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Movilización en Madrid: 40 años en manos del imperialismo atlántico

En el día de ayer tuvo lugar en Madrid una manifestación que, convocada por una agrupación circunstancial de organizaciones promovida por la Plataforma de Madrid Contra la OTAN y las Bases, se habían coordinado para la conmemoración del 40º aniversario del Referéndum de permanencia en la OTAN, dentro de una campaña de ámbito estatal, iniciativa de la Coordinación Estatal Contra la OTAN y las Bases (CECOB).

La convocatoria había sido desacreditada desde ciertas instancias con intereses y relaciones en las instituciones del estado que, tratando de instrumentalizar el espanto ciudadano ante la violencia exhibida por el imperialismo en sus recientes agresiones en Ucrania, Palestina, Venezuela, Cuba, Irán y otros países que defienden su soberanía, habían llamado a una movilización alternativa en la Plaza de Juan Goytisolo, el mismo día, pocas horas antes.

La manifestación dejó clara la posición de los auténticos antiimeprialistas, desnudando la falacia del eslógan «No a la guerra», mientras se mantiene la pertenecia a la OTAN y la presencia de las bases norteamericanas en territorio español.

La manifestación recorrió la calle de Atocha desde la Glorieta de Carlos V hasta la plaza de la Provincia, coreandoconsignas en contra de las criminales guerras e intervenciones de la OTAN y de sus aliados, dirigidos por EEUU y el sionismo.

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Frente al Ministerio de Asuntos Exteriores, la Solfónica interpretó algunas canciones de lucha contra la guerra y el imperialismo y a continuación se leyó el siguiente Manifiesto:


Manifiesto “40 años en manos del imperialismo atlántico”
OTAN, de salida, SI

Transcurridos 40 años del referéndum sobre la permanencia en la OTAN, podemos hoy evaluar la dimensión del engaño y la traición a una voluntad popular que rechazaba de plano cualquier opción militarista y que tuvo que superar la resistencia de un poderoso movimiento popular anti-OTAN. Las condiciones bajo las que se aprobó (la salida de tropas de Estados Unidos, la no integración en la estructura militar y la prohibición del tránsito y almacenamiento de armamento nuclear) fueron violadas inmediatamente, consolidando el colonialismo militar en nuestro suelo.

La OTAN es una organización a las órdenes del imperialismo estadounidense y europeo y de los intereses más poderosos del capitalismo, que amenazan la soberanía de los pueblos, su libertad y su prosperidad. Su expansión tras la Guerra Fría a Europa Oriental y sus criminales intervenciones en Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia o Siria, muestran que es un brazo armado al servicio de la dominación, el saqueo y la agresión. La guerra encubierta contra Rusia en Ucrania, que las élites presionan para convertirla en una guerra abierta en toda Europa, con riesgo de hecatombe nuclear, es la más descarnada consecuencia de su vocación belicista. Pero la verdadera medida de su carácter criminal, que no conoce límites, es el desvergonzado respaldo de sus socios al genocidio del régimen sionista contra el pueblo palestino.

Las bases norteamericanas de Rota y Morón, desde las que se apoyan todas las operaciones militares de Estados Unidos en Oriente Próximo, África y Europa Oriental y se suministra el armamento a Israel; el uso del archipiélago canario como plataforma para la intervención en África y la presencia de la OTAN en bases clave como el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas de Torrejón o el Cuartel General del Mando de Componente Terrestre en Bétera (Valencia), además de la puesta a su disposición de muchas otras instalaciones militares, como el polígono de tiro de las Bardenas, convierten a nuestro territorio en un pilar estratégico del imperialismo atlántico y de la hegemonía de Estados Unidos.

Esta alianza no trae seguridad, sino subordinación y complicidad en guerras de agresión contra pueblos que no nos han causado ningún mal, así como un papel de colonia avanzada que nos sitúa en el punto de mira de posibles represalias en conflictos armados que nuestro pueblo no decide. Y cuando no es participación militar directa, la subordinación se muestra en el apoyo político a todas las tropelías ordenadas desde Estados Unidos: la intervención en Venezuela y el secuestro de su presidente, el asedio energético contra Cuba, el arranque de su fascista y colonialista “Plan de Paz” para Gaza y la guerra total abierta contra Irán, las más recientes.

El estado español, lejos de ser un simple anfitrión, aporta tropas, financiación y una posición geoestratégica crucial para proyectar poder sobre el Mediterráneo y África. Las misiones militares españolas en el exterior distan mucho de ser operaciones de “mantenimiento de la paz” como gusta de pregonar el gobierno, sino que contribuyen en gran medida, como cómplices, a la imposición por la fuerza de los intereses del gran capital euroatlántico contra pueblos y naciones que quieren preservar su soberanía.

Pero además, pagamos la factura desviando recursos públicos esenciales hacia el militarismo y el belicismo. Los poderes financieros y militares de la UE y de la OTAN están imponiendo un rearme desmesurado que se financia desmantelando servicios públicos, pensiones y derechos sociales. Es decir, la guerra ya no es solo contra las naciones que se resisten a la dominación imperialista: es también la guerra contra nuestra propia clase trabajadora y los sectores populares, de quienes se detraen los recursos con impuestos y recortes en los servicios públicos.

Desde la OTAN se está además presionando para una guerra abierta contra Rusia para la que, además de los ingentes recursos que ya se están invirtiendo, se prepara el llamado a filas de nuestros jóvenes como necesaria carne de cañón para sus planes criminales.

Salir de la OTAN significa dejar de ser títeres de las élites financieras de Estados Unidos y la Unión Europea y de su política de agresión y saqueo mundiales y recuperar la dignidad, la decencia y la libertad. La pobreza y explotación de la clase trabajadora debe dejar de ser el combustible de una máquina de guerra que hiere y mata a esta misma clase en los campos de batalla.

Por parte del “gobierno progresista”, no basta con denegar la utilización de las bases de Rota y Morón para las acciones ofensivas contra Irán de EEUU, que seguirá utilizándolas para sus aviones con escala adicional en otros países europeos y como base logística para sus buques: el cierre total de las bases, la recuperación de nuestros presupuestos para la vida y el fin de toda colaboración y aportación política, militar y financiera a la OTAN supondrían pasos firmes en la defensa de nuestra soberanía, de nuestro compromiso con el cumplimiento de los derechos humanos y de una solidaridad internacionalista moralmente consecuente.

La única salida que nos queda es la movilización masiva y la coordinación y unidad de las luchas por la paz, contra el rearme, la guerra imperialista y la OTAN. El camino lo marcan las grandes movilizaciones en Europa, la solidaridad con Palestina, las huelgas y, sobre todo, la heroica resistencia del pueblo palestino. Es la hora de que exijamos abandonar la OTAN, el cierre de las bases de Estados Unidos en nuestro suelo, la vuelta de las tropas y la reducción drástica del gasto militar y los presupuestos de guerra.

Por todo ello, salimos a las calles en movilización unitaria desde distintos ámbitos del Estado español, exigiendo la salida de la OTAN y el cierre de las bases militares norteamericanas en nuestro territorio.

¡Contra el rearme y la guerra imperialista!

¡OTAN NO, BASES FUERA!

¡Viva la solidaridad internacionalista de los pueblos!

Movimientos Antiimperialistas de Madrid, 14 de marzo de 2026

(Descargar Manifiesto, en PDF)

 

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