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Hacia una posición internacionalista y progresista frente a la agresión contra Irán y la región. Declaración del FPLP

Hacia una posición internacionalista y progresista frente a la agresión contra Irán y la región.

Introducción

Estados Unidos y la entidad sionista han vuelto a intensificar sus guerras de agresión contra los pueblos y los Estados de la región. Desde el 28 de febrero de 2026, han iniciado una nueva ofensiva militar contra Irán, comenzando con una serie de masacres que alcanzaron múltiples objetivos dentro del país, entre ellos una escuela infantil, así como operaciones de asesinato selectivo que afectaron a numerosos responsables gubernamentales, tanto militares como civiles.

Esta campaña militar agresiva, dirigida contra la infraestructura estatal y civil iraní, constituye una extensión del proyecto de la alianza de agresión colonial que busca eliminar cualquier foco o centro de gravedad de la resistencia de los pueblos y los Estados de la región frente al colonialismo. Lo hace golpeando estos centros con el objetivo de imponer una hegemonía militar total sobre la región.

Asimismo, esta ofensiva se produce tras años de un asfixiante bloqueo económico contra Irán y menos de un año después de la agresión sionista-estadounidense que ya había atacado a dirigentes iraníes y a numerosos centros militares y civiles.

Sin duda, no es posible separar esta agresión y los acontecimientos en curso en la región del cuadro general del conflicto en el mundo. La estructura colonial-imperialista intenta aprovechar su superioridad tecnológica y militar para producir un orden mundial que garantice la perpetuación de su dominación sobre los pueblos del mundo y sobre las riquezas globales, consolidando el control de una minoría capitalista rica y armada sobre la humanidad durante generaciones.

Este proyecto se sostiene mediante la guerra, el terror, la invasión militar, los bloqueos mortales y diversas herramientas de subordinación militar, política y económica que se aplican en todos los rincones del planeta.

Los lemas de la administración estadounidense sobre la “paz a través de la fuerza”, así como sus amenazas contra numerosos países desde América Latina hasta Asia y África, constituyen en realidad los nombres declarados de las guerras de colonización y sometimiento: paz para los criminales de guerra, muerte, destrucción y bloqueo para los pueblos, y la destrucción de cualquier esperanza de una paz real basada en la libertad, la justicia, la igualdad y la fraternidad humana.

Nuestro rechazo a la agresión estadounidense-sionista contra Irán parte de los siguientes principios:

•Nuestra posición de principio de rechazar toda forma de agresión, invasión y prácticas coloniales contra cualquier pueblo del mundo.

•Nuestro derecho, como parte de los pueblos de la región, a rechazar la intervención colonial-imperialista en nuestra región, dados los devastadores efectos que ha producido y continúa produciendo.

•Nuestro posicionamiento junto a las fuerzas de resistencia que enfrentan la dominación imperialista en la región y en el mundo, así como nuestra larga trayectoria como movimiento de resistencia progresista que defiende la existencia de su pueblo frente al sistema colonial genocida sionista, aliado y extensión militar expansionista del imperialismo occidental en la región.

•Nuestra convicción en el derecho del pueblo iraní —tanto quienes apoyan al gobierno como quienes se oponen a él— a decidir su destino común y ejercer su soberanía sobre su tierra, su país y sus recursos.

•Nuestra clara apuesta por la capacidad de los pueblos y de las fuerzas de resistencia para frustrar los objetivos de esta ofensiva colonial, a pesar de su brutalidad y ferocidad, si se conjugan los esfuerzos de todos los luchadores y defensores de la humanidad y la justicia en todo el mundo.

En los detalles de la agresión y la resistencia

1. Marco general

•Estados Unidos recurrió nuevamente al mismo método engañoso utilizado en ocasiones anteriores: aparentar avanzar positivamente por la vía de las negociaciones mientras preparaba, junto con su aliado la entidad sionista, un golpe militar sorpresivo y devastador contra Irán.

•Una vez más, Estados Unidos y la entidad sionista aplicaron la política del primer golpe contundente, dirigida directamente contra la cúpula dirigente. Se trata de la misma política utilizada por el sionismo en sus agresiones contra los pueblos de la región y las fuerzas de resistencia, así como del mismo patrón simbólico que Estados Unidos empleó en su agresión contra Venezuela.

•Mientras las fuerzas agresoras promueven la ilusión de que el ataque provocará un levantamiento popular o un golpe interno en Irán, el escenario real y las experiencias acumuladas indican que esta apuesta —además de ser moralmente inaceptable y contraria al derecho internacional y a las normas de la guerra— no es más que propaganda destinada a justificar la guerra. El objetivo real de los agresores es bombardear a los iraníes, destruir su país, arrebatarles su independencia y sumergir la nación en el caos y la fragmentación, tal como ocurrió en anteriores invasiones coloniales en nuestra región.

•Los agresores apostaron a que el asesinato de dirigentes provocaría el colapso interno de Irán. Sin embargo, el pueblo iraní, al ver los aviones de guerra bombardear brutalmente su país, mostró cohesión, valentía y firmeza. Al mismo tiempo, el gobierno iraní demostró capacidad para gestionar una resistencia organizada y previamente preparada frente a la agresión, a pesar de las grandes pérdidas sufridas en su dirección.

