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País canalla. Farruco Sesto

Sí, me refiero a los Estados Unidos de Norteamérica. ¿A quién si no? Pero no hablo de su gente sino de las élites que detentan el poder del Estado al servicio de las grandes corporaciones.

En lo personal, aunque confieso que no me gustan mucho los EE.UU., no tengo nada contra su pueblo, como no lo tengo contra ningún pueblo del mundo. Allá cada cual con su existencia colectiva. Pero la verdad es que me fastidia un poco su talante ridículamente engreído, tan proclive al abuso. El hecho real es que en EE.UU. hay de todo como en botica, explotadores y explotados, obscenos potentados y millones de pobres e indigentes, privilegiados y excluidos, vanguardias progresistas y ensimismadas clases medias, intelectuales de conciencia e intelectuales de la mercancía.

Si se me pidiera la anotación de algo positivo, en lo personal destacaría el trabajo democrático de sus movimientos sociales tratando de hacerle contrapeso a los infames dueños de las industrias de la guerra, de las fábricas de ideología y de los centros académicos que forman a los depredadores. Lo cual no es fácil.

Digo, pues, que cuando hablo de país canalla, no me refiero al conjunto de la sociedad norteamericana, más allá de sus luces y sus sombras (algunas detestables, por cierto, como el generalizado culto a las armas), sino específicamente a esas élites criminales que gobiernan los EEUU, de raíz supremacista, historia belicista y soberbia imperial, que son las que adjetivan la presencia y actuación en el mundo de ese país canalla.

Pensaba hoy en estas cosas, mientras leía la noticia de un nuevo pronunciamiento injerencista contra Venezuela desde el gobierno de ese país canalla, con motivo de nuestras recientes elecciones del 21N, continuando con su permanente política de agresión.

¿Pero quienes se creen que son estos señores? cómo diría un personaje de telenovela. Un país que es una desgracia y una vergüenza para el mundo y cuyo supremo ejercicio de la ética consiste en clasificar a la humanidad entre ganadores y perdedores. ¿Y con ese pobre punto de partida espiritual pretende darnos lecciones a los demás?

Pues ¿saben una cosa? Me parece que no podía ser más oportuno en esta hora, el recuerdo combativo de las palabras de nuestro comandante Chávez. “Váyanse al carajo yanquis de mierda que aquí hay un pueblo digno … aquí estamos los hijos de Bolívar, los hijos de Guaicaipuro, los hijos de Tupac Amarú, y estamos resueltos a ser libres”.

Y a propósito de país canalla, aprovecho la oportunidad para aludir de paso, en la última línea de esta nota, a ese otro gran canalla denominado El País. Me refiero a un periódico español de derecha, con ese nombre. Y ahí lo dejo.

(Publicado en Correo del Orinoco, el 25 de noviembre de 2021)

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