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La Marca España y el imperialismo español

La Marca España es una etiqueta que se ha difundido hacia el exterior y hacia el interior del Estado español como una consigna neutra y de consenso tanto para la derecha como para la izquierda del espectro político. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Detrás de esta etiqueta se esconden la confluencia de los intereses de las élites políticas y económicas,  y una de las herramientas más sofisticadas de sometimiento ideológico de las clases populares.

Esta “idea” de que existe una Marca España que nos diferencia del resto del mundo hunde sus raíces en la dictadura franquista, se reinventa en la llamada Transición española para seguir fortaleciéndose durante las décadas siguientes. Llega a su máxima expresión al consagrarse oficialmente como órgano en las instituciones en el año 2012, con la denominación de “Alto Comisionado del Gobierno para la Marca España”, sustituyendo así al antiguo Consejo de Política Exterior creado en el año 2000.

Oficialmente su objetivo es mejorar la imagen de nuestro país, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, y potenciar los intereses de España en los ámbitos económico, cultural, social, científico y tecnológico. Todo muy bonito, conciliador y hasta esperanzador.

En su web oficial dicen: “la Marca España es un proyecto inclusivo, alejado de ideologías políticas y en el que todos podemos participar”. Lo cierto es que el Comisionado es elegido a dedo por el presidente, en este caso fue Mariano Rajoy. El primer Comisionado, y único, es Carlos Espinosa de los Monteros y Bernaldo de Quirós, IV marqués de Valtierra; su aristócrata familia apoyó a Franco desde el principio en golpe de Estado fascista y realizaron numerosos negocios durante la dictadura. Dentro de un inacabable currículum ocupó diversos cargos dentro del INI, de la AITA, presidente de la Mercedes-Benz España, miembro de “Wisemen Group” de la OTAN, secretario de la Diputación permanente y Consejo de la Grandeza de España, renuncio a la presidencia de Inditex por no irse a vivir a Arteixo y ostenta el dudoso honor de ser uno de los españoles que ha estado en más consejos de administración de las grandes empresas monopolísticas.

Con estas pequeñas pinceladas podemos hacernos una idea de por donde van lo tiros, ¿Seguro que es un proyecto en el que todos podemos participar? solo viendo el historial de Carlos Espinosa y su equipo cuesta mucho creérselo. Es un relato muy bien construido, durante mucho tiempo, pero que más bien parece un órgano perfectamente diseñado para cerrar y potenciar círculos de poder.

En los años siguientes a la crisis capitalista del 2008, florecía un desánimo general en la sociedad española, mucha frustración que comenzaba a desembocar en una incipiente organización popular que adoptaba diversas formas: aumentaba el activismo, se multiplicó el número de manifestaciones, huelgas, grupos organizados; y la Marca España, hasta ese momento sin nombre definido, no podía asumir el más mínimo riesgo.

Así en 2012, las instancias gubernamentales y los grupos económicos ponen manos a la obra, utilizando técnicas de marketing clonadas de las grandes transnacionales y gobiernos, que se llevan utilizando más de un siglo, se dispusieron a inculcar la idea en la sociedad española de que lo peor de la crisis ya había pasado y que todo iba a ir a mejor. La crisis era la excusa perfecta, el enemigo externo necesario para apelar a la unidad nacional y en el que centrar todas las atenciones. Por supuesto el relato incluía a las multinacionales españolas como los elementos principales para salir de la crisis. Pero, lo que realmente se pretendía era fortalecer la ideología económica dominante y asentar aún más a las élites empresariales que conforman dicha ideología. Una de las consecuencias que lo constatan es que en 2017 el IBEX ya superaba los niveles de beneficios previos a la crisis, además actualmente estas empresas tributan la mitad mientras que los trabajadores lo hacen muy por encima a dichos niveles.

El discurso de los promotores de la Marca España es que la estrategia es construir una sólida imagen de cara al exterior para consolidar la posición del país en el resto del mundo. Pero, en la práctica esta Marca tiene dos objetivos claramente definidos:

  • Hacía el exterior, agrupar y potenciar más, si cabe, la buena imagen y la expansión de la neocolonización de las corporaciones, principalmente en América Latina, con su pistoletazo de salida en 1985 con la creación de la Organización de Estados Iberoamericanos. Mediante múltiples herramientas como el marketing institucional, el CESCE, el ADE o el ICEX.
  • Hacía el interior, en los momentos de su creación es la más relevante. Reforzar la ideología dominante, desarmar los movimientos sociales, insuflar optimismo, motivación, patriotismo.

Para ello, los principales activos de la estrategia son: la Casa Real, las Fuerzas Armadas que operan tanto dentro como fuera, los cooperantes que trabajan en el exterior, las corporaciones y activos como la gastronomía, los deportes o la lengua. Todos estos activos trabajan por separado o en grupo según las necesidades y coyunturas.

