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Víctimas de la Guerra económica y coronacrisis

Acceso a la Presentacion Victimas y coronacrisis

FAI. Segundas Jornadas Antiimperialistas

Esquema

Introducción

Los efectos devastadores de la guerra económica sobre los pueblos han hecho que distintas voces se levantaran pidiendo la retirada de las medidas asociadas a las dinámicas de guerra económica. Hay que constatar que dicho llamamiento ha resultado estéril.

La coronacrisis se ha convertido en un instrumento de castigo que se ha sumado al ya impuesto desde la guerra económica. Algunos ejemplos de esta dinámica son:

  • La Ley Cesar promulgada por Trump entró en vigor en mitad de la pandemia y en ella endurecía el bloqueo impuesto a Siria en un momento en el que precisa financiación para empezar a reconstruir un país asolado por la guerra.
  • Irán, a pesar de que ya en 2018 el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU dictaminó que EE.UU. debía aflojar parte de su programa de asedio económico como castigo al programa nuclear iraní, ha visto como en octubre de 2020 se decretaba el bloqueo casi total de 18 de sus principales bancos por parte de la administración norteamericana. Esta medida, unida a la sanción impuesta en 2019 al Banco central iraní ahoga la capacidad de financiación de un país en medio de la coronacrisis.
  • La desvergüenza con Venezuela llega al punto de que Mike Pompeo propuso a finales de marzo el trueque del establecimiento de un gobierno provisional que convocara elecciones antes de un año a cambio de levantar las sanciones económicas.

La coronacrisis no ha abierto grietas en la implacable guerra económica injerencista, pero al menos está poniendo de manifiesto hasta donde se está dispuesto a llegar con las políticas de bloqueo y apartheid. Nos referimos al caso de Israel, el país que más avanzado lleva el proceso de vacunación de población contra el COVIT-19 a nivel mundial y que no sólo no ha aflojado su política de bloqueo es que no ha permitido la vacunación de la población palestina.

El imperio, que siente amenazada su hegemonía, lejos de levantar el pie del acelerador del expolio ha encontrado en la coronacrisis un elemento que hace más duras sus medidas sin coste político ya que cualquier denuncia de carácter humanitario es puesta en cuestión acusada de colaboracionismo con las causas sancionadas.

1. ¿En qué consiste la guerra económica?

Es una estrategia económica injerencista basada en el uso de medidas cuyo principal efecto es debilitar o estrangular la economía de otro estado. Aunque su origen se remonta siglos atrás, es a partir del fin del colonialismo cuando ha sido utilizada profusamente.

Busca el cambio de las políticas desarrolladas por países o gobiernos que no son propicias a los intereses del país u organismo sancionador. Este cambio supone el empobrecimiento del país sancionado, el expolio y apropiación de su riqueza, el control de sus medios de producción y de su fuerza laboral, e incluso de sus instituciones.

Es un tipo de agresión que no suele ir sola, forma parte de un proceso de agresión imperialista más amplio que hemos caracterizado otras veces:

  1. Construcción del enemigo
  2. Ruptura de los procesos convivenciales
  3. Deslegitimación de la institucionalidad vigente
  4. Aislamiento internacional
  5. Intervención militar
  6. El negocio de la reconstrucción

Aunque suele presentarse como un instrumento para doblegar voluntades sin necesidad de conquista militar esto no siempre es así. Serbia, Iraq, Libia o Siria son ejemplos claros de cómo la guerra económica no exime de la guerra convencional abierta.

2. ¿Qué mecanismos utiliza?

Según la intensidad y graduación de las medidas coercitivas puede utilizar uno o varios mecanismos entre los que tenemos: bloqueo comercial de importaciones y exportaciones, bloqueo financiero, restricciones de movilidad, interrupción de los mecanismos de pago internacionales, manipulación del cambio monetario, confiscación de bienes en el extranjero, entre otros. Igualmente forman parte de estas medidas los planes de ajuste estructural y otros préstamos de organismos multilaterales como el FMI que se imponen a los países, y la imposición del dólar como moneda de intercambio comercial.

Instrumentos como los sistemas electrónicos internacionales de intercambios crediticios y financieros como el SWIFT o CHIPS, permiten implantar los bloqueos financieros con una gran eficacia en un tiempo récord.

3. ¿Qué se invoca para poner en marcha estas sanciones?

