La ultraderechización de Europa. Andrés Piqueras
Cuando un modo de producción, una civilización o una simple sociedad decaen, sus formas de gestionar lo social se vuelven más rígidas y violentas, y las relaciones entre las distintas entidades constituyentes del Sistema tienden a militarizarse.
La propia desesperación por intentar parar su decadencia, la exacerbación de la competencia con otros para la obtención de recursos (ajenos), han solido ser acompañadas del protagonismo del componente tanatos de todo orden social desigualitario, así como la aceleración del desmoronamiento de las sociedades, el cerramiento autoritario de las elites, la prevención y, en su caso, represión del malestar social y de los levantamientos populares subsecuentes.
Nada nuevo, pues, respecto de lo que ocurre en nuestro tiempo con la degeneración del modo de producción capitalista y de la civilización a que ha dado lugar. Una vez que el capitalismo apenas puede seguir desarrollando las fuerzas productivas y por tanto ser capaz de aportar satisfactores de las necesidades sociales, lo que evidencia es precisamente lo contrario, la corrosión de la propia sociedad de la que se nutre y la acentuada promoción por doquier de empobrecimiento, penalidades y muerte. También Desigualdad, una monstruosa Desigualdad como nunca ha conocido la humanidad (que ya es mucho decir).
La metamorfosis guerrera-belicista de las elites se hace, asimismo, más evidente, más total, más omnipresente.
Pero en un modo de producción que se ha hecho planetario, las consecuencias adquieren también caracteres universales. A través de la militarización y la Guerra no sólo se racionaliza y acelera la producción de Muerte, con la experimentación y puesta a punto de nuevas tecnologías, sino que, más importante aún, se articula por la fuerza la multiplicidad de formas de producción y de apropiación que coexisten en el capitalismo a escala mundial, en favor de la ley del valor o, en su defecto podríamos decir, del crecimiento financiarizado, potenciando y complementando el conjunto de divisiones del trabajo mundiales (social, internacional, de género, étnico-cultural…).
Porque la financiarización de la economía (que no es sino indicador de la decadencia productiva del modo de producción capitalista) sólo se puede sostener mediante la violencia explícita de las armas, al tiempo que de ello se hace un creciente negocio ficticio.
“…[L]a mayor transferencia de riqueza en la historia (…) Estamos presenciando la financiarización absoluta de la guerra, un sistema donde la propia arquitectura del crédito está diseñada matemáticamente para hacer que la paz sea económicamente inviable y el conflicto armado una necesidad permanente, estructural y, sobre todo, extraordinariamente rentable (…) La paz no es rentable para BlackRock; la paz es un riesgo sistémico que amenaza con quebrar el modelo de negocio. Por eso, la militarización bancaria no es solo una política económica; es la declaración de guerra de las finanzas contra la sociedad, la conversión definitiva de la muerte en el activo financiero más perfecto, y la confirmación de que, en el nuevo orden mundial, la única guerra que importa es la que se libra en los balances de los bancos” (La militarización del sistema financiero internacional -recomiendo explícitamente la lectura de este artículo de Marcó del Pont para entender el intríngulis finanzas-armas-guerra-saqueo de las sociedades, amén de la explicación sobre el Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia, de la OTAN, sobre el que ya hemos hablado en este ‘blog’: LA GUERRA TOTAL ENTRA EN UNA NUEVA FASE DE INTENSIFICACIÓN – El blog de Andrés Piqueras-).
