LA DESTRUCCIÓN DE LAS SOCIEDADES EUROPEAS (Tercera y última parte). Andrés Piqueras
(Continuación de SEGUNDA PARTE)
La explosión de la lucha social. Europa en llamas
Toda la espiral de empobrecimiento de las sociedades europeas vinculada a la Guerra Global en la que Europa participa subordinadamente respecto de Estados Unidos, para transferirle, de paso, cada vez más recursos en una especie de Plan Marshall al revés, como hemos visto en las dos entregas anteriores, está dando como resultado una Europa en llamas. Se disparan las protestas, manifestaciones y concentraciones en los diferentes sectores. También en el ámbito social en sentido amplio, o por decirlo de otra forma, el sindicalismo, para ponerse al día con la protesta, se va socializando más y más.
El ciclo del malestar social europeo pasa por luchas por el coste de la vida, vivienda (tipos altos → hipotecas impagables; alquileres disparados en toda Europa; “fondos buitre” y turismo presionando el mercado), agricultura (con protestas masivas en Francia, Alemania, España, Italia, Polonia y Países Bajos), transporte (movilizaciones de camioneros, taxistas y transportistas por combustibles y peajes), servicios públicos, sanidad saturada, educación precarizada, cuidados en crisis por inflación y falta de personal.
Veamos una radiografía de secuencia de algunos casos concretos bien significativos.
El ciclo de movilización de septiembre-octubre de 2026 en el Reino de España
Poco habrá que decir sobre las causas del movimiento que se ha suscitado en el Reino Bubónico, perdón, Borbónico, de España, tras el desalojo y muerte de Maricarmen Abascal, discapacitada de 87 años expulsada de su casa a la fuerza tras 7 décadas de vida en ella.
Se vienen convocando protestas, con manifestaciones, concentraciones y acampadas en más de 50 ciudades. La manifestación de Madrid reunió unas 70.000 personas según Delegación del Gobierno, hasta 500.000 según las organizaciones convocantes. La protesta de Barcelona sumó 20.000 asistentes según Guardia Urbana, 120.000 según las organizadoras. En Valencia las movilizaciones tuvieron especial relevancia. Tras la manifestación se organizó una acampada que arrancó con alrededor de 100 tiendas de campaña y más de 200 participantes permanentes, y no ha parado de aumentar.
Además, ya está convocada una huelga general cuya intención es unir las diferentes reivindicaciones en todos los ámbitos, planteándose el gran reto de hacer confluir todas las luchas en una lucha (los sectores de la educación, de la salud y del campo han empezado ya a moverse, en el primer caso con contundencia de nuevo -huelga general indefinida en Madrid- y brutalidad policial también por medio), en pos de un Gran Movimiento Social que sacuda las instituciones y cambie la correlación social de fuerzas. Un Movimiento que debe ser consciente de que la Militarización, la Guerra, la OTAN y la UE son parte inseparable del problema y actuar contra la escalada de las primeras y los mandatos de las segundas.
Magnitud de la movilización estudiantil en Francia
Hoy el estudiantado francés va a la cabeza de Europa en este ámbito (aunque Albania acaba de saltar también con fuerza). Según el Ministerio del Interior francés, el pasado 6 de octubre participaron en las manifestaciones más de 250.000 personas en todo el país, de las cuales unas 56.000 lo hicieron en París. Los sindicatos estudiantiles elevaron la participación hasta aproximadamente 450.000 manifestantes. En una nueva jornada de protesta, el 8 de octubre, el Ministerio del Interior contabilizó 71.500 manifestantes, incluyendo 24.500 en París.
Entre 400 y 500 liceos (institutos) afectados en toda Francia y aproximadamente 160 liceos cerrados en la región parisina [lemonde.fr], más de 640 liceos bloqueados en una de las jornadas de movilización y más de 30 universidades bloqueadas [union-etudiante.fr]
Las principales ciudades afectadas están siendo París, Marsella, Lyon, Nantes, Rennes, Estrasburgo, Lille, Toulouse, Burdeos, Amiens, Rouen, Poitiers, Brest y Saint-Étienne.
Las protestas han ido acompañadas de la habitual brutalidad policial*: más de 6.800 detenidos desde el inicio del movimiento –86% de los cuales, menores de edad–; al menos 248 estudiantes heridos y 100 miembros del personal educativo (profesores/as, directores/as, otros/as trabajadores/as…) heridos [france24.com].
