del pacto de gobierno5, se prepara para reducir plantillas (véase lo sucedido con la banca6) y aumentar la jornada laboral (en Grecia se pretende aumentar a 10 horas7). Además es preciso no olvidar que la principal utilidad de la digitalización es la «Defensa», es decir, mejorar las armas destinadas a la represión de las trabajadoras y trabajadores y a la masacre de los pueblos.

Pero la cosa no termina aquí.

¿QUIÉN PAGARÁ LO QUE VAN A RECIBIR «NUESTRAS» MULTINACIONALES DE LOS FONDOS EUROPEOS?

Está todo diseñado para que los paguemos nosotras. Aún no sabemos todo, pero ya han avanzado algo:

1º La mitad de esos 140.000 millones de euros lo pagaremos como Deuda, es decir con recortes en el gasto público, disminuyendo plantillas, salarios, y recursos en los servicios públicos. Así se matan dos pájaros de un tiro: se engorda por enésima vez el negocio de los bancos, que son nuestros acreedores, y se hunden los servicios públicos a beneficio de los privados.

2º El gobernador del Banco de España lo anunciaba hace pocos días8: la clase trabajadora deberá pagarse su propia indemnización por despido y destinar una parte, otra más, de su salario a un fondo de pensiones privado para tener una pensión que le permita vivir (misión imposible tras los recortes que nos piensan imponer). Es la llamada mochila austriaca. El negocio es redondo: vacían las arcas de la Seguridad Social construidas con nuestro dinero y, como no hay dinero, dicen, nos imponen financiación adicional a seguros privados.

3º Además, como son «verdes», «ecologistas» y les preocupa el cambio climático, van a reformar los impuestos. ¿Y cómo lo harán? ¿Haciendo pagar a empresas contaminantes que están teniendo impactos terribles sobre la salud de sus plantillas y población circundante, como las incineradoras? Nada de eso. Van a introducir nuevos impuestos indirectos, es decir los que pagamos todo el mundo por igual, ricos y pobres, como los peajes en las autopistas o sobre el diésel en los automóviles.

A estas alturas de la película, la trama debería estar clara. Se proponen seguir destrozando la vida de la clase trabajadora y de pequeños y medianos empresarios, mientras banqueros y dueños de multinacionales amasan fortunas cada vez mayores. Y los gobiernos, del color que sean, les sirven sin rechistar

¿QUÉ HACER?

Es urgente que reaccionemos. No podemos seguir con luchas parceladas cuando los desastres (paro, vivienda, precariedad, discriminación de género, fracaso escolar, desmantelamiento de la sanidad pública, etc.) caen todos sobre las mismas espaldas: las de la clase obrera.

Pero la unidad no puede ser una simple suma de reivindicaciones o de siglas. Es preciso que apunte a impedor, conjuntamente, el siniestro plan que nos pretenden imponer desde la UE.

Por ello, el nuevo proceso de luchas que sin duda se abrirá, debe centrarse, a grandes rasgos y además de las reivindicaciones concretas de cada sector, con estas palabras o con otras, en los siguientes objetivos:

  • Los Fondos de la UE, que son públicos, los administra el pueblo y éste decide las prioridades. Planificación democrática de la economía.
  • No pagaremos la Deuda construida dando dinero público a bancos y multinacionales.
  • Expropiación de la banca y empresas estratégicas.
  • Devolución a manos públicas de todo lo privatizado. Fuera las empresas de los servicios públicos.

Contra el desánimo y la impotencia que impera en muchos sectores, Bertolt Brecht escribió estos versos que llamó “Loa a la dialéctica”:

Con paso firme se pasea hoy la injusticia

Los opresores se disponen a dominar otros diez mil años más.

La violencia garantiza: «Todo seguirá igual».

No se oye otra voz que la de los dominadores, y en el mercado grita la explotación: «Ahora es cuando empiezo».

Y entre los oprimidos, muchos dicen ahora: «Jamás se logrará lo que queremos».

Quien aún esté vivo no diga «jamás».

Lo firme no es firme.

Todo no seguirá igual.

Cuando hayan hablado los que dominan, hablarán los dominados.

¿Quién puede atreverse a decir «jamás»?

¿De quién depende que siga la opresión?

De nosotros.

¿De quién que se acabe?

De nosotros también.

¡Que se levante aquel que está abatido!

¡Aquel que está perdido, que combata!

¿Quién podrá contener al que conoce su condición?

Pues los vencidos de hoy son los vencedores de mañana y el jamás se convierte en hoy mismo.

mayo 2021

Comments are closed.