ArtículosCampaña OTAN no, bases fueraCECOBDestacadosImperialismo e InternacionalismoQue no nos arrastren a la guerra

No obedezcas a tu verdugo. Sara Rosenberg

“Bruselas pide que los hogares europeos almacenen suministros de emergencia por si llega una crisis climática o una guerra” . Es el macabro titular del diario El País (25 de marzo 2025).

Almacena, compra un kit, sálvate de tus asesinos que son los que elegiste para que nos masacren cada día mientras te inyectan el miedo en nombre de la “seguridad”. Esa es y ha sido siempre la política colonial e imperialista: el terror. No olvidamos ni perdonamos. Algún día los crímenes del USA, Gran Bretaña, Israel, Japón y la UE serán juzgados.

No necesitamos ese macabro kit ni su guerra que agita el viejo fantasma contra Rusia como antes lo hizo contra la URSS. Rusia ha pedido muchas veces que no sigan sembrando de bases nucleares sus fronteras, que no alimenten la guerra de la colonia nazi ucraniana, también ha propuesto una paz estable y la solución diplomática a los conflictos. Pero crear un enemigo consolida el nazi fascismo occidental que gana millones en operaciones de rearme que solo beneficia a las élites que manejan el gran banco del crimen. Sálvate, almacena, te dicen mientras te roban y te confunden para que seas un arma en sus manos. Para que repitas automáticamente el mensaje de los señores de la muerte sin dudar y sin pensar. Sálvate con un podrido kit de supervivencia y comparte la impunidad y el crimen de masas que gestionan la Unión Europea y su OTAN y sus múltiples organismos de lavado de dinero, guerra y robo. Sálvate, acumula estupidez y miedo.

¿A que clase de “ciudadano” le hablan los dueños de las corporaciones narcoarmamentísticas? ¿A quién le hablan los medios? Al que suponen ya domesticado: corre al supermercado, compra y muere como un cobarde, de rodillas, porque vamos por ti también aunque no lo sepas, porque eres prescindible y eres carne de cañón.

Pero lo desolador es que antes no hayas hecho nada para rebelarte, ya cubierto por la costra de la apatía, el miedo y la indiferencia. Te permiten discursos generales sobre libertades generales y fanfarria para tapar el crimen que está sucediendo y te cerca. No dudes y acepta esa “libertad de esclavo cómplice”, ese residuo de ser humano transformado en carne de cañón que además paga el supuesto “rearme”, es decir, comprar ingentes cantidades de armas a USA y expandir el caos, la destrucción y las masacres.

¿Adónde se fue la hermosa rebeldía? ¿Cómo te convencieron de que ser esclavo era inevitable? ¿Qué rincón hediondo y sin humanidad te ofrecieron y aceptaste? Distraído en lo inmediato (trabajar ocho horas o más y pagar la deuda eterna) fuiste despojado de la Esperanza y la Dignidad y de un objetivo humano – fraterno, solidario, socialista- y así te robaron al mismo tiempo la idea y el deseo de un futuro diferente.

Lo cierto es que nadie podrá salvarse solo, aunque hayas comprado toneladas de individualismo. Para eso la podrida sociedad de consumo te sometió y a cambio te dio la única libertad de comprar. Sobrevivir teniendo y no siendo. Esclavizándote. Te tatuaron discursos falsos y la necesidad de estúpidas mercancías que como una buena droga, te dan unos instantes de “libertad” y “democracia” y “seguridad”. Civilización occidental la llaman, esa que sabe diluir el olor amargo de la sangre derramada porque ha abandonado y olvidado el olfato de la Verdad y todos los derechos de ser Humano.
El inviolable derecho a imaginar un mundo distinto, humano y no esta charca de sangre en la que te revuelcas y te niegas a ver. Para eso está la oscuridad de la idiotez. Eso que los griegos llamaban la “idioteia”, es decir no me comprometo y no veo, soy o me he vuelto ciego a mis semejantes, a lo colectivo. El idiota moral. El oprimido que consensúa la opresión.

La responsabilidad es cosa del pasado. De esos locos que todavía quieren transformar la esclavitud y la explotación en una vida humana. Abandonaste la responsabilidad y al mismo tiempo el deseo de pensar y de saber, por eso repites la macabra letanía de los sometidos. Las “noticias” sin relación con la historia y con los causantes de la debacle.
Altamente conectado pero incomunicado. No puedes relacionar lo que sucede con sus causas. Te venden odio y cada guerra como una nueva guerra, cuando es la misma: guerra para saquear y explotar, para colonizar y generar el caos y la destrucción. En el ruido olvidaste la historia y ya no eres capaz de recordar ni siquiera los millones de muertos que costó derrotar al nazismo, que ha renacido como un monstruo de muchas cabezas, una hidra que asesina en tu nombre y en nombre de tu indiferencia (llámese sionismo, ukranismo, nazismo, colonialismo, imperialismo).

Tu “democracia” nutre de armas y dinero al asesino y te roba implacablemente cada pequeño derecho conquistado dentro de un sistema que es en si mismo el sistema del robo. Las máquinas de la muerte trabajan sin descanso, los barcos y los aviones cargados de municiones cruzan el cielo, los gritos no se oyen en los millones de teléfonos conectados que no sangran y te preservan de entender que esta guerra es mundial, que la elite capitalista occidental pretende superar su crisis saqueando y sometiendo al planeta entero y crear una raza de esclavos obedientes listos para que les inserten el chip del idiota moral completo. Ese es el proyecto de la clase explotadora.
Prepara el kit de salvación, intoxicado de miedo, de terror programado en laboratorios de opinión a los que llaman cultura para volvernos miserables y serviles, tanto como para que hoy puedan atreverse a hablar de esta manera en nombre de esa supuesta “libertad” del totalitarismo del mercado y el capital. La confusión es parte del kit, te dirán que debes defenderte mientras asesinan a mansalva delante de tu nariz y te dicen que lo hacen para protegerte y no para seguir ganando el dinero sangriento. Son criminales y son impunes, porque aceptamos y votamos este antro de la mafia llamado Unión Europea, OTAN, OMS, y toda las instituciones tan bonitas y legales que amparan la barbarie y el crimen.

Me dirás, ¿qué hacer?. Morir de indiferencia y servilismo, o luchar como un ser libre para ser libre. En la “civilizada” Europa no hemos conseguido ni siquiera hacer una huelga general, un tribunal de conciencia contra los criminales, una movilización capaz de unir todos los frentes, porque las falsas divisiones –todos los ismos de las buenas conciencias afectadas por los horrores engendrados por el capitalismo- no han hecho más que entorpecer desarmar y frenar las luchas que nos debemos. Divididos, distraídos, anestesiados somos pasto del demonio del capital que se devora y devora a sus hijos. Nació bañado en sangre y morirá matando. En eso estamos. Este es el momento exacto.

Entonces, cuando están arrasándote, cuál ha de ser la pregunta. O vencer o entregarte, o despertar o seguir en la inercia y la obediencia. Y depende de nosotros, de despertar y de luchar con firmeza para detener la guerra que nos impone una clase criminal que se disfraza de demócrata y de civilizada y que gana inmensas cantidades de dinero con las guerras mientras destruye todas las conquistas sociales.

Pensemos, rebelémonos, es necesario levantarse contra la guerra imperialista y derrotar a los monstruos que solo se alimentan de sangre. Se trata de voluntad organizada. Y somos millones.

¡No compres el kit de los asesinos, organízate y rebélate! Todavía estamos a tiempo.

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