Con estas palabras increpó un diputado del Grupo Ecologista al primer ministro francés, Sébastien Lecornu: “Señor primer ministro, las respuestas que da desde hace rato no sólo son ineptas, sino inhumanas. ¿Un accidente, una joven de 14 años estrangulada? ¿Un accidente, un intento de ahogamiento contra un joven? ¿Un accidente, un niño de 15 años que pierde la mano y el antebrazo porque se empleó contra él un arma de guerra? ¿Accidentes, señor primer ministro? (https://x.com/mfceli/status/2108533459316789419?s=52&t=DOCl1gQf1qGd3VbDBBCnvA).
Las protestas han puesto de manifiesto la tensión entre las demandas populares de inversión en servicios públicos deteriorados y un gobierno guerrerista que destina cada vez más presupuesto a la industria de la muerte, viéndose cada vez más presionado para reducir deuda y déficit públicos.
Las exigencias sociales más repetidas son: contratación de más profesorado; reducción de la masificación de las aulas; rehabilitación de edificios escolares deteriorados; más financiación para la educación pública; cambios en el sistema de acceso a la universidad; rechazo a los recortes presupuestarios en servicios públicos.
Estamos ante una de las mayores movilizaciones juveniles francesas desde las protestas contra la reforma laboral de 2006 o, incluso, desde algunos episodios del movimiento de los «chalecos amarillos», aunque con una base social distinta.
No obstante, por si fuera poco, la ola de “chalecos amarillos” ya se está preparando para reaparecer en cualquier momento. La situación en Francia es incendiaria.
Convocatoria de huelga general en Bélgica
En Bélgica se está produciendo un proceso paralelo, aunque más vinculado a políticas de austeridad, pensiones, salarios e inflación.
La gran manifestación nacional de Bruselas reunió 30.000 participantes según la policía, 50.000 según los sindicatos, con más de 100 detenidos en los disturbios de Bruselas.
En la ciudad de Lieja fueron más de 200 las personas detenidas durante varios días de protestas estudiantiles y sociales [es.euronews.com], de los cuales 114 menores [valencianews.es].
Los motivos principales son que las centrales sindicales rechazan posibles cambios en la indexación automática de salarios; aumentos del IVA; reformas de las pensiones; recortes presupuestarios para ajustarse a las exigencias fiscales europeas; reformas educativas en la Bélgica francófona.
Los principales sindicatos belgas ya han amenazado con una huelga general a finales de noviembre si el Gobierno de Bart De Wever mantiene sus planes
La sociedad griega hastiada
Confluyen en el caso griego reivindicaciones sobre servicios públicos, salarios, vivienda, coste de la vida, una profunda desconfianza hacia las instituciones y el hartazgo ante la sangría los programas de ajuste aplicados tras la crisis de deuda soberana de 2010. Los llamados “rescates financieros” negociados entre Grecia y la «troika» (Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI) estuvieron condicionados a amplios programas de austeridad, reformas laborales, reducción del gasto público y privatizaciones.
Entre las medidas aplicadas durante aquellos años estuvieron las reducciones salariales y la disminución del empleo en el sector público, los recortes de pensiones, las reformas laborales que debilitaron la negociación colectiva, la privatización o venta de activos públicos y de la práctica totalidad de la riqueza social (Alemania, que comandaba las exigencias comunitarias, se apropió de una buena tajada de ella), los incrementos de impuestos indirectos y las reducciones del gasto sanitario y educativo.
El principal detonante de las movilizaciones recientes ha sido el accidente ferroviario de Tempe, ocurrido el 28 de febrero de 2023, que causó 57 muertos. Dos años después, el aniversario de la tragedia desencadenó algunas de las mayores manifestaciones registradas en Grecia durante la última década. Diversas fuentes informaron de movilizaciones en más de 250 ciudades, con una concentración especialmente multitudinaria en Atenas. Algunas estimaciones sitúan la asistencia en torno a 500.000 personas en la capital y cientos de miles más en el resto del país [nuevarevolucion.es], [estadored.mx].
Las protestas fueron acompañadas por una huelga general que paralizó buena parte de la actividad económica. Quedaron afectados los vuelos, los ferrocarriles, el transporte marítimo, numerosos servicios públicos y gran parte de la actividad comercial.
