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Banderas palestinas ondean en todo el mundo contra el Estado sionista

Madrid, París, Londres, La Haya, Bruselas, Copenhague, Estambul, Bangladés…. los pueblos dignos han levantado hoy la bandera palestina. Miles de personas han dicho lo que sus gobiernos callan: que el Estado sionista es una entidad colonial que desde su creación practica la limpieza étnica contra los palestinos.

Cada 15 de mayo los palestinos nos recuerdan que, en 1948, los grupos terroristas sionistas daban por consolidada la limpieza étnica de Palestina. Más de 800.000 habitantes habían sido desplazados de sus hogares, cientos de mujeres, niños, jóvenes y ancianos fueron asesinados, violados, encarcelados y expulsados. Los grupos terroristas que masacraban a la población y la hacía huir de sus aldeas formaron el ejército israelí. Un ejército que nunca ha dejado de actuar de la misma manera.

A ese día los palestinos le llaman Al-Nakba, la catástrofe, el desastre, pero en realidad no designa un día sino un proceso que se inició años antes y que todavía continúa. Se trata de un crimen inacabado, que las Naciones Unidas califican de crimen contra la humanidad, ya que se trató de un plan sistemático y premeditado para destruir y aniquilar a todo un pueblo. El plan puesto en marcha en el 48 se llamaba “Dalet” y consistía en convertir una zona étnicamente mixta en un espacio enteramente judío utilizando cualquier medio disponible.

El crimen que se cometió entonces y que continúa hoy, sólo comenzará a repararse cuando todos los palestinos que fueron expulsados y sus familias puedan ser repatriados, cuando puedan retornar a sus hogares. Pero los palestinos no podrán retornar mientras reconozcamos al Estado sionista, mientras justifiquemos su existencia fundamentada en la desaparición de los palestinos, mientras los crímenes sionistas queden impunes. En diciembre de 1848 Naciones Unidas dictó la resolución 194 por la que establecía que la compensación para los palestinos sería el retorno incondicional de los refugiados y sus familias a su tierra materna, y a sus casas.

Hoy, setenta y tres años después, casi 6 millones de palestinos viven como refugiados, 4.780.978 personas viven entre los territorios palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza; en Jerusalén Este, ocupada desde 1967, viven 435.480[1]. Gaza, la cárcel a cielo abierto más grande del mundo, donde el 97% del agua está contaminada y dónde en los hospitales tan sólo hay 60 camas en la Unidad de Cuidados intensivos, con apenas 62 respiradores[2]. En plena pandemia, está siendo bombardeada de nuevo. Los palestinos de Gaza ya no tienen nada que perder, sólo la vida, que ya no es vida.

Cada año los jóvenes palestinos se levantan invencibles para decirle al mundo que en Palestina no hay una guerra. Para decirnos que dejemos de hablar del conflicto palestino-israelí. Porque en esa tierra no hay una guerra sino una colonización acompañada de la limpieza ética.

  1. Los refugiados palestinos representan la cuarta parte de la población refugiada del mundo.
  2. La Vanguardia, “Casi 4,8 millones de personas viven en Gaza y Cisjordania, revela el nuevo censo”, https://www.lavanguardia.com/vida/20180328/442013141643/casi-48-millones-de-personas-viven-en-gaza-y-cisjordania-revela-nuevo-censo.html

 

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