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El día 25 de febrero juicio a la representación estadounidense. Ramón Pedregal Casanova.

Secuestrar es un delito que significa arrebatar la libertad de forma ilícita a una persona. Es el caso de Julián Assange, perseguido con falsedades y arrastrado a la fuerza a la prisión de Belmarsh, la Guantánamo inglesa. Lo hizo, ¿recuerdan?, la policía inglesa con la colaboración del gobernante ecuatoriano Moreno.

Julián Assange no había infringido norma alguna, era completamente inocente, las acusaciones todas habían sido inventadas, se fue probando un juicio tras otro hasta con la declaración de un infiltrado en Wikileaks. El motivo del secuestro en la embajada ecuatoriana, era y es, el odio propio de los nazis estadounidenses contra quien enseñó al mundo entero el comportamiento del imperio con los pueblos que invade.

Assange fue sacado por la fuerza, a la vista de todo el mundo, con el propósito de cometer en él un crimen más, basado en el espíritu de venganza, para que a nadie le quepa duda lo que hacen con quienes se atreven a denunciarlos en público. El secuestro fue una versión revisada de lo que el periodista había denunciado con la ayuda de Chelsea Manning.

Todos los gerentes gringos han manifestado el deseo de sus mandantes de que Assange sea encerrado de por vida en una de sus cárceles. El mundo al revés, los criminales condenando a las personas honestas. Han llegado a declarar que su preferida es la cárcel de Guantánamo, la cárcel en territorio invadido de Cuba, completamente rechazada por todos los organismos internacionales de justicia, pues además de su ilegalidad territorial en ella practica la tortura, y para mayor escarnio la emplean contra personas también secuestradas que encierran sin acusación ni juicio. ¿Recuerdan que en Palestina los sionazis hacen eso mismo con los palestinos?

Para juzgar a la élite que dirige EEUU, (los dueños del complejo militar, industrial y financiero y sus gobiernos-gerentes), Guantánamo no sirve por ilegal e inhumano, ellos deberían pasar primero por un tribunal ante el que se hiciesen constar los delitos cometidos, un juicio histórico al que deben aportarse como pruebas los crímenes cometidos por los responsables, que aun están con vida, de esos órganos. En esa dirección, justa como corresponde, va a emprender sus sesiones el segundo Tribunal Belmarsh, en Nueva York. El Tribunal lleva el nombre de la prisión en la que se encuentra Julián Assange y sesionara el 25 de febrero, por ser la fecha en que hace ahora 20 años el régimen gringo empezó a emplear Guantánamo como prisión y centro de tortura. Y es que hace 20 años el gobierno estadounidense tituló a su guerra “guerra contra el terrorismo”, la mayor burla que podían inventar contra la humanidad. Su desarrollo llevaba aprobado el empleo de la tortura como política oficial desde el 2002, y en el 2005 ante las denuncias se disimuló sin que se suspendiese, hasta el 2015 bajo la Enmienda MacCain-Feinstiein.

El Tribunal Belmarsh se creó para denunciar la falsedad del juicio al que se sometía a Assange, y tan falso era que aun sin probar ningún delito se dictó que continuase en prisión a petición del régimen neonazi estadounidense. A la ilegalidad y la injusticia que construían el gobierno inglés y sus tribunales se ha opuesto éste Tribunal presidido por dos personalidades, el reconocido filósofo Srecko Horvat, y la abogada de derechos civiles Margaret Kunstler. Entre los numerosos testigos de la acusación destacan Alice Walker, escritora; Angela Richter, directora de teatro; Noam Chomsky, lingüista; Roger Waters, músico; y, Vijay Prashad, historiador.

El Tribunal Berlmarsh, el 25 de febrero en Nueva York, sometiendo a juicio a quienes representan al poder en EEUU, quiere devolver la dignidad a la justicia, y con ello subrayar la necesaria puesta en libertad del periodista, héroe por la verdad, Julián Assange.

 

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