Más allá del accidente ferroviario, las movilizaciones expresan un malestar social más amplio. Los sindicatos han vinculado sus protestas al deterioro del poder adquisitivo, al encarecimiento de la vivienda, a los bajos salarios y a la situación de los servicios públicos. En abril de 2025 se produjo una nueva huelga general bajo el lema «sus ganancias o nuestras vidas», que reclamaba aumentos salariales y denunciaba el aumento del coste de la vida. Según los sindicatos, el precio de la vivienda aumentó un 27 % entre 2021 y 2024 y los alquileres un 37 % desde 2018 [elenclave.es].
A ello se añadió en octubre de 2025 una nueva huelga general contra una reforma laboral que permitía ampliar hasta trece horas la jornada diaria en determinadas circunstancias. Y es que la explotación extensiva y la sobre-explotación vuelven con redoblado impulso al territorio europeo, lo cual no es sino otro síntoma de su decadencia económica.
Los Países Bajos calientes
En los Países Bajos, las protestas sociales han seguido teniendo como principal protagonista al sector agrario. Durante los dos últimos años han continuado las movilizaciones contra las restricciones medioambientales, especialmente las relacionadas con la reducción de emisiones de nitrógeno y las exigencias impuestas a la ganadería. A principios de 2024 se produjeron bloqueos de carreteras, cortes en pasos fronterizos con Bélgica y otras acciones de protesta que alteraron el tráfico y la actividad económica. Más recientemente, en 2026, los agricultores volvieron a movilizarse contra la política medioambiental y los planes presupuestarios del Gobierno, utilizando tractores para bloquear carreteras y protagonizando nuevas acciones de presión coincidiendo con la presentación de los presupuestos estatales. Estas movilizaciones llegaron a provocar importantes perturbaciones en el transporte y abrieron nuevas investigaciones policiales por incidentes relacionados con la red ferroviaria. Paralelamente, el país ha vivido también movilizaciones de grupos ecologistas y climáticos, especialmente mediante bloqueos de autopistas, lo que ha contribuido a aumentar la polarización social y política en torno a las cuestiones medioambientales y del coste económico de las políticas de la pretendida “transición ecológica” (que es también parte, en realidad, de la Guerra contra Rusia -para intentar paliar la dependencia energética-).
La militarización social y (la vuelta al) servicio militar obligatorio
Las amenazas continuas a Rusia, con un creciente peligro de guerra nuclear, se expresan asimismo en la pujante llamada a filas a las poblaciones europeas.
Tres factores coinciden para el temor de que reaparezca el servicio militar obligatorio en Europa: la Guerra contra Rusia a través de Ucrania; los compromisos de gasto militar de la OTAN (2% del PIB, para llegar al 5%) impuestos por Estados Unidos; el déficit de personal militar en casi todos los ejércitos europeos.
Así, se habla de reinstaurar la mili (Alemania, Francia), ampliarla (Suecia, Noruega, Finlandia), endurecerla (Polonia, Estonia, Letonia), o extenderla a mujeres (Dinamarca, Suecia).
Es por ello que la llamada a filas se está percibiendo como una carga más sobre jóvenes ya golpeados por precariedad, vivienda y salarios. Una militarización social en un momento de crisis económica, que supone una desviación de recursos hacia la industria de la muerte, en detrimento de servicios públicos. Así que se abre un nuevo frente de conflicto social en Europa que no se puede separar del resto de tensiones que venimos señalando: el de la resistencia social a la reintroducción o ampliación del servicio militar obligatorio, especialmente en Alemania, Francia, Polonia, Países Bálticos y Suecia.
Alemania: el epicentro del debate y de la resistencia social a la mili
Alemania ha mantenido una histórica obsesión contra Rusia, desde el I Reich. Sus invasiones en la I y II Guerra Mundiales, tuvieron continuidad con la llamada “Guerra Fría”, tras limpiar el pasado nazi de muchos de sus dirigentes y altos cargos de los distintos ámbitos de la administración, incluyendo secretarios generales de la OTAN. Su papel en la Guerra Global actual o Guerra Sistémica Permanente vuelve a ser de avanzada contra Rusia. Alemania ha decidido convertirse en el principal ariete contra la segunda o primera potencia nuclear del mundo, para lo que no para de prepararse militarmente, con una industria más y más volcada hacia el rearme en detrimento de sectores productivos (la armamentística Rheinmetall –la misma empresa que fuera del ejército nazi- ha experimentado la mayor expansión de ventas y una cartera de pedidos récord vinculada al aumento de los presupuestos militares europeos), y una nuevamente recrudecida militarización social.