•Ante la resistencia mostrada por el pueblo iraní y sus fuerzas armadas, las fuerzas agresoras recurrieron a campañas de bombardeo masivo que causaron enormes destrucciones en barrios enteros, mataron y hirieron a miles de iraníes y atacaron hospitales, centros de salud, escuelas, universidades, instituciones mediáticas y gubernamentales, así como infraestructura civil. Este patrón reproduce el método sistemático utilizado por estas potencias coloniales para quebrar la voluntad de las bases sociales de la resistencia.

•Tras más de una semana de guerra sin lograr una victoria rápida, se ha hecho público el intento de reclutar milicias mercenarias de países vecinos para introducirlas en el país como fuerza de invasión.

•A pesar de las posiciones iniciales de oposición mostradas por varios países de la Unión Europea y por algunos Estados del Golfo, su vinculación estructural con el centro imperialista los ha llevado gradualmente a desplazar sus posiciones y a ofrecer distintos tipos de apoyo a esta agresión.

•La existencia de bases militares estadounidenses en los países vecinos de Irán y su utilización en la

campaña militar actual ha otorgado a Irán la legitimidad para atacar dichas bases directamente, logrando destruir partes de ellas de forma efectiva.

2. La resistencia y la legitimidad de la confrontación

•Frente a la ofensiva militar sionista-estadounidense, y a pesar del impacto inicial causado por la pérdida de parte de su liderazgo, la República Islámica de Irán puso en marcha una estrategia defensiva basada en atacar la profundidad estratégica de la entidad sionista y golpear específicamente las bases militares estadounidenses —en particular sus radares de detección— mediante oleadas de misiles y drones que produjeron resultados significativos en ambos frentes.

•Paralelamente, Irán atacó bases estadounidenses en la región que históricamente han sido plataformas de agresión contra los pueblos vecinos, al tiempo que anunció el cierre total del estrecho de Ormuz.

•La cohesión demostrada por el Estado iraní —en sus estructuras militares, diplomáticas y burocráticas— junto con el apoyo popular frente a la agresión, le ha permitido transformar la confrontación en una guerra potencialmente prolongada.

•La estrategia iraní de resistencia frente a la agresión colonial parece ir más allá de la mera continuidad de su liderazgo político inmediato, trasladando el conflicto de una posible masacre colonial más contra un país determinado hacia una nueva oportunidad de resistencia global frente al poder imperialista, así como una oportunidad para que los pueblos del mundo respalden esa resistencia y detengan la escalada del colonialismo.

3. Los frentes

•Las fuerzas de resistencia en Irak anunciaron desde el segundo día de la guerra su responsabilidad en varias operaciones contra bases militares estadounidenses en el país y continúan apoyando el esfuerzo defensivo regional.

•Hezbolá en el Líbano anunció su incorporación a la batalla de defensa y apoyo en el tercer día de la guerra. Según su comunicado, esta decisión no se debió únicamente al asesinato del imán Jamenei, sino también a las continuas violaciones por parte de la ocupación de los acuerdos de alto el fuego. La participación se materializó mediante una serie de operaciones contra la entidad sionista.

•En respuesta, el Estado de ocupación declaró como zonas militares que debían ser evacuadas todas las áreas situadas al sur del río Litani, así como los suburbios del sur de Beirut, lo que provocó el desplazamiento de miles de personas.

•En este contexto, observamos que los sectores libaneses hostiles a la resistencia —o que al menos la perciben negativamente— han adoptado esta vez una posición política y mediática claramente contraria a ella, lo que hace que la resistencia en el Líbano necesite apoyo también en estos planos.

4. El escenario internacional

•La mayoría de los Estados del mundo se han limitado a condenar o denunciar la campaña militar agresiva contra Irán como un Estado soberano, sin que existan justificaciones reales basadas en el derecho internacional.

•Moscú y Pekín continúan limitándose a la observación, la condena y la expresión de posiciones de apoyo a Irán, sin una intervención directa y visible, a pesar de que la agresión afecta de manera directa a sus intereses estratégicos en la región. Esta cautela refleja una conciencia clara de los peligros que implicaría deslizarse hacia una confrontación mayor; sin embargo, deja a Teherán en una situación de relativa soledad en el plano internacional, generando una dinámica semejante a la que se produjo frente a las agresiones contra Venezuela.

•Ello abre la posibilidad de que este patrón de agresión imperialista estadounidense continúe reproduciéndose contra los países que resisten su hegemonía, uno tras otro, sin encontrar obstáculos reales que lo contengan.

Conclusión

La confrontación se expande y la guerra parece una bola de nieve en movimiento, lo que aumenta la posibilidad de que el conflicto supere sus límites regionales y se transforme en una confrontación de alcance mundial, abriendo la puerta a escenarios aún más graves y devastadores.

Lo que presenciamos no es simplemente una confrontación militar, sino un intento imperialista de reconfigurar Asia Occidental mediante el quebrantamiento del Estado central que más desafía la hegemonía estadounidense- sionista en la región.

Consideramos que la confrontación que hoy libra Irán contra la alianza imperialista-sionista es, en esencia, la confrontación de los pueblos de la región y de los pueblos del mundo contra el colonialismo.

Apoyar el derecho del pueblo iraní —en toda su diversidad— y el de los pueblos de la región a defender su existencia, su soberanía y su derecho a la autodeterminación, así como respaldar su resistencia, constituye una responsabilidad fundamental para todas las fuerzas progresistas del mundo y una necesidad histórica para enfrentar la peligrosa escalada impulsada por el sistema imperialista.

Fin

Principios de marzo de 2026

Departamento Político

Frente Popular para la Liberación de Palestina

(Descargar, en PDF)

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