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Operación “Lluvia de Al-Aqsa”: la resistencia palestina responde a la violencia del estado de Israel. Tita Barahona

El pasado sábado, 7 de octubre, la Resistencia palestina lanzó por sorpresa la operación ofensiva llamada “Lluvia de Al-Aqsa” desde la franja de Gaza. La “comunidad internacional” o, lo que es igual, EE.UU y sus aliados, a través de sus portavoces políticos y mediáticos, ha tildado de “terrorismo” este ataque a suelo israelí, mientras se ha mantenido muda sobre las sistemáticas violaciones de los derechos humanos del pueblo palestino y su integridad territorial por parte de Israel.


El sábado 7 de octubre, a las 6:30 a.m. -hora local de Palestina-, los habitantes de ese campo de concentración llamado Franja de Gaza se despertaban con el ruido de miles de cohetes que la Resistencia Palestina, liderada en Gaza por Hamas, estaba lanzando sobre el territorio israelí circundante.

Daba así comienzo la operación llamada “Inundación de Al-Aqsa” o “Lluvia de Al-Aqsa” -según otras traducciones-, consistente en ataques coordinados por tierra, mar y aire. En ella han participado varios grupos armados de la Resistencia Palestina, incluidos Fatah y el FPLP (Frente Popular para la Liberación de Palestina).

La fecha escogida para lanzar esta operación por sorpresa quizás no sea fortuita, pues coincide con el 50 aniversario de la guerra de Yom Kippur, otro ataque sorpresivo de una coalición árabe, liderada por Egipto y Siria, contra Israel en 1973.

Durante el sábado y el domingo pasados, hemos tenido noticias de que esta operación logró romper por varios puntos la valla que rodea la Franja de Gaza, por la que lograron salir por primera vez muchos gazatíes; la toma por parte de patrullas palestinas de varios puestos militares israelíes, con la incautación de vehículos blindados; el patrullaje de grupos de milicianos palestinos en varios vecindarios de las ciudades israelíes cercanas a la Franja; la toma de prisioneros, la huida masiva de colonos israelíes, el número de muertos y heridos del lado israelí; el ataque a posiciones de Israel en la frontera con El Líbano por parte de la guerrilla libanesa Hezbollah; la declaración de guerra del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el bombardeo de la Franja de Gaza -uno más-, que está provocando numerosas víctimas.

Mientras escribimos estas líneas, el avance terrestre de la Resistencia palestina desde Gaza está sólo a 10 kilometros de Cisjordania.

La “comunidad internacional”, esa etiqueta que engloba a Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Israel y todos sus lacayos de la Unión Europea, se ha echado las manos a la cabeza y sus medios han hablado del “injustificable ataque terrorista” de Hamas sobre la «población civil» israelí. Como en otras ocasiones, han dejado claro que el “derecho a la defensa” sólo corresponde al Estado de Israel.

Mudos han permanecido esa misma comunidad y esos mismos medios sobre la violencia indiscriminada y continua que tanto el ejército como la policía y los colonos israelíes han ejercido y ejercen sistemáticamente sobre la población palestina de los territorios ocupados:

  •    Asesinatos -400 en lo que va de este año, 160 de menores de edad.
  •    Derribo forzoso de casas palestinas y robo de sus pertenencias.
  •    Tala masiva de olivos y clausura con cemento de las vías de agua que suministra a las comunidades palestinas, para cortarles sus medios de vida y obligarles a abandonar sus tierras.
  •    Detenciones arbitrarias y encierro en cárceles donde se tortura y se deja morir a los enfermos sin asistencia médica. Hoy hay 15.000 presos políticos palestinos, incluidos mujeres y niños.
  •    Humillaciones diarias en los puestos de control por los que están obligados a pasar estudiantes y trabajadores palestinos.
  •    Redadas de la policía, el ejército y las bandas de colonos armados que aterrorizan los vecindarios palestinos.
  •    Profanación, últimamente casi a diario, de la mezquita de al-Aqsa así como también de templos cristianos.

Estas son sólo algunas de las violencias que cotidianamente sufre el pueblo palestino por parte de Israel, de las que NO nos informan los medios del «mundo libre«.

Esta violencia sistemática es la que ha logrado reducir el mapa de Palestina, establecido por el plan de la ONU de 1947 -sin la consulta del pueblo palestino- a las pequeñas manchas de tierra de hoy, mediante la ocupación ilegal de su territorio.

Vaya por delante que no siento ninguna simpatía por Hamas, ni por ningún otro partido religioso sea de la confesión que sea; pero menos la siento por los colonos israelíes, que son también en su gran mayoría fanáticos religiosos, sionistas que, apoyados por el ejército israelí, ocupan ilegalmente la tierra palestina. Estos no están, por tanto, en la nómina de esos civiles inocentes que han resultado muertos o heridos en la operación «Lluvia de Al-Aqsa».

Llenaría muchas páginas enumerar las resoluciones de las Naciones Unidas que ha violado el Estado sionista de Israel, así como las veces que sus condenas por este motivo han sido vetadas por Estados Unidos, su gran valedor y financiador. Por eso, no le falta razón a la furiosa racista, candidata por el Partido Republicano a la presidencia de EE.UU, Nikky Haley, al decir que «el ataque a Israel es un ataque a EE.UU«, otro gran violador de la legalidad internacional.

Las leyes internacionales también dicen bien claro que cualquier pueblo sometido a ocupación de un poder exterior tiene el derecho legítimo a la defensa por cualquier medio, incluida la lucha armada. Pero la “comunidad internacional” llama a esta defensa legítima “terrorismo”, y “derecho a defenderse” al terrorismo que el Estado sionista de Israel lleva más de 70 años ejerciendo sobre el pueblo palestino. Dicha “comunidad” prefiere que este pueblo se deje aniquilar pasivamente, sin hacer ruido.

Ya hay voces que se preguntan cómo los poderosos servicios secretos israelíes no detectaron la preparación de la operación “Lluvia de Al-Aqsa”. Incluso hay quienes especulan sobre si se tratará de una “operación de falsa bandera” para dar así a Israel el motivo idóneo para borrar del mapa la cárcel a cielo abierto que es la Franja de Gaza, algo que parece se está llevando a efecto por el intensísimo bombardeo al que en estos momentos está siendo sometida.

Lo cierto es que ciertos analistas del conflicto palestino-israelí, como Ramzi Baroud, llevan dos años avisando de que la Resistencia palestina se estaba reorganizando y se esperaba el surgimiento de una nueva “intifada armada”.

Esto porque también es cierto, como dije en otro lugar, que la ocupación de las tierras palestinas -reconocidas en los tratados internacionales- es ya, de entrada y de por sí, violencia ejercida por un Estado racista, de apartheid, cuyo objetivo es provocar el genocidio del pueblo palestino de manera impune, porque cuenta con el beneplácito de quienes presumen de “valores occidentales”.

Hagamos nuestra la causa palestina, defendamos con toda la fuerza moral de la razón su derecho a la existencia, la vuelta de los refugiados, la recuperación de su tierra, el fin de la ocupación. Sólo la solidaridad internacional activa podrá parar la mayor operación de limpieza étnica de la historia reciente.

PALESTINA VENCERÁ

(Publicado en Canarias Semanal, el 8 de octubre de 2023)

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