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“…pegar bloques en El Limón…”

Aprendimos a lo largo de la vida que los liderazgos auténticos hay que forjarlos en el trabajo y solamente en el trabajo, a dedicación permanente. Eso que puede generalizarse para cualquier actividad humana, tiene aun mayor sentido en la política. Y más aun en la política revolucionaria.

Lo que quiero decir es que tanto la condición de líder como su reconocimiento no son productos que puedan derivarse de la manipulación y la propaganda soterrada o pública, ni de la promoción interesada, y mucho menos de la autopromoción. No tienen nada que ver con eso.

Lo único cierto es que el liderazgo verdadero y sostenible en el seno de una comunidad, sea esta cual sea, proviene de una continuada relación dialéctica entre el esfuerzo y la capacidad personal y el movimiento incesante de esa comunidad.

Pues si por una parte es verdad que el verdadero líder se forma a sí mismo en una suerte de autoconstrucción, también es cierto que en definitiva es en su relación con el pueblo donde esa forja tiene lugar.

Así, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que el desarrollo del liderazgo es un proceso conjunto de construcción personal y colectivo, que se va dando y reforzando en el tiempo.

Por mi parte, pienso que eso es válido en cualquier escenario. Y sea cuál sea la escala de actuación,

desde la más humilde hasta la más cargada de responsabilidad.

Estos días de marzo de un año de elecciones, reflexionaba estas cosas, y me puse a escribirlas, después de repasar unas palabras del comandante Hugo Chávez, de julio de 2005, que me parecen muy ilustrativas al respecto, incluso por su tono coloquial.

“… por allá salió alguien diciendo no, yo soy aquí el jefe; y no reconozco jefe sino a Chávez; le dije no chico eso no es así. No eso no es así. No puede ser así, tú tienes allá, hay un líder local, vayan reúnanse con él, exíjanle, trabajen coordinadamente; armémonos de paciencia -decía Bolívar- paciencia y más paciencia, constancia y más constancia, trabajo y más trabajo; para que podamos todos juntos tener una patria; ese es mi pedido a todos, saben, que nadie se desespere, que no se desaten ansias de liderazgo, de protagonismo ¡no! entre todos, entre todos vayamos construyendo; yo estoy aquí, bueno, porque me ha tocado, pero igual si me tocara mañana pegar bloques ahí en El Limón, tranquilito esa será mi tarea y voy a pegar bloques en El Limón, voy a pegar bloques…”.

(Publicado en El Correo del Orinoco, el 18 de marzo de 2021)

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