UNA DURA PRUEBA PARA EL INTERNACIONALISMO. Declaración del FAI
UNA DURA PRUEBA PARA EL INTERNACIONALISMO
Declaración del FAI
En la reciente madrugada del pasado 3 de enero de 2026, cayeron en combate 32 internacionalistas cubanos durante la operación que Estados Unidos había urdido durante meses para perpetrar el criminal e ilegal secuestro del presidente y la primera dama de la República Bolivariana de Venezuela.
Ha sido un golpe durísimo para dos países que durante décadas han estrechado sus lazos para hacer posible algunas de las iniciativas más audaces del s XXI en América Latina. El ALBA-TCP o Petrocaribe, han sido dos de los ejemplos más significados a nivel continental de cómo se podía romper con los modelos de dominación que llevaban largo tiempo padeciendo.
La creación de un bloque político autónomo, soberano, con mecanismos propios de financiación y comercio, apostando por una integración basada en la complementariedad que articula una solidaridad Sur-Sur, es un acto de insumisión que el imperio llevaba décadas buscando reprimir, pero que no había conseguido perpetrar gracias a una resistencia que ha sido referente para muchas luchas emancipadoras en ese continente y en otras regiones del mundo castigadas por la política exterior de Estados Unidos.
La Operación Resolución Absoluta, amparada por la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 de EE.UU que le aportó el marco doctrinal, político y geoestratégico que la hacía posible y la cubría de impunidad, no es solo un golpe a Venezuela con el secuestro de su presidente Nicolás Maduro, de la primera dama Cilia Flores y el asesinato de unos 50 de sus compatriotas, incluidos civiles; no es solo un golpe a Cuba con la caída en combate de 32 combatientes que actuaban en representación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias cubanas; es un golpe al mismo internacionalismo, al derecho internacional y a la seguridad jurídica mundial.
Los grandes medios de comunicación occidentales no dejan de hablar de lo brillante de la operación criminal llevada a cabo, dicen que ha sido casi de película; aunque algunos reconocen que también asaltaron el Derecho Internacional y la Carta de Naciones Unidas. Pero de los cerca de 80 asesinados en la operación no se dice prácticamente nada, son casi invisibles, simplemente se les da el tratamiento habitual de los efectos colaterales en esa vieja estrategia de deshumanizar al enemigo.
Sin embargo, el internacionalismo nos enseña a no pasar por alto a ninguno de los caídos y a tener presente que nacionales de otros países perdieron su vida desempeñando un papel de apoyo que se les reclamó desde las mismas instancias del estado venezolano. Los 32 cubanos caídos tenían como tarea proteger la vida del presidente de Venezuela y de la primera dama. Su probada profesionalidad, la experiencia cubana en la resistencia y su compromiso antiimperialista les llevó a desarrollar esa tarea en un marco de intercambio entre dos países, Cuba y Venezuela, que entendían que cuando el internacionalismo se abre paso en las relaciones entre estados, cada cual aporta lo que tiene y recibe lo que le pueden dar los otros.
Es cierto que Venezuela ha aportado energía, recursos naturales y la posibilidad de abrir nuevos espacios económicos y políticos; Cuba ha hecho lo propio enviando médicos, educadores, apoyo militar, formación en seguridad e inteligencia, experiencias en organización política; pero no llegaríamos al fondo de la cuestión si no ensanchamos la mirada. Cuba ha demostrado en innumerables ocasiones que esa relación no es solo bilateral sino universal, y que ese intercambio no excluye a los que nada tienen, sino que los integra, algo inconcebible para el capital y el mercado.
Esos 32 cubanos caídos son parte de unas relaciones de apoyo mutuo, con una misión que no era ofensiva sino defensiva, de protección. El hecho de ser militares no les saca de este marco que entrelaza países en vez de enfrentarlos en una competencia feroz que acaba con el más débil. Desempeñaron el servicio que se les pidió hasta entregar sus vidas.
No podemos olvidar al resto de las victimas, civiles y militares, de la agresión norteamericana entre las que se encuentran los que cayeron junto a los combatientes cubanos con los que han compartido un ideal, una vida y una muerte resistiendo al invasor.
Los que han caído el día 3 de diciembre nos recuerdan que las resistencias antiimperialistas, anticoloniales, anticapitalistas, las que se oponen al belicismo como esa forma de gobierno que antepone la violencia y la guerra como principios organizadores de la vida política, están llamadas a reconstruir un internacionalismo que supere la fragmentación de luchas, que arrope las resistencias y haga posible un mundo que está por construir. Es una exigencia de la tarea a afrontar y también de la misma supervivencia de esas luchas.
Fidel nos recordaba que “Ser internacionalistas es saldar nuestra propia deuda con la humanidad. Quien no sea capaz de luchar por otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo”.
Estamos en deuda con vosotros. Hasta la victoria siempre.
Frente Antiimperialista Internacionalista, 6 de enero de 2026
(Descargar en PDF)









