SOBRE EL ATAQUE DE ESTADOS UNIDOS A VENEZUELA. Declaración del FAI
SOBRE EL ATAQUE DE ESTADOS UNIDOS A VENEZUELA
Declaración del FAI
Estados Unidos intenta someter a Venezuela como primer paso para recolonizar América Latina, empezando por eliminar el obstáculo que supone el actual presidente Nicolás Maduro, para después desmontar el estado bolivariano y poder neutralizar al Ejército. Todo ello para apropiarse, en primera instancia, del petróleo y sus instalaciones.
En el mes de agosto de 2025 se produjo la mayor concentración de la historia de fuerzas militares del Comando Sur de los EE.UU frente a las costas venezolanas. El objetivo era bloquear Venezuela por tierra, mar y aire y a continuación, atacarla. Una operación recogida como parte de la Estrategia de Seguridad Nacional que establece explícitamente la recolonización de América Latina y el Caribe por los EE.UU.
El 26 y 27 de diciembre, Donald Trump declaraba: “nos devolverán todo lo que nos robaron” (petróleo, gas, tierras, activos), poniendo, negro sobre blanco, la máxima imperialista de que el saqueo debe ser recompensado.
Una vez más, la primera parte de la estrategia imperialista fue la criminalización, la construcción de un relato para consumo interno: la lucha contra el narcotráfico. El complejo comunicacional construyó un programa de propaganda sistemática para producir un ablandamiento artillero mediático que convenciera a la población de los Estados Unidos de la necesidad de gastar dinero en la invasión de Venezuela.
Se difundieron imágenes borrosas, sin ningún detalle, de ataques a lanchas en el mar, sin detenciones, sin imágenes de los contenidos de las lanchas, ni de las personas, ni de las rutas…. nada que permitiera a los estadounidenses comprobación alguna. Vídeos cortos, simples, sin historia, destinados a alimentar un estereotipo creado para la clase media norteamericana, núcleo del pensamiento del modo de vida americano.
En estos momentos ya se difunden las imágenes del éxito del ataque a Venezuela, las noticias del secuestro del presidente venezolano -que no le llaman secuestro sino captura-; de ahí en adelante seguirán el guion del manual norteamericano del “cambio de régimen”. Nada de esto es nuevo, quizá en las formas, pero existe una continuidad en cómo ha operado el imperio a lo largo de su historia.
Sin duda vivimos en tiempos de riesgos e incertidumbre, estamos en un periodo de transición hacia un nuevo modelo de gobernanza mundial que no solo no está definido sino que aun está pendiente del resultado de múltiples acontecimientos, de cómo se conforman definitivamente los bloques ahora en construcción y del desarrollo de estrategias como la estadounidense de Seguridad Para América latina y el Caribe de la que ahora se está dando el primer paso.
Nada cambia excepto la forma directa y explicita de sus objetivos. El Comando Sur, protagonista de esta operación, ya lo venía haciendo desde años atrás, ¿pero quién lee sus informes?. Ahora sí, porque al igual que en Palestina, el crimen se ha banalizado hasta ser solo una tendencia en las redes y se puede alardear de ello sin mayores consecuencias.
Palestina viene al caso, forma parte de la misma guerra, son los mismos verdugos y sus mismos cómplices, también comparten la coyuntura: Un occidente en descomposición, el petróleo de la zona, las rutas del comercio mundial, la necesidad de mostrar la arbitrariedad y la impunidad para que sea creíble, en resumen, el poder imperial.
Hace algunos años Atilio Boron en una conferencia sobre el declive de la economía estadounidense explicó, no solo la decadencia del Occidente; también relató que los Estados Unidos podrían mantener su actual modo de vida recolonizando América Latina y el Caribe, es decir, apropiándose libremente de todas las riquezas, controlando el comercio y deshaciéndose de sus competidores en esa región, especialmente de China, afianzándose como superpotencia regional a la espera de recuperarse cómo hegemón mundial, algo a lo que no renunciará hasta su colapso final.
Ya ha sido atacada Venezuela; le seguirán el resto, toda América Latina y el Caribe. El guion será el mismo: criminalizar, aislar, destruir; una fórmula de éxito ensayada en multitud de ocasiones, pero que no ha sido invulnerable ya que siempre han existido resistencias que los han frenado y derrotado.
La resistencia venezolana ha sobrevivido al acoso permanente de los Estados Unidos, durante más de 25 años, ha sufrido golpes de Estado, guarimbas, atentados terroristas, el saqueo de sus bienes, gobiernos paralelos, bloqueos y asedios. Los Estados Unidos han necesitado movilizar toda una flota para secuestrar al presidente constitucional Nicolás Maduro; cabe preguntarse qué necesitará para someter a toda Venezuela.
Desde el internacionalismo, desde la defensa de la soberanía y la independencia de todos los pueblos, hacemos un llamado a la movilización y la unión de todas las luchas para extender la resistencia allá donde se produzca cualquier intervención imperialista.
En un mundo en el que se reconoce la existencia de 50 conflictos armados, América Latina y el Caribe se había conjurado como territorio de paz en 2014, una paz ahora violada por el imperio del norte. La paz no es pasiva, hay que alimentarla, cuidarla y protegerla todos los días y defenderla cuando es agredida.
Llamamos a defender la institucionalidad venezolana, la legitimidad de su presidente y la soberanía de su pueblo. Denunciamos el secuestro de su presidente como un crimen y alzamos nuestra voz para proclamar que Venezuela no está sola.
Frente Antiimperialista Internacionalista, 4 de enero de 2026
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