Aviso a la ciudadanía: nos deslizamos hacia la guerra día tras día. Agustín Velloso
Alerta a la Tribuna Ciudadana:
Somos muchos los que vivimos con preocupación lo que otros muchos no quieren escuchar, es decir, las trompetas de guerra suenan todos los días. Unión Europea, Rusia, Irán e Israel, Estados Unidos, China, Turquía, Siria… La lista crece y el peligro también para todos los habitantes del mundo.
La ONU, por su sistema de veto, es incapaz de parar a los más belicistas, lo más grave: la mayoría de la humanidad parece resignada o ausente. Hemos entrado en una fase donde una chispa puede encender todo el planeta sin remedio. Se está presionando la normalización del uso del arma nuclear como amenaza.
Vemos un presidente como Trump que no duda en atacar a cualquier país del globo que no le es simpático. Asistimos mediante las noticias sobre Gaza a un genocidio en marcha hacia la solución final y con ello la desaparición completa del pueblo palestino ante los ojos del mundo, además de la moral, la fe en el ser humano, la política y todo lo que debe ser la Humanidad, sin que ningún organismo, Estado, alianza de los rectos y los piadosos ante la Humanidad lo evite. Vemos en el otro punto del globo a Cuba, viviendo una pobreza impuesta por Estados Unidos, un bloqueo eterno que castiga a todo un pueblo pequeño por querer decidir su futuro. Es previsible que otros países se conviertan también en víctimas de los países más belicistas.
Esto no es humano, esto degenerará en matanzas cuando cualquier Presidente de un país o Jefe de Estado sádico o psicópata tenga una oportunidad, ya los hay que lo están probando también ahora. Pido que cada persona mire a sus propios hijos y luego a otros inocentes. Que las personas concernidas ante el peligro de la guerra se movilicen para que todos avisen por todo el mundo una y otra vez del riesgo que nos amenaza a todos, estamos colgando de una cuerda muy débil.
Si la mayoría de los seres humanos no queremos la guerra, la esclavitud, el genocidio, la miseria, la hambruna, no podemos dejar que las élites, los poderosos, los superricos, los belicistas, supremacistas, los mataniños, los esclavistas, los fascistas, los asesinos y otros monstruos quedarse con la riqueza de la naturaleza, el trabajo de los humildes, la salud y la paz, que es patrimonio de los que viven y de los que van a vivir.
Sálvese quien pueda no puede ser la moral del siglo XXI. Es una señal de la máxima matanza.









