¿De quién es la Legión? Manuel Pardo de Donlebún
Hace un par de días recibí una invitación de TVE para participar en el programa Malas Lenguas Noche en la madrugada de ayer, 18 de octubre, en relación con las imágenes de legionarios jaleando al provocador ultraderechista Vito Quílez en un autobús de la Legión, al finalizar el desfile del 12 de octubre.
Se habían puesto en contacto conmigo en mi calidad de miembro de la Asociación por la Memoria Militar Democrática y me propusieron una intervención de unos cinco minutos, con tres o cuatro cuestiones, para expresar mi parecer sobre el contenido de esas imágenes, de amplia difusión en todos los medios.
La brevedad del tiempo disponible para atender a la entrevista obligó a dejarme en el tintero unas cuantas cuestiones que considero no deben dejarse obviarse en el análisis de lo sucedido.
Lo primero que hay que subrayar es la actitud intolerable de algunos soldados de la Legión, que como miembros de las Fuerzas Armadas (FAS), están obligados a una escrupulosa neutralidad política; resulta inaceptable además que coreasen “a por los rojos”, una expresión que hace referencia a opciones políticas perfectamente reconocidas y aceptadas por el ordenamiento jurídico, lanzada de manera desafiante por el agitador ultraderechista y que contiene una solapada amenaza de violencia contra ellas.
Pero además, no se entiende cómo se le permitió, siendo un civil ajeno a la fuerza, acceder a un autobús que estaba destinado únicamente a recoger a las tropas que habían participado en el desfile del 12 de octubre. Y menos se entiende conociendo que la provocación es su marca de fábrica y que su intención manifiesta era armar el lío en ese ambiente tan grato para él.
De manera que alguien en la cadena de mando ha permitido que el cuerpo de la Legión, reconocido por media España por su traición a la República y su ferocidad contra las clases populares en la guerra que siguió, se convierta en el soporte simbólico que ampara los desatinos del provocador; alguien debe responder por autorizar que se “colara” en el autobús.
Pero no hay nada sorprendente en este suceso. Desgraciadamente, hemos sido testigos de un largo historial de manifestaciones antidemocráticas por parte de miembros de las FAS; como ejemplos:
- el discurso del general presidente de la Asociación Nacional Francisco Franco en el Gran Casino de Madrid, en febrero de 2013, alegando que la Patria está por encima de la Constitución
- el “Manifiesto en defensa de Francisco Franco, soldado de España”, de julio de 2018, en el que desafiaba la decisión del gobierno de exhumar los restos de Franco del Valle de Cuelgamuros, firmado por un gran número de militares que habían ocupado puestos clave en la estructura de mando
- el grupo de Whatsapp de militares en que se pedía el fusilamiento de 26 millones de “hijos de puta” en diciembre de 2020
- el episodio de los legionarios en Córdoba en abril de 2025 que cantan “rojo muerto, abono para mi huerto” y el Cara al Sol a los asistentes a un encuentro de la Unión de Juventudes Comunistas de España
- el discurso del teniente coronel Bendala en el Casino Militar de Madrid, animando a un golpe de estado, en septiembre de 2026.
De todos estas acciones, abiertamente antidemocráticas, no se conocen consecuencias disciplinarias o penales. La sensación de impunidad conduce a la reiteración de este tipo de actitudes, con consecuencias tan aberrantes como las puestas de manifiesto en las denuncias de violencia y tratos degradantes a los inmigrantes irregulares en Ceuta por parte de militares.
Es evidente que existe una doble vara de medir sobre lo que se entiende por neutralidad política de las Fuerzas Armadas. Tanta permisividad contrasta con el ostracismo y la represión de las que han sido objeto aquellos militares que se han manifestado en apoyo de unas fuerzas armadas democráticas y comprometidas con sus valores, como es el caso del teniente Luis Gonzalo Segura, expulsado del Ejército por denunciar la corrupción en su seno, o el del cabo Marco Antonio Santos Soto, expulsado del Ejército por apoyar el Manifiesto Contra el Franquismo en las FAS y reivindicar los valores republicanos.
Desde nuestra Asociación, llevamos varios años denunciando la extrema permisividad que existe entre buena parte de la jerarquía de las FAS ante estas manifestaciones, que pone en evidencia que la impronta franquista goza de buena salud entre los cuadros de las FAS, reacios a atajar estas expresiones que, en el fondo, muchos de ellos comparten.
Pero es que, además, ha habido una tolerancia manifiesta con ellas por parte de todos los gobiernos durante los 50 años transcurridos desde la muerte del Dictador. Su principal preocupación ha sido siempre la de mostrar una imagen de unas FAS monolíticas, leales a la democracia, pero en una falsa unidad construida alrededor de valores franquistas y silenciando cualquier disidencia sobre ellos.
Esta manera de proceder resulta funcional a un ejército al servicio de un proyecto imperialista de las élites, encarnado fundamentalmente en la OTAN, pero ajeno a los propios intereses de la gran mayoría del pueblo español y de la defensa de nuestro país. Pero es evidente que puede volverse en contra del ordenamiento jurídico, como ya sucediera en 1936 con la sublevación militar contra la República.
Y resulta especialmente preocupante en las actuales circunstancias en las que la extrema derecha intensifica su ofensiva para hacerse con el poder por cualquier medio y acabar con lo poco que va quedando de las libertades formales y los valores democráticos en estos tiempos de crisis total del modelo liberal capitalista occidental.
Es por ello que el gobierno de la nación debiera hacer una aplicación rigurosa de las leyes y los reglamentos militares y mostrar la máxima contundencia contra cualquier forma de apoyo hacia movimientos antidemocráticos en su seno. Es más necesaria que nunca una pedagogía de los valores democráticos entre los miembros de las Fuerzas Armadas.
50 años después de la muerte del dictador, por chocante que pueda parecer al espectador ajeno, el fascismo pervive en la mentalidad de las jerarquías de las FAS y se realimenta, espoleado por una extrema derecha y una derecha extrema que han cultivado con esmero la adulación de los ejércitos para atraérselos como algo propio.
Manuel Pardo de Donlebún
Capitán de Navío de la Armada (Ret.)
19 de octubre de 2026
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