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Luz en la fase crepuscular

El capitalismo occidental está en su fase crepuscular y lo que haya en el este, capitalismo o no, es la nueva luz de esa fase crepuscular. En sentido estricto, como decían los romanos, crepúsculo es el instante luminoso en que el día se convierte en noche (Occidente) y la noche en día (Oriente). Ahí estamos ahora.

Siguiendo con el símil del portaaviones burgués cuya estela y rumbo siguen los barcos supestamente «progres», si es de pena ver cómo se ha abordado el tema del bufón Navalny es más de pena aún ver cómo se ha abordado la «desaparición» de Jack Ma, uno de los grandes multimillonarios chinos que, a su vez, es militante del Partido Comunista. Como con el bufón, buscad por ahí y lo veréis.

Ma ha sido alabado hasta la náusea por Occidente y defendido hasta la náusea cuando ha sido llamado al orden por el gobierno chino. En noviembre su gran empresa, Alibaba, iba a lanzar una oferta pública de adquisición de acciones de una de sus empresas que, precisamente, era el «brazo financiero» de Alibaba, que fue impedida por el gobierno chino. Los capitalistas occidentales se alarmaron, pero sin estridencias aunque con los calificativos al uso del que lo más común era, por ejemplo, «burócratas de nivel medio contra el hombre más rico de China». Traducido: ¿Cómo se atreven? Sería algo así como si en el Estado canalla (más conocido como España) alguien metiese mano a Amancio Ortega (uno, si no el que más, rico del Estado canalla) contra quien nadie, absolutamente nadie, se atreve sino todo lo contrario, se le lisonjea. Como a los banqueros, a quienes se exime de trámites judiciales con sentencias y jurisprodencias judiciales ad hoc (Botín como ejemplo). Así que como siempre, quitad España y poned el nombre de vuestro país y veréis que es igual en todas partes. Menos en China.

Al gobierno chino no le tembló la mano cuando impidió una operación que «debería haber establecido el nuevo récord mundial» en esta clase de operaciones y con la que se frotaban las manos todos los capitalistas, chinos o no. Y a finales de diciembre, el gobierno chino abrió una investigación sobre Alibaba. Los capitalistas, chinos o no, empezaron a ver a los «burócratas de nivel medio» como algo serio.

Y Jack Ma «desapareció». Comenzó entonces la especulación sobre su paradero y todos los medios de la burguesía tradicional (el portaaviones) y la otra (los barcos «progres») repitiendo el mismo discurso: preocupación por lo que le podría haber ocurrido y recordaron que «se había atrevido» (sic) a criticar abiertamente a los reguladores financieros y a la dirección del PCCh al cuestionar que la gobernanza del sector bancario esté (en China) totalmente en manos públicas. Para el capitalismo occidental, Ma podía ser afiliado al PCCh, sí, pero a fin de cuentas era considerado uno de los suyos.

Entre el máximo exponente de la burguesía monopolista china y las autoridades políticas de China (República Popular) existía un claro contraste que expresaba dos puntos de vista difíciles de conciliar: Ma (y otros como él) impulsan en desarrollo de innovaciones financieras sin considerar los riesgos para millones de personas mientras que para el gobierno (los «burócratas de nivel medio») es imprescindible prevenir y cancelar los riesgos que para millones de personas siempre producen los mercados financieros.

O sea, puro sentido común de los «burócratas de nivel medio» cuando ya hay precedentes en el mundo como la crisis de 2008 provocada, precisamente, por algo similar en Lehman Brothers y que tuvo cierta repercusión en la propia China unos años más tarde.

Sin entrar a desmenuzarlo, a lo que asistimos (tomad nota quienes pensáis que en China hay un capitalismo clásico al estilo occidental) no es a dos concepciones distintas, sino a un conflicto de clase en dos orientaciones divergentes. Si eso os parece muy fuerte voy a dejarlo en una contradicción inmanente en el uso del modo de producción capitalista que, consiguentemente, produce un choque entre dos líneas de lucha: una más neoliberal y otra más social.

China ha apretado las tuercas, y mucho, a las distorsiones del mercado con contramedidas muy fuertes que van más allá de Ma y sus empresas y afectan a todos los aprendices de brujo del capitalismo chino, de forma especial a los del mundo digital y centrados en el crédito, sobre todo. Ahora, pensad en Facebook y sus intentos de crear su propia moneda digital y en Amazon, que tiene una idea similar y que se ha ofrecido a Biden, por ejemplo, para distribuir la vacuna contra el COVID-19.

