TIEMPOS DE RESISTENCIA. Farruco Sesto
En el insólito escenario político que vive Venezuela, con un presidente de la República secuestrado y prisionero de guerra (que al mismo tiempo es jefe de Estado, presidente del mayor partido político, el PSUV, así como actual líder de la revolución bolivariana) y con una presidenta encargada, Delcy Rodríguez, que hace los mayores esfuerzos por preservar la paz interna y echar para adelante la economía, sin entregar la soberanía del país, hoy innegablemente mancillada, cualquier análisis no es fácil.
Ni siquiera lo es una descripción completa de los hechos.
Escribo estas notas desde Venezuela, a la que vinimos para pasar unas semanas que, lamentablemente, ya están llegando a su fin.
Puedo dar fe, así, de que, sin dejarse amedrentar ni deprimir por los graves hechos ocurridos, sintetizados en una masiva incursión militar que dejó muerte y destrucción a su paso, es decir, en un acto de guerra indiscutible, con gravísimas amenazas posteriores, el pueblo venezolano en general, y el chavismo en particular visto como la gran mayoría social, mantienen una gran confianza en sí mismos.
Tal como lo veo, no se renunció a los grandes objetivos para esta etapa de la revolución bolivariana, que fueron enunciados por el Presidente Chávez en 2012 en el Plan de la Patria y que me permito recordar en este punto:
1.Defender y consolidar la independencia nacional. 2. Construir el socialismo bolivariano del siglo XXI. 3. Convertir a Venezuela en un país potencia. 4. Contribuir al desarrollo de una nueva geopolítica internacional. 5. Preservar la vida en el planeta y salvar la especie humana.
Estos objetivos están allí, como la motivación profunda política y cultural del chavismo en el horizonte estratégico.
Ahora bien, con el eterno enemigo imperial auto convidado e instalado a la fuerza en la sala de estar de la casa, como si fuera el huésped perfecto con pleno derecho a decisión en la cuestiones del hogar, la situación requiere una gran templanza y la más grande sabiduría tanto por parte del gobierno bolivariano con la presidenta encargada Delcy Rodríguez al frente, como del propio pueblo venezolano que sabe que únicamente en paz y con la más grande cohesión interna para salvaguardar su proyecto histórico, puede ir avanzando por el camino trazado, aunque sea midiendo cada paso, según la correlación de fuerzas en cada instante.
Es evidente para todo el mundo, que el caso Venezuela no es un hecho aislado que pueda analizarse dibujando escenarios posibles con la mirada corta, sino que forma parte de un entramado de escala planetaria, donde enormes fuerzas tectónicas contrapuestas están actuando. Incluso con la existencia de la propia humanidad en riesgo, como una de las consecuencias a tener en cuenta.
Calma y cordura y la cabeza fría: lo dijo muchas veces Nicolás Maduro. Y paciencia estratégica.
Así las cosas, el gobierno bolivariano sigue al mando, la Constitución continúa vigente, la institucionalidad preservada y en funcionamiento, el chavismo movilizado y muy activo, trazándose cómo máxima prioridad la libertad de su presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores así como mantener la paz del país.
No es poca cosa.
Los tiempos que se viven no son fáciles. Hay que tragar arena, según una expresión que aquí se usa. Y ejercer una resistencia muy especial a la dominación de un imperio que te sonríe y te llama amigo mientras apunta con una pistola a tu cabeza.
Ciertamente Venezuela, siempre lo dijo en todas las instancias, es una ferviente entusiasta de la legalidad internacional, la resolución de los conflictos por medio del diálogo, la colaboración entre las distintas naciones hacia la construcción de un mundo pluripolar, la amistad con todos los pueblos, el respeto a las diversas culturas, con la bandera de la paz ondeando en todos los escenarios. Y actúa en consecuencia con lo que denomina diplomacia bolivariana de paz, siempre al servicio de la causa humana.
Sabe que son tiempos de resistencia.
Así las cosas la lucha sigue para continuar avanzando con el proyecto histórico, en los términos que la realidad lo permite. Se necesita mucho coraje, inteligencia y perseverancia para llevarla a cabo y mantenerla. Como en todo, tal como la experiencia enseña, algunos se desanimarán, mientras nuevos actores se irán sumando. Un esfuerzo especial, intenso y extendido en todo el país, está siendo protagonizado por el pueblo venezolano para organizarse territorialmente con el modelo de comunas, teniendo en el horizonte un estado comunal. He ahí el principal espacio político, social, económico y cultural de la construcción del socialismo. Comuna o nada, exclamó en su momento el comandante Chávez.
La gran partida mundial de ajedrez está en pleno apogeo. Venezuela, en esta hora compleja y navegando en la tempestad, está participando como bien puede, del lado de la humanidad.
(Publicado en NÓSdiario, originalmente en gallego)









