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El arte de los retales. El lince

En Castilla el trabajar con los retales siempre ha sido no solo una costumbre casera, sino un arte. Mi madre hacía verdaderas maravillas con los retazos de tela, como también se lo denominaba. Luego vino el «progreso», el paletismo (de paletos, alguien poco educado y de escasos gustos) y dejamos de trabajar con los retales, como siempre se había hecho, para pasarnos al «patchwork», anglicismo estúpido donde los haya y que es lo mismo, pero más moderno. Es la misma estupidez que decir, por ejemplo, que un correo electrónico es un «mail» (antes se decía «email»). Así somos, unos perfectos paletos estúpidos prendados de lo que viene de fuera, sobre todo de Occidente, cuando dentro tenemos de todo. Y mejor.

Así que voy a recuperar lo que hacía mi madre, el trabajar con los retales, para que asentéis la idea, si es que aún no la tenéis, de lo que está pasando en el mundo y es que con estos retales se está haciendo una espléndida manta o colcha que no tiene nada que ver con los colores occidentales. Y es más cálida.

1.- La paliza que está recibiendo Occidente en el mundo (en el país 404, antes conocido como Ucrania, en Gaza y en el Mar Rojo) es cada vez más evidente. Tanto que hasta el Banco Mundial lo tiene que reconocer y decir lo que desde aquí se ha dicho muchas otras veces: que la hegemonía occidental desaparece a la misma velocidad que el azúcar en una taza de café. Acaba de publicar esto:

Es el nuevo estado mundial de PIB medido en Paridad del Poder Adquisitivo. Y lo que se ve es que Rusia pisa los talones a Japón (la Rusia sancionada), que los países del fantasmagórico G-7 son eso, fantasmas en la niebla y que hay otro mundo que ya no es el occidental quien está asentando las bases para un nuevo porvenir: Indonesia, que acaba de celebrar elecciones presidenciales y ha ganado un «pro chino», por utilizar el lenguaje del estercolero mediático occidental, supera a Alemania, y que Brasil, Turquía y México dan de patadas a Francia, Gran Bretaña e Italia. En resumidas cuentas: el G-7 no es más que una bonita historia hegemónica occidental que ya pasó y ahora es el turno del G-20, que no se que sea mucho mejor pero hay otros países, que son los que ya cuentan, en liza. Y eso es lo que está definiendo el nuevo mundo al que se opone agónicamente un Occidente neocolonial.

Occidente es un inmenso montón de mierda, aunque el BM, al reconocerlo, tiene que poner algún adorno para que el hedor no sea tanto: esas letras que veis a la derecha. Es lo que llaman «calificación de la calidad de los datos». Por supuesto que la A es lo mejor de lo mejor; la B es bueno, tal vez lo sea, y la D es cuidadito con ellos. Así hasta la E, que es igual a invento directo.

2.- Como consecuencia de ello, y dado que la cosa estos días va de estadísticas, otra en la que se pone de manifiesto la estrepitosa derrota occidental (del fantasmagórico G-7, en concreto) al intentar imponer un tope de precio al petróleo ruso en 60 dólares el barril. Eso fue octubre de 2022 y el fracaso es absoluto, como también se reconoce (otra vez).

Nadie lo cumple, como se puede ver, y por eso Rusia se permite el lujo de establecer un precio de 71’5 dólares por barril como base para su presupuesto de este año 2024. Y os ayudará a entender un poco mejor el cuadro del apartado 1.

3.- El organismo de la ONU para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) reconoce abiertamente que el flujo de buques que pasan por el Canal de Suez se ha reducido el 72% desde que los increíbles hutíes comenzasen su campaña de ataques a buques occidentales en represalia al apoyo occidental a la matanza y genocidio que el IV Reich sionista, antes conocido como Israel, realiza en Gaza. De eso no hace todavía seis meses.

En síntesis dice que los barcos que más atraviesan el canal son los graneleros (que transportan arena, carbón y minerales, con algunos cereales que otros), el color naranja; luego los que transportan petróleo y gas (azul) y apenas pasan los portacontenedores de mercancías (rojo), que son los que tienen que dar la vuelta por África para llegar a Europa. Todo lleva mucho más tiempo y es mucho más caro.

El fracaso de los cruzados occidenales y su «Operación guardián de la Prosperidad» es notorio. Y reconocido.