Los hiper-monopolios en gran medida financiarizados necesitan de la guerra como arma de salvación propia, una maquinaria bélica creciente, improductiva, con la que pretenden cebarse, cuando no rescatarse a sí mismos. Consecuentemente, nos llevan a un hiper-imperialismo, que pretenden se financie en gran medida a costa de las ya exprimidas sociedades del mundo. Para eso deben implicar más y más a los Estados. Así procede la OTAN con sus miembros, claro está: obligándoles a subir el presupuesto de la Muerte. Lo cual entraña algunas particularidades:
“El mercado militar posee una característica muy particular. Su principal cliente es el Estado. Un ciudadano puede decidir no comprar un automóvil. Una empresa puede retrasar la renovación de sus ordenadores.Pero cuando un gobierno se compromete internacionalmente a alcanzar un porcentaje determinado de gasto militar, la demanda queda políticamente garantizada. Este mecanismo reduce enormemente el riesgo empresarial. Los Estados financian la investigación, conceden créditos, adelantan pagos, aseguran pedidos durante años y, en ocasiones, rescatan proyectos cuyos costes se han disparado. Posteriormente, las compañías conservan las patentes, exportan los productos y distribuyen los beneficios entre sus accionistas. Es una relación especialmente ventajosa para el capital privado: la colectividad asume buena parte del riesgo tecnológico y financiero, mientras la apropiación de los beneficios continúa siendo privada” [( I ) OTAN 3.0: CUANDO LA «SEGURIDAD» SE CONVIERTE EN UN FABULOSO NEGOCIO DE CINCO BILLONES | Canarias-semanal I Digital informativo alternativo de ámbito internacional y actualización diaria].
Cada vez más atascada esa reproducción ampliada de capital si consideramos además el declive de la principal potencia imperial, el crecimiento militarizado busca paliar ese estancamiento a través de, entre otros mecanismos, la acentuación del expolio de recursos ajenos, la destrucción masiva de medios de producción y de capital fijado al territorio (infraestructuras), así como la exacerbación de la explotación de las poblaciones, la extracción de un tributo económico a través de una deuda dolarizada (que se paga imponiendo depresión y austeridad en cada país) y el reciclaje de dólares del resto del planeta a través de mecanismos bancario-financieros y monetarios posibles por la condición de moneda internacional que ostenta el dólar y su dominio sobre el sistema internacional de compensación de pagos (SWIFT). Es decir, con ese crecimiento militarizado se pretende asegurar la dominación de las principales potencias capitalistas -y muy especialmente de EE.UU.- para seguir consiguiendo “ganancias extractivas” o succionadoras de riqueza ajena, tanto como recursos naturales y energéticos que permitan paliar la decadencia económica.
Pero el gasto en armamentos y la militarización no tienen únicamente una función económica, sino también un cometido de control social, mediante la producción de miedo, el conseguimiento de subjetividades sometidas y el disciplinamiento social. La Guerra exaltando la subordinación y el mando contribuye a crear mentalidades conservadoras; la militarización favorece a las fuerzas reaccionarias de cada sociedad, determina un respeto ciego por la autoridad, se enseña y se impone una conducta de conformismo y de sumisión, dado que la opinión contraria se tiende a considerar como un hecho antipatriótico y, llegado el caso, una traición. Se trata de gestionar la fuerza de trabajo con miras a su desclasamiento, para hacerla “nacional” (como un ejército de “soldados-ciudadanos”), mediante su “movilización total” y la consiguiente subordinación de toda la sociedad a la producción de Muerte.
La ultraderechización de las sociedades es el resultado buscado de ello, al menos como un primer paso antes de un nuevo generalizado y más profundo proceso de fascistización social (en función de cómo vaya la correlación de fuerzas sociales y los avatares de la Guerra Total de largo plazo o Guerra Sistémica Permanente desatada por este modo de producción).
Así que nada de lo que se está dando en Europa al respecto es ‘casual’, o pasa porque de repente los partidos “ultra” se hagan simpáticos a las poblaciones. Toda una planificación sistémica con ingente financiación e ingeniería social están detrás de ello.
El resultado es este tétrico listado de partidos de extrema derecha en el gobierno (como partido principal o como socio clave) [2024-2026]:
- Italia – Fratelli d’Italia (FdI). Partido dominante del gobierno de Giorgia Meloni.
- Eslovaquia – SNS (en coalición con Smer-SD). Partido nacionalista de ultraderecha en la coalición de gobierno de Robert Fico.
- Países Bajos – PVV (Partij voor de Vrijheid). Fuerza central del nuevo gobierno de coalición, descrito como el más derechista de la historia neerlandesa.
- Finlandia – Perussuomalaiset (Partido de los Finlandeses). Socio clave en el gobierno de coalición, clasificado como “hard-right populist”.
- Croacia – Domovinski pokret (Homeland Movement), Partido nacionalista de ultraderecha, socio de gobierno.