Uno de los impulsores del proyecto es el Foro de Marcas Renombradas Españolas, otra plataforma de colaboración público y privada integrada por las grandes empresas españolas y los ministerios de Economía y Competitividad, Industria, Energía y Turismo. Viendo esto entendemos porque Mariano Rajoy nombró como comisionado a Carlos Espinosa, expresidente del Círculo de Empresarios.

“Ha llegado el momento de ganar dinero” decía el fallecido Emilio Botín, dando el pistoletazo a la entrada de capitales especulativos de las grandes empresas anglosajonas que venían a comprar España a precio de saldo, pero que poco o nada llegaba a los mermados trabajadores. Estás asociaciones favorecía la expansión del IBEX en el exterior. Cómo vamos viendo la Marca España ha supuesto un aumento del apoyo estatal sobre la internacionalización de las grandes corporaciones.

Antes que Rajoy, el gobierno de Zapatero decía: “Nuestras Empresas están en América Latina para quedarse, se trata de una apuesta de Estado que no tiene marcha atrás”. ¿Nuestras empresas? ¿Quién es nosotros? ¿Los que pagamos la fiesta? Además, como vimos anteriormente con la entrada de capital transnacional, ¿Son realmente españolas dichas empresas?

En un acto promocional de la Marca España decía Rajoy: “Allí donde haya una empresa española, allí estará el gobierno defendiendo como propios sus intereses” pero ¿Y los intereses de las poblaciones desplazadas o agraviadas sin miramientos por las obras de “nuestras empresas”? ¿Y los intereses medioambientales de las zonas devastadas en dichas obras? Y hacía adentro ¿Y los intereses de los miles españoles qué emigran? ¿Y de los parados y los infinitos recortes sociales producidos mientras defendemos “nuestras empresas” en el exterior?

Obras adjudicadas por presupuestos inverosímiles, que a mitad de obra siempre se multiplican, avalados con fondos públicos. Falta de transparencia, transvase de fondos hacia los mercados financieros. Infinidad de estructuras de empresas en paraísos fiscales para evitar el pago de impuestos… y siempre con la rápida intervención de nuestro gobierno para salir al rescate de todas las formas necesarias. El canal de Panamá, Castor, el AVE a la Meca, el tren Madrid-París y una lista interminable. Esto es la Marca España, beneficios ilimitados y apoyo incondicional para “nuestras grades empresas” y sacrificios, impuestos, recortes para los ciudadanos, además haciéndonos creer que es un proyecto colectivo con el que no se sabe bien cuando, pero todos vamos a ganar.

Por si acaso la Marca España no funciona, a “nuestras empresas” siempre les quedan el CIADI, Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones, órgano del Banco Mundial, y el Sistema de Solución de Diferencias de la OMC.

Paralelamente siempre va funcionando la superestructura de marketing, de construcción del relato mediante conferencias, declaraciones en actos públicos repetidas hasta la saciedad por la manada de los medios corporativos, los programas de debates, redes sociales, el deporte… ¡Ay el deporte!, ese que tan bien ha venido a la Marca durante los últimos años gracias a sus éxitos internacionales, ese que tan fácilmente une a las masas por encima de ideologías, apelando a sus más bajos instintos, ese que tan fácilmente permite la futbolización de la política. Y así avanza la Marca, dejando posos para cuando sea necesario, para cuando haga falta un ¡A por ellos!, un ¡Viva el Rey!, un ¡Viva España!, todo en función de las necesidades de la Marca.

Actualmente, con la llegada al gobierno de Pedro Sánchez, éste se plantea la utilidad del Comisionado de la Marca España. Sánchez se encuentra en conversaciones con Espinosa. De momento no hay conversaciones con el resto de partidos. Más bien, pareciera una reorganización, por parte del ejecutivo para obtener el control del organismo apartando las influencias del Partido Popular, y por parte de Espinosa para aprovechar y conseguir su tan ansiado aumento de presupuesto. Y más, después de que recientemente la confianza generada por la Marca en los mercados internacionales se encuentra en máximos históricos, así lo revela el Índice de Confianza en la Marca España que elabora cada año MESIAS, presentado recientemente por el Real Instituto Elcano. Pase lo que pase, tenemos que tener presente que la Marca es mucho más que el Comisionado, la Marca siempre seguirá presente y nuestra labor es seguirla de cerca e identificar sus formas de actuar.

Desde el ejecutivo anuncian que su intención es potenciar otros organismos, como “Invest in Spain”, dependiente del Ministerio de Economía, a través del ICEX, enfocado en la atracción de inversión extranjera, como podemos imaginar más de lo mismo.

Al igual que la Marca España avanza en el tiempo, mejora y aprende; nuestra obligación es estudiarla, desentrañar sus mecanismos de infiltración ideológica, denunciar su forma de actuación. Unir luchas, todas las luchas posibles, en el interior contra nuestra propia explotación, contra nuestra desposesión que es su acumulación. En el exterior, desde el internacionalismo, apoyándonos y uniéndonos todos los pueblos contra todas las Marcas explotadoras e imperialistas del mundo.

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