La batería de excusas es amplia: defender las libertades, derechos humanos y democracia; preservar la paz, prevenir conflictos y reforzar la seguridad internacional; erradicar el riesgo de proliferación de armas nucleares y de destrucción masiva; combatir la corrupción, así como el apoyo a países o grupos terroristas y narcotráfico, etc.

Se asedia pero se viste de un tinte “civilizatorio”. Se busca “minimizar las consecuencias adversas para quienes no sean responsables” dice la UE en su programa de política exterior, pero la realidad es que ese discurso choca con la realidad. Se habla de respetar el suministro de insumos básicos para las poblaciones, pero al tiempo las políticas de doble uso por las que se vetan productos que puedan tener uso militar hace que elementos tan básicos como el cloro para el tratamiento sanitario del agua no puedan llegar a los sistemas de tratamiento de aguas con las consecuencias sanitarias que esto acarrea.

Junto a la aplicación de estas medidas punitivas podemos encontrar a los países e instituciones sancionadoras ofreciendo programas de carácter humanitario a los países sancionados. Es un doble juego en el que el reconocimiento de una situación humanitaria grave en un país sancionado se convierte en la perfecta excusa para que el llamado imperialismo humanitario justifique su intervención militar.

4.¿Qué países han sufrido o se les viene aplicando sanciones económicas en diverso grado llegando al bloqueo?

Aunque sin duda EE.UU. es la potencia que más ha desarrollado el mecanismo de la guerra económica, no se puede despreciar el hecho de en la actualidad una treintena de países sufren en mayor o menor medida sanciones económicas internacionales por parte de la UE y de la ONU.

Algunas de estas sanciones son verdaderos asedios que se prolongan en el tiempo durante décadas. Hacemos relación de las algunas de las más relevantes.

Iraq (desde 1990 hasta su invasión en 2003), Cuba(desde 1962 hasta la actualidad), Irán( desde 1979 hasta estos momentos), Venezuela(especialmente desde la muerte de Chávez en 2013), Corea del Norte (desde la guerra de Corea en 1953 hasta la actualidad), Afganistán (parcialmente desde 2001), Sudán (desde 1997 hasta 2017 en que divide el país y sigue después de esa división), Siria (desde 2011 hasta el día de hoy), Líbano (desde la derrota de Israel ante Hezbolá en 2006), Yemen en plena guerra con Arabia Saudí, o Ucrania después de la disputa por Crimea.

Hay países cuyo desequilibrio de fuerzas es total y su capacidad de respuesta a la agresión injerencista es muy escasa: Burundi, Rep. Centroafricana, Guinea Bissau, o Haiti. Son países en los que mantener las sanciones económicas en un momento de pandemia es especialmente sangrante, pero en otros casos donde ese desequilibrio de fuerzas no es tan grande se responde con programas de sanciones recíprocas, es el caso de Rusia o el de la guerra comercial abierta con China por parte de EE.UU. Es más, estos países están poniendo en marcha sus propios sistemas alternativos al SWIFT y al CHIP como forma de eludir o mitigar al menos la capacidad de bloqueo que las potencias sancionadoras tienen hoy en día.

5. ¿Quiénes son los responsables de tomar estas decisiones?

Principalmente EE.UU., la UE y la ONU. Aunque pueda parecer que como aliados van a evitar las sanciones económicas entre ellos conviene tener presente que esto no es así. Ser aliado no te pone a salvo La amenaza de EE.UU a Alemania con la construcción del gaseoducto Nord Stream 2 así lo pone de manifiesto. Según una normativa publicada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de EE. UU., quien colabore con materiales o espacios para el tendido del gasoducto, o equipe barcos para ese fin, o financie el gasoducto, deberá contar con medidas punitivas. «El Ministerio de Exteriores de EE. UU. y el Ministerio de Finanzas están dispuestos a utilizar todo el espectro de las sanciones para detener la construcción de este gasoducto”.

6. ¿Cuáles son los objetivos reales de estas sanciones?

La aplicación de estas sanciones, aunque de carácter económico, tiene un profundo recorrido político. Entre estos objetivos hay que apuntar el de socavar la soberanía del país sancionado desde el punto de vista político, comercial, financiero o geoestratégico sometiendo a las poblaciones a dinámicas de privación severa para que se levanten contra sus gobiernos legítimamente elegidos; la apropiación de sus recursos nacionales; impedir la formación de bloques de poder alternativos al hegemónico; o mantener el control del monopolio nuclear.