4.- La desdolarización del mundo va viento en popa, tanto que el precio del oro no para de subir. Eso es porque entramos en lo que se llama «período de incertidumbre» por varios factores: la debacle occidental en el país 404, el ataque del IV Reich sionista al consulado iraní en Siria (seguido de otra patada de Ecuador al Convenio de Viena sobre la inmunidad diplomática al asaltar la embajada de México) y la petición de vasallos y no tan vasallos de EEUU para repatriar sus reservas de oro que están en EEUU. Si ni los vasallos se fían ya de EEUU…

Por si queréis un dato más, Rusia y China (sus dos ministros de Exteriores están ahora mismo reunidos) dicen que el comercio entre ellos es ya del 92% en rublos y yuanes. Se acabó el dinero occidental entre ellos, con lo que eso supone de incentivo para el resto de países BRICS.

5.- Así las cosas, y con las elecciones en EEUU a la vuelta de la esquina, a los burócratas de Washington no les ha quedado más remedio que reconocer el enorme déficit de la economía estadounidense.

La Oficina de Análisis Económico dice que la posición financiera neta de EEUU en relación con otros países «muestra una situación extremadamente crítica que empeora trimestre tras trimestre». El déficit de EEUU es de la friolera de 19’77 billones de dólares (diferencia entre los activos, azul, y los pasivos, naranja). Eso significa que haya países que, como China, se estén deshaciendo poco a poco de sus reservas de dólares.

Entenderéis por qué ahora mismo está la jerifalte económica de EEUU, Yanet Ellen, en China intentando arreglar el desaguisado, y amenazando como es habitual. Resulta, según esa tipa, que China tiene «exceso de capacidad». No vale reírse: «China es ahora simplemente demasiado grande para que el resto del mundo absorba esta enorme capacidad. Las medidas adoptadas hoy por la República Popular China pueden alterar los precios mundiales… Cuando el mercado global se inunda de productos chinos baratos, la viabilidad de las empresas estadounidenses se pone en duda». ¡Toma ya, libertad de comercio!

6.- Para no hacer muy grande esta manta, o colcha, de retales, y dado que he comenzado con el Banco Mundial la última puntada la daré con el Fondo Monetario Internacional, que recoge todo lo anterior y lo resume gráficamente:

Iros arropando con otras mantas, o colchas, porque las que tenéis hasta ahora de fabricación occidental están muy, pero que muy gastadas.

P.D.- El día 11 de mayo hay una marcha estatal en el Estado español en solidaridad con la resistencia palestina.

 

Cerraré estos días con unas poesías palestinas, cortesía del Foro Palestina Libre de Zaragoza, que recientemente celebró un acto de apoyo con música y poesía.

Quiero contarle al mundoNahida Izzat

Quiero contarle al mundo un cuento
sobre un hogar con una linterna rota…
y una muñeca quemada…
sobre un día de campo que nadie disfrutó…
sobre un hacha que mató un tulipán…
sobre un fuego que consumió una trenza…
un cuento sobre una lágrima que ya no pudo derramarse…
Quiero contar un cuento sobre una cabra que ya no fue
ordeñada…
sobre una masa que ya no fue horneada…
sobre una boda que no se celebró…
y una pequeña que no pudo crecer…
sobre un balón que no fue pateado…
sobre una paloma que no voló…
Quiero contarte un cuento sobre una llave que no fue
usada…
sobre un aula de clases a la que no se acudió…
sobre un patio de recreo que fue silenciado…
sobre un libro que no fue leído…
sobre una solitaria granja sitiada y sobre sus frutos que
nadie recogió…
sobre una mentira que no se descubrió…
un cuento sobre una iglesia en la que ya no se reza…
y una mezquita que ya no está en pie…
y una cultura de la que ya no se disfruta…
Quiero contar un cuento sobre un techo con hierba y
lodo…
sobre una piedra que se enfrentó a un tanque…
y sobre una empecinada bandera que se niega a ser
arriada…
sobre un espíritu que no puede ser derrotado…
quiero contarle al mundo un cuento.
Ahora, encendamos una velita por Palestina.
Puedes hacerlo
Enciende una velita
Mira cómo se desvanece la oscuridad.
Sólo inténtalo.
Un rayo de luz
barre lo más triste,
noches de azabache
hasta que rompe el alba

Sólo observa
¿Puedes ver que
todo el poder de la oscuridad
en el mundo
no puede extinguir
el más exánime parpadeo
de un haz de luz?
Enciende una vela.
Una velita.
Mira cómo se desvanece la oscuridad.
Puedes hacerlo.
Oye, MUNDO
¿Me escuchaste?

(Publicado en el blog del autor, el 9 de abril de 2024)

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