Cuba es solidaridad. Cristóbal León Campos
La historia de las últimas décadas, desde 1959, ha registrado la continua muestra de solidaridad del pueblo y la Revolución Cubana con las diversas causas humanas a lo largo del mundo, sea con el envío de médicos y profesores que sin temor llegan a los rincones más olvidados de la geografía terrestre, llevando salud y educación, combatiendo así los males que las epidemias letales y la ignorancia causan, o mediante la solidaridad internacionalista en defensa de la autodeterminación de los pueblos y las naciones, velando siempre por la soberanía; algo que el imperialismo nunca podrá igualar ni comprender, ya que se parte de dos puntos de vista totalmente opuestos.
La solidaridad ha sido una característica distintiva del pueblo cubano a partir de su liberación de la dictadura de Fulgencio Batista y de la bota imperial de los Estados Unidos; no ha habido causa justa que no haya contado con el apoyo de la dirigencia revolucionaria bajo la mirada y los preceptos ideados por José Martí y Fidel Castro, quienes lograron establecer una lectura de la realidad siempre adelantada al acontecer internacional, delineando las rutas que han mantenido firme a Cuba ante tantos y tantos intentos imperialistas de destruir la revolución y regresar a la isla el colonialismo y la opresión.
Hoy Cuba, su pueblo y la revolución, viven un nuevo incremento del asedio impuesto desde hace más de seis décadas por el gobierno de los Estados Unidos que, ahora con Donald Trump a la cabeza, desde enero pasado estableció más restricciones que se suman al bloqueo económico y genocida contra la isla, desarrollando una campaña de asfixia sobre el pueblo, ya que hace más de tres meses que no entra petróleo a Cuba afectando directamente el servicio de electricidad y la productividad de las industrias; además, las sanciones económicas y políticas mediante impuestos a toda empresa o gobierno que comercie con la isla dicho recurso natural, ha llevado la situación a parámetros únicamente vistos durante el periodo especial, cuando el bloque socialista se derrumbó y el imperialismo quiso aprovechar la coyuntura para derrotar a la revolución; aunque, como sabemos, no lo logró gracias a la resistencia del pueblo y gobierno en unidad.
Cuba ha demostrado con la revolución ser un pueblo generoso, que ha dado de sí, pues los principios revolucionarios del internacionalismo proletario y de la solidaridad humana están presentes, no son frases doctrinarias, son hechos palpables cuya conciencia nace en el conocimiento de la naturaleza del capitalismo que engendra al imperialismo, y esto los pueblos del mundo lo saben y lo reconocen. Por eso hoy, como ayer y como siempre, movimientos sociales, partidos políticos de izquierda y revolucionarios, activistas y colectivos de todos los rincones del mundo extienden sus manos para estrechar al pueblo cubano que defiende las conquistas de la revolución y resguarda su derecho a la soberanía y a la autodeterminación. Campañas de solidaridad de todas latitudes envían apoyo y ayuda humanitaria a la isla, la Flotilla Nuestra América y otras rompen los cercos mediáticos y políticos del imperialismo que intenta desesperadamente aislar a Cuba sin lograrlo, pues Cuba es solidaridad y el mundo lo sabe.
En México, en particular, el pueblo ha levantado la mano y la voz para apoyar a Cuba, envíos de alimentos y medicinas ya han llegado al pueblo cubano, y el acopio continua, pero también, una campaña de suma relevancia se lleva a cabo mediante asociaciones y organizaciones políticas y sociales, la campaña de “Un barco de petróleo para Cuba”, que tiene como objetivo recaudar fondos para costear un buque petrolero y enviarlo a la isla, tal y como se hiciera en los años noventa, cuando de pueblo a pueblo la solidaridad demostró que es más fuerte que cualquier bloqueo o guerra mediática e ideológica, pues como aquella vez, en estos tiempos la unidad de los pueblos vencerá al imperialismo.