7.¿Qué efectos tienen sobre los estados y sus poblaciones?

En los casos en que las sanciones devienen en verdaderos asedios o bloqueos a países enteros el mecanismo económico tienen unos efectos tremendos para las poblaciones:

Bloqueo encarecimiento de las importaciones escasez hiperinflación pérdida de poder adquisitivo falta de productos básicos (medicamentos, gasolina, repuestos, semillas…) y falta de servicios básicos insatisfacción, penurias, y desesperación revueltas sociales la puerta abierta para el imperialismo humanitario.

Bloqueo retirada de la inversión extranjera y cierre del acceso a los mercados internacionales de deuda, lo que no les exime de tener que seguir pagando los intereses de la deuda ya contraída.

Todo esto en definitiva se concreta en la puesta en entredicho de la viabilidad del país y de sus instituciones; carestía de alimentos con sus secuelas de hambre y muerte; destrucción del sistema de salud; desempleo; paralización de los programas sociales tales como educación, vivienda e infraestructuras; despoblación y emigración hacia países vecinos o incluso hacia la misma nación o naciones responsables de sus desgracias.

El hecho de conocer estos efectos y de la necesidad de reforzar los sistemas sanitarios, así como del acceso a financiación no solo para acceder a las vacunas sino para evitar los impactos sociales del COVID-19, no han modificado el status de la guerra económica, tan solo la han hecho más cruel si cabe. Una dinámica que actualiza aquella respuesta de Madeleine Albright cuando se le recordaba si había valido la pena el bloqueo a Irak en los 90 por parte de la ONU, hecho que le costó la vida a más de medio millón de niños, más de los que fallecieron en Hiroshima. Su respuesta fue muy clara: “creo que es una decisión muy dura, pero el precio… pensamos que el precio vale la pena”.

8.¿Qué información tiene la población del país agresor?

Muy poca. Los medios de comunicación habituales se encargan de camuflar la situación y los verdaderos motivos de adopción de estas sanciones, y la población no reacciona como debiera hacerlo.

Algunas de las estrategias pasan por:

  • Presentar la guerra económica como sanciones de efectos limitados.
  • Ponerla en valor al afirmar que es una alternativa a la intervención militar
  • Desvirtuar los procesos asociados a la guerra económica. Se ocultan sus efectos devastadores sobre las economías locales y lo que se hace es presentar las duras situaciones sociales por las que pasa la población como una consecuencia de la incapacidad de gestión del gobierno al que se quiere acosar y derribar. De este modo los gobiernos víctimas de esta estrategia pasan a ser presentados como verdugos de su propio pueblo.
  • Se oculta la arbitrariedad que hay detrás de la implantación de las medidas sancionadoras. ¿De qué le sirve a Irán cumplir sus compromisos en el programa nuclear si Trump unilateralmente les sanciona igualmente? ¿Cómo es posible que Cuba siga sometida a bloqueo económico cuando en la Asamblea General de la ONU 187 países lo rechazan, 2 se abstienen Ucrania y Colombia, tan solo 3 se oponen EE.UU., Israel y Brasil? La guerra económica va de intereses geopolíticos y estos pueden cambiar sin previo aviso.
  • Se pierde la perspectiva de que en toda sanción hay un elemento de castigo y otro de sumisión. De castigo contra el país sancionado, eso es lo que se presenta en los medios. Pero al mismo tiempo de sumisión, ya que cuando EE.UU. sanciona a alguien si alguno del resto de países rompe el cerco es también sancionado. Es decir, hay una cesión de soberanía en toda regla al tener que hacerse cómplice de las políticas imperialistas.

9. ¿Consiguen estas medidas sus fines?

En general no consiguen sus fines, dañan los procesos de desarrollo de los pueblos pero no consiguen sus fines políticos. Las resistencias populares y la toma de conciencia antiimperialista de aquellos que son más castigados hacen que estos mecanismos no triunfen.

A esto se añade el hecho de que países sancionados establezcan lazos de cooperación como la llegada de los buques iraníes a Venezuela, o el que se vayan desarrollando sistemas altenativos al SWITF por China, Rusia y hasta por la propia UE.


(Acceder a la proyección, en PDF, presentada por nuestro compañero en las Segundas Jornadas «Imperialismo y coronacrisis»)

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