La nueva legislación militar alemana introdujo una obligación para los hombres de entre 17 y 45 años de solicitar autorización a la Bundeswehr para permanecer en el extranjero más de tres meses. La norma ha entrado en vigor el 1 de enero de 2026 con la llamada Ley de Modernización del Servicio Militar.
Más relevantes aún son otros elementos de la reforma:
- Todos los varones nacidos a partir de 2008 deben responder obligatoriamente a un cuestionario militar cuando cumplen 18 años.
- El cuestionario evalúa aptitud física, formación, disponibilidad e interés por el servicio militar.
- Para los hombres, responder es obligatorio; para las mujeres sigue siendo voluntario.
- Se han introducido exámenes médicos obligatorios para las nuevas cohortes masculinas.
El Gobierno quiere aumentar las fuerzas armadas desde unos 184.000 efectivos hasta aproximadamente 260.000 soldados activos y unos 200.000 reservistas hacia 2035.
Alemania mantiene oficialmente un modelo voluntario, pero la legislación prevé que, si no se alcanzan los objetivos de reclutamiento, el Bundestag pueda estudiar la reintroducción de formas de servicio obligatorio mediante una ley posterior.
Así que si son numerosos los países europeos que están aumentando de forma muy significativa los presupuestos militares y reorganizando sus sistemas de reclutamiento. Alemania constituye probablemente el ejemplo más visible, guerrerista y dramático de esa tendencia.
En esa línea, incrementa también las leyes represivas contra cualquier discrepancia política, como manifestarse en favor de Palestina*, por ejemplo, ya no digamos por la no agresión a Rusia (en todo ello ni Francia ni Gran Bretaña, entre otras formaciones estatales europeas, le van tampoco a la zaga).
*Nota. Se suele aducir la “deuda histórica” de Alemania con la población judía para intentar justificar el injustificable apoyo del Estado alemán al genocidio del pueblo palestino (lo que hace ponerse a Alemania siempre en pro del genocidio). Pero veamos, unos 7 millones de personas soviéticas fueron exterminadas en los campos de concentración alemanes, más otros 20 o 22 millones de personas también masacradas, la absoluta mayor parte de ellas no combatientes, en la invasión alemana a la URSS. ¿No sería con Rusia y su pueblo con quien más debería asumir Alemania su deuda histórica?
Sigamos. Alemania abolió la mili en 2011. Las solicitudes de objeción dentro del ejército profesional (Bundeswehr) desde el inicio de la guerra en Ucrania, se multiplicaron por cinco. En 2022 hubo alrededor de 1.000 solicitudes, frente a unas 200 anuales antes de la guerra. En 2023 y 2024 la cifra se mantuvo elevada, con entre 800 y 1.200 solicitudes anuales según la Deutsche Friedensgesellschaft (DFG-VK).
Encuestas del Jugendstudie 2023 muestran que entre el 60% y el 70% de los jóvenes alemanes afirman que rechazarían el servicio militar obligatorio si se reinstaurara. Es una cifra altísima en comparación con décadas anteriores. Alemania ha registrado manifestaciones contra la guerra con Rusia de decenas de miles de personas desde 2022. En Berlín, Leipzig, Hamburgo y Colonia hubo marchas de 20.000 a 50.000 personas en distintos momentos de 2022–2024. En 2023, la campaña “Stoppt den Krieg” movilizó más de 200.000 personas en total a lo largo del año.
El contexto es claro: Alemania es el país más golpeado por el corte del gas ruso, la inflación energética y el desmoronamiento industrial. La idea de la mili aparece en un clima de malestar social acumulado, que desata rabia contra ella, además de incrementar la lucha por la PAZ.
Pero no es el único caso en Europa, ni mucho menos.
Francia, por ejemplo, no le va tan lejos. Allí no se ha reinstaurado la mili clásica, pero Macron impulsa el “Service National Universel” (SNU), obligatorio para jóvenes. Sectores juveniles, sindicatos y organizaciones civiles han organizado protestas, denunciando la militarización, el coste social y la falta de sentido en un contexto de carestía. El SNU se percibe como parte de un giro hacia la disciplina social en un país con huelgas masivas por pensiones, educación, salarios y coste de vida.
Veamos una breve cronología de las luchas europeas contra la obligación de prestar servicio militar, que a menudo se expresan como un movimiento amplio por la PAZ.
2024 — El año de la consolidación en Europa del rechazo social al servicio militar obligatorio
- Enero–marzo 2024 (Alemania): Manifestaciones en Berlín, Hamburgo y Leipzig contra la propuesta de “servicio nacional obligatorio”. Campañas de objeción de conciencia y plataformas juveniles antimilitaristas.
