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Empezar por el final. El lince

A estas alturas de la historia nadie en su sano juicio pone en duda que la hegemonía occidental ha muerto. A lo que estamos asistiendo es a los estertores de un agónico que se niega a morir y que cree que puede evitar la muerte matando. No. Nada ni nadie para la rueda de la historia, y ahora se está escribiendo el fin de la hegemonía occidental.

Casi no merece la pena ni abordar otro de los signos de putrefacción del cadáver occidental (como la reconocida participación oficial de la OTAN en la guerra contra Rusia) porque es irrelevante. Era conocido por quienes tienen un dedo de cerebro y, por supuesto, por los rusos. Así que creo que lo que hay que hacer es empezar por el final.

El final de Occidente está conllevando ya que asistamos a las estructuras de un nuevo mundo. Una de esas estructuras son los BRICS ampliados. Este año la presidencia la ostenta Rusia y desde enero apenas se ha oído nada respecto a los BRICS. Pero no se oye porque lo que se está haciendo pone a Occidente al borde del abismo.

La cosa no comenzó, pero sí se aceleró, a finales del año pasado. El 7 de noviembre se produjo un hecho que desencadenó un tsunami mundial: Occidente en pleno votó en la ONU en contra del reconocimiento de los derechos humanos y la diversidad cultural. Como buenos occidentales, estamos acostumbrados a pensar (es un decir, los occidentales no pensamos) solo lo que nos conviene y una de esas cosas es todo lo relativo a los derechos humanos. Sería muy, pero que muy conveniente, hacer un taller o dos explicando que la Declaración Universal de los Derechos Humanos se aprobó en 1948 cuando los países occidentales explotaban a medio mundo con sus colonias. Y lo hicieron sin sonrojo alguno, aunque es una declaración individualista porque se opusieron a que se incluyese en la misma la pretensión de la URSS de que se reconociesen los derechos colectivos y los de los pueblos, algo que solo se logró 20 años más tarde cuando estaba en plena efervescencia el proceso de descolonización. Una descolonización violenta en casi todos los casos, por cierto, porque los colonialistas se resistían a dejar sus colonias. Como ahora, vamos. Y cuando se reconocieron estos derechos colectivos y de los pueblos, Occidente puso el énfasis en la declaración de 20 años antes. Porque le convenía. Y seguimos hablando de ella anclados ahí, como si el tiempo no hubiese pasado y los otros derechos no existiesen.

A lo que voy. El 7 de noviembre la Asamblea General de la ONU votó dos resoluciones determinantes: «Promoción de un orden internacional democrático y equitativo» y «Derechos humanos y diversidad cultural».

 

Molestaos en ver los votos en contra de una y otra. Desde hace mucho, pero que mucho tiempo, el Sur Global constata que Occidente no es más que un inmenso montón de mierda y estas han sido dos de las penúltimas gotas que están haciendo desbordar el vaso. La última, y definitiva, es cómo Occidente está siendo cómplice y cooperador necesario de la matanza y genocidio de los palestinos. Por eso se está llegando a un punto de no retorno.

Uno de esos puntos es la desdolarización, que se está traduciendo en que cada vez más países están utilizando sus monedas para deshacerse del colonialismo occidental. Ya se conocen los casos de China, de Rusia, de Irán, de Venezuela. Pero ahora entra en esta dinámica ni más ni menos que India.

Aunque Irán ha anunciado que «Rusia ha incluido en la agenda de la próxima cumbre -octubre- las propuestas del Banco Central de Irán para crear su propio sistema de mensajería financiera, similar a SWIFT, entre los estados miembros del BRICS, así como una organización para combatir el lavado de dinero y la financiación del terrorismo (similar al GAFI)», India no quiere, por ahora, que los BRICS creen su propia moneda, pero sí está de acuerdo en incrementar el comercio intra-BRICS en las monedas nacionales de los integrantes de esta agrupación de 10 naciones. Acaba de hacer oficial que el comercio entre India y los países BRICS que son productores de petróleo será «al menos» en un 10% en rupias indias «para reducir el comercio en dólares». Este no es un movimiento cualquiera, India es el tercer país importador de petróleo y esta decisión va a reforzar un camino que cada vez más se desvía de Occidente.

Pero en este comienzo del mundo post-Occidente hay una decisión aún de mayor calado: la «bolsa de cereales» de los BRICS ampliados. Rusia es el cuarto principal exportador del mundo de cereales y el primero de trigo; Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes, Etiopía e Irán son importadores netos de estos productos. Esto crea los requisitos previos para una plataforma comercial propia y sin utilizar el dólar. Ya se había apuntado esta posibilidad en enero, ahora ya es firme y es en lo que está trabajando la presidencia rusa de los BRICS ampliados.

Todos estos movimientos se han acelerado a raíz de las constataciones de arriba en la ONU: Occidente es irrecuperable, por lo que ya no hay que contar con él. En la ONU se ha elaborado un estudio, del que aún no se conoce en su totalidad el resultado, en el que se dice expresamente que 68 países de esta institución «apoyan claramente la desdolarización de la economía mundial». Esto es significativo porque es de suponer, ya digo que aún no se conoce en su totalidad, que entre quienes «apoyan claramente» y quienes simplemente apoyan haya una proporción mayor de quienes apuestan por la desdolarización porque «incluyen la transición con otros países en monedas nacionales». En la ONU están representados 193 países.

Catón el Viejo dijo aquello de «Cartago debe ser destruida». Hoy ya ni siquiera merece la pena decir «Occidente debe ser destruido». Se está destruyendo solo (con la inestimable ayuda de alguno que otro como Rusia, China, Irán o los hutíes). Por cierto, ya que hablo de los hutíes me ha sorprendido esto:

 

Exagerado, por supuesto, pero curioso. Y significativo. Está bien que el enemigo occidental tenga en cuenta estos referentes.

P.D.- Los hutíes dicen que han alcanzado a otro barco. Tal vez haya dos muertos entre la tripulación. El barco ha sido abandonado, aunque se desconoce por ahora si está en situación de hundimiento.

(Publicado en el blog del autor, el 6 de marzo de 2024)

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