En defintiva, lo que ha hecho el gobierno chino ha sido afirmar la primacía del poder político (y social) sobre la del capital privado. Justo al revés de lo que ocurre en Occidente.

Ahora Ma ha «aparecido» (20 de enero), para consternación de Occidente, con una autocrítica casi constructiva (y pronto veremos relatos como de «lavado de cerebro» y cosas así, cuando no hablando de un retorno a la Revolución Cultural) y apelando al «bien público». La conclusión es bien obvia: toca la billetera de los ricos y los verás temblar. El medio de propaganda clásico del capitalismo, el Financial Times, lo dice de forma clara: «Ma era el hombre más rico de China el 20 de octubre, ahora se estima que es el cuarto». Y, por cierto, el FT llega a decir que «se dice que Ma ha huido preventivamente de China» (sic) aunque lo matiza un poco hablando de amigos diciendo que no, que seguía en China. Buen ojo y mejor análisis, sí señor.

Gran tragedia para los ricos, como llora el FT, y la culpa de todo la tiene Xi Jinping: «la fijación del partido por el control, especialmente desde que Xi ganó cada vez más poder desde hace diez años, ha llevado a acciones represivas periódicas contra la industria y los principales empresarios». Pero no será tan malo cuando a pesar de ello China logra desbancar a todos económicamente y resurgir de la pandemia como nadie, como certifican el FMI y la OCDE.

Siendo optimista podría decir que el caso Ma es el comienzo de la desaparición del capitalismo chino. Siendo realista, diré que es miope no ver en ello un serio toque de atención a los oligarcas existentes y a los futuros. Y lo más importante: comparad con vuestros países.

PD 1.- Hoy comienza el Foro Económico Mundial en Davos con el miedo en el cuerpo de casi todos. Los grandes capitalistas y quienes les ríen las gracias son conscientes de lo que hay en juego, nada menos que su dominio, por lo que hablan de «gran reinicio» y plantean ir «más allá» de reformas económicas, medidas climáticas y lucha contra la pandemia. Ahora hablan de «hacer la sociedad más inclusiva y cohesiva» incluso «más allá de la geopolítica». Para ello, el Foro habla de «restablecer la confianza pública, que se está erosionando, en parte, debido a la percepción de mal manejo de la pandemia». El lema del año pasado fue «capitalismo para todos», y no hace falta referirse al fracaso total que ha demostrado con la pandemia, pero no solo, y por eso mencionan que el declive capitalista se debe «en parte» a la pandemia, es decir, pero no solo, y ahora hablan de «gran reinicio».

Al igual que el año pasado invitaron a la infumable Greta Thunberg, que supo moverse tan bien con los grandes tiburones y sonrió con ellos y aplaudió con ellos, para pintar de verde el «capitalismo para todos» fracasado, no me extrañaría que ahora invitasen a alguien del BLM o similar, por ejemplo, para dar el toque negro o rosa que junto al verde del año pasado demostraría no solo la bondad intrínseca del capitalismo sino su sincera apuesta por «el gran reinicio». Porque, además, siempre están los «progres» habituales que prefieren seguir la estela del portaaviones en vez de convertirse en misil para hundirlo.

Por cierto, China, que suele estar presente en Davos, esta vez tendrá la ocasión para mover un poco más hacia sus tesis la situación si va en serio eso de «hacer una sociedad más inclusiva y cohesiva» (no en vano ha terminado con la pobreza extrema, no así otros países capitalistas como España, por ejemplo, donse se calcula que hay 5’1 millones de personas -casi el 12% de la población- en «pobreza severa») sobre todo si se va » más allá de la geopolítica», es decir, de la campaña contra ella y se apuesta por el multilateralismo. Será curioso conocer el discurso de Xi tras lo que os comento más arriba de meter en cintura a los oligarcas y a los ricachones.

PD 2.- Todos los medios de propaganda supuestamente «progres» han «informado» (es un decir) de la misma manera que los otros sobre el Juanito Calamidad ruso (Navalny) y las manifestaciones de apoyo del fin de semana. Tomad nota de lo que hace el patrón y luego, si no es mucho pedir, poneos a pensar. Imaginaos si hiciese lo mismo para otro tipo de manifestaciones. O que Rusia (o cualquier otro maligno) hubiese hecho lo propio con las del Black Lives Matter, por ejemplo. O con las de los partidarios de Trump, da igual. Todos los Juanitos o Juanitas Calamidad están cortados por el mismo patrón y tienen el mismo patrón.

(Publicado originalmente en el blog del autor, el 25 de enero de 2021)

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