- Primavera 2024 (Francia): Nuevas protestas contra el SNU, especialmente en París, Lyon y Marsella. Se vinculan con huelgas por coste de vida y pensiones.
- 2024 (Suecia y Dinamarca): Movilizaciones de colectivos feministas y juveniles contra la extensión del servicio militar a mujeres.
- 2024 (Polonia): Protestas en Varsovia y Cracovia contra la ampliación del servicio militar y el aumento del gasto militar en plena crisis agrícola.
2025 — Escalada del debate y rechazo más amplio
- Invierno–primavera 2025 (Alemania): El gobierno presenta un borrador de “servicio nacional obligatorio”. Manifestaciones masivas de estudiantes y organizaciones pacifistas. Se vincula directamente con la carestía de la vida, la crisis energética y la vivienda.
- 2025 (Francia): Movilizaciones contra la obligatoriedad del SNU en el último año de implantación progresiva. Se suman sindicatos de educación y colectivos de barrios populares.
- 2025 (Países Bálticos): Protestas menores pero constantes contra la ampliación del servicio militar y la obligación de reserva.
2026 — El ciclo actual: rechazo transversal en Europa
- Enero–septiembre 2026 (Alemania): Manifestaciones en Universidades y ciudades industriales. El rechazo se mezcla con protestas por energía, vivienda y salarios.
- 2026 (Francia): Movilizaciones contra el SNU en su fase de consolidación. Se integran en un ciclo más amplio de protestas por coste de vida y servicios públicos.
- 2026 (Suecia, Dinamarca, Finlandia): Objeción de conciencia organizada y protestas de colectivos juveniles contra la ampliación del servicio militar.
- 2026 (Polonia y Letonia): Nuevas protestas juveniles contra la militarización en un contexto de crisis agrícola y energética.
En conclusión, la crisis estructural europea no se limita a la carestía de la vida, la precariedad laboral, la vivienda, la energía y los servicios públicos: incluye también un giro hacia la militarización que se expresa en la reintroducción o ampliación del servicio militar obligatorio en varios países. Las movilizaciones contra la mili se entrelazan con las huelgas, manifestaciones y protestas en curso configurando un malestar social europeo amplio en el que la militarización aparece como una carga adicional en sociedades ya profundamente tensionadas por la crisis energética derivada de la auto-supresión del suministro ruso y por décadas de políticas que han debilitado el acceso universal a bienes básicos.
Ante esto se presentan sobre todo dos opciones.
A) La que tiene preparada el capital, con sus fuerzas de ultraderecha proto(neo)fascistas que simulan ser antisistema y estar contra casi todo, como por ejemplo las sanciones a Rusia e incluso contra las dañinas disposiciones de la UE, y que, ampliamente financiadas, catapultadas y sostenidas por los poderes fácticos, han mostrado hasta ahora una gran capacidad de atraer a partes importantes de la población y de rentabilizar el malestar social, medrando con él hacia un proceso de proto-renazificación de Europa (gran responsabilidad de ello tienen las izquierdas del Sistema, cómodamente integradas en, o apoyando a, Gobiernos de la OTAN y la UE, responsables o conniventes con la deriva militarista y antisocial europea, por lo que las poblaciones las ven como parte indisociable del problema).
B) La lucha a la que desde ya tienen que volcarse completamente las izquierdas altersistémicas. Fuerzas y organizaciones que deben tener por objetivo CONFLUIR (dejando de pensar que solas con su verdad pueden enfrentar los gigantescos desafíos y golpes de este momento histórico) por unos objetivos básicos comunes, pues será cada vez más determinante concebir y poner en práctica todas las luchas como una misma lucha, entender que en la superación socialista del capitalismo radica cualquier posibilidad de dignidad y de calidad de vida para las sociedades, así como que en ese camino es imprescindible también la lucha por la PAZ como lucha antiimperialista, para poder tener algún futuro.
En todo ello las fuerzas comunistas -sobre todo si se han sedimentado en la forma partido-, tienen de nuevo un papel histórico que cumplir, fortaleciéndose mutuamente a través de su confluencia práxica, en el acompañamiento y empuje de la ola de lucha social que provoca el capitalismo en degeneración. Si no desperdician el momento marcado por las circunstancias destructivas que vivimos, su importancia volverá a agrandarse. Su papel es y será una vez más, decisivo.









