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El Regimiento Inmortal y nuestra historia. Sara Rosenberg

Recordar la historia, conocerla, defenderla y actualizarla en cada una de nuestras luchas es imprescindible para vencer a un sistema criminal como es el capitalismo. Un sistema que no solo roba nuestra fuerza de trabajo, nuestra vida y nuestra energía sino que roba nuestra memoria y nuestra enorme capacidad de Victoria y de transformación del mundo en el que vivimos.

La guerra contra la Historia es una guerra dirigida a tergiversar y borrar la memoria de las luchas de los trabajadores por su definitiva emancipación.

La guerra contra la Historia es la amnesia programada por la clase dominante, -los dueños de los medios de producción, sus bancos, sus ejércitos, sus intelectuales, sus asesinos a sueldo, sus medios de propaganda (informativos les llaman)- ese inmenso aparato de confusión y tergiversación destinado a borrar cualquier vestigio de conciencia de clase y de Memoria de clase. Pero sobre todo destinado a debilitarnos y a conseguir que dejemos de creer en nosotros mismos y en nuestra fuerza. Pero ¡No pasarán!.

La guerra contra la historia es parte esencial de la guerra contra los pueblos. Hemos de tener memoria de nuestras difíciles y aún así grandes victorias incluso en situaciones de inferioridad militar, pero de superioridad ideológica y moral, como sucedió en Vietnam, en Cuba, en Corea, en la Revolución bolchevique y en tantas otras que abrieron el camino y tal como está sucediendo ahora mismo en Irán, que cada día demuestra en las calles y en la plazas y en las batallas la absoluta decisión de vencer al monstruo imperialista.

Es necesario recordar en esta lucha por la Historia de los trabajadores del mundo, una frase de nuestro querido compañero Rodolfo Walsh, secuestrado y desaparecido (asesinado) por la dictadura genocida argentina.

Decía Walsh: «Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas».

(«Cordobazo» en el Periódico de la CGT de los Argentinos, 1969, contra la conciencia del pueblo, de su lucha y de su triunfo.)

Y digo esto porque el 9 de Mayo de 1945 celebramos que la URSS derrotó al nazismo y salimos a recordar activamente en muchas ciudades del planeta nuestra Victoria. Una Victoria que es internacional e internacionalista y lo será para siempre.

“Con alegría y con lágrimas en los ojos”- como dice la canción del “Día de la Victoria”- el pueblo ruso (soviético) celebra y al mismo tiempo llora y recuerda y jura preservar vivos a los más de veintisiete millones que dieron su vida luchando contra la peste parda del nazismo. Una lucha entre los que aman la vida y las oscuras fuerzas de la muerte y la esclavitud.

Salir a la calle y reivindicarlos es comprometernos con la Memoria de todos los pueblos del mundo que hoy se levantan en esta larga lucha contra la barbarie.

Hoy, más que nunca, cuando la elites europeas/yanquis/sionistas (la gran corporación financiero militar que no tiene otra patria que el dinero) llevan adelante una guerra permanente y sin fronteras en muchos lugares del planeta, nuestra memoria activa les dice desde Madrid :¡No pasarán!

Es la misma lucha, es la misma guerra contra la humanidad entera y tenemos que recordar para armarnos de valor -cor-cordis: corazón. Re-cordar: traer al corazón/y a la inteligencia- para continuar con sentido y con firmeza, con convicción y esperanza en que el río de la Historia corre hacia adelante y desembocará inevitablemente en el gran océano de voces iguales, justas, humanas, socialistas, comunistas.

Nos lo debemos y lo conseguiremos, mas allá de todos los esfuerzos del enemigo por tergiversar y mentir, los nuestros, nuestros padres, abuelos y bisabuelos, ese inmenso ejercito de los desposeídos decidido a hacer justicia y a ser libres, sea en el Ebro, en Leningrado, en Stalingrado, en Sierra Maestra, en Pekín o Shanghái, en Hanói, en Teherán, en Palestina, en cualquier lugar donde estemos despiertos, históricamente despiertos, con la memoria alerta y la “defensa alarmada” como decía Gramsci, nos abrieron y nos abren hoy un camino luminoso.

El imperio agoniza, la Victoria es nuestra. Necesitamos una memoria alerta y clara porque esa es el arma que tanto temen.

¡Viva por siempre el 9 de mayo!

¡No olvidamos! ¡ Gloria al Ejercito Rojo!

¡No Pasarán!

¡Patria o Muerte, Venceremos!

 

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