- Chequia – ODS + socios de ultraderecha.
- Suecia – Sverigedemokraterna (SD). Segunda fuerza parlamentaria; no está en el gabinete, pero el gobierno depende de un acuerdo de apoyo y confianza con SD.
Además, figuran como primera fuerza de oposición o primera fuerza en votos:
- Francia – Rassemblement National (RN). Primera fuerza en las europeas de 2024 y bloque central de oposición; lidera encuestas nacionales.
- Alemania – Alternative für Deutschland (AfD). Segunda fuerza nacional, primera en varios Länder del Este.
- Hungría – Fidesz (del hasta ahora primer ministro Orban) y Movimiento Nuestra Patria, ambos de extrema derecha nacionalista.
- Austria – Freiheitliche Partei Österreichs (FPÖ). Primera fuerza en encuestas y en varias elecciones recientes; oposición principal.
- Polonia – Prawo i Sprawiedliwość (PiS). Partido nacional-conservador con rasgos de ultraderecha; perdió el gobierno en 2023 y es hoy la principal fuerza de oposición.
- Rumanía – AUR. Partido ultranacionalista en fuerte ascenso, ya con representación relevante y papel central en la oposición.
Otros casos con fuerte presencia, aunque no primera oposición formal, son Vox en el Reino de España, Chega en Portugal, partidos fundamentalistas en Bélgica, Estonia, Bulgaria, Letonia, etc., con resultados muy altos en europeas y estatales, pero sin ser la primera fuerza de oposición en todos los países. En conjunto, algunos estudios apuntan a unas 50 formaciones de extrema derecha en Europa, presentes ya en casi todos los Estados, salvo en casos como el de Irlanda y Malta.
Así que los dóbermans del Sistema ya están exhibidos -y haciendo todo el daño social que pueden-. A partir de aquí su posible evolución hacia un fascismo de nuevo cuño dependerá de cómo de rápida y destructiva evolucione la Crisis capitalista y cómo vaya resultando su Guerra Sistémica Permanente.
Pero más allá de ello, otra prueba de que la militarización social, la economía de guerra permanente, la financiarización de la producción de Muerte y la propia Guerra responden a razones sistémicas del modo de producción capitalista, es que no hay diferencia en el gasto militar entre derechas, extremas derechas y socialdemocracias y neoizquierdas del Sistema. Porque el capital cierra filas en sus momentos de Crisis, priorizando siempre la Violencia. Más aún si a través de ella se obtienen beneficios inmediatos, por ficticios que sean a medio plazo. Así lo comprobamos en el cuadro siguiente.
Cuadro 1
Gasto militar en Europa (miles de millones USD), % PIB y Gobierno
Datos aproximados 2024–2026 (según SIPRI, OTAN y World Bank). Gasto expresado en miles de millones USD. La caracterización de los gobiernos está dada según las propias fuentes
| País | Gasto militar (≈ miles de millones USD) | % PIB | Partido gobernante (2024-2026) | Gobierno (caracterización) |
| Alemania | 114 | 2.3–2.8% | SPD + Verdes + FDP (hasta febrero de 2025) CDU/CSU + SPD | Centro‑izquierda / verde‑liberal
Derecha |
| Francia | 68 | 2.0–2.1% | Gobierno técnico en funciones, de Renaissance | Centro‑liberal — (RN = primera fuerza de oposición) |
| Reino Unido | 89–92 | 2.4–2.5% | Labour Party | Centro‑izquierda |
| Italia | 48 | 2.0–2.1% | Fratelli d’Italia | Derecha nacional‑conservadora — extrema derecha |
| España | 40 | ~2.1% | PSOE + Sumar | Izquierda |
| Países Bajos | 29 | ~2.2% | VVD de Mark Rutte (actual secretario gral. De la OTAN) hasta 2024. PVV + VVD + NSC + BBB | Liberal‑conservador (VVD)— Partij voor de Vrijheid (Partido por la Libertad) -ultraderecha; Volkspartij voor Vrijheid en Democratie (Partido Popular por la Libertad y la Democracia) — derecha liberal; Nieuw Sociaal Contract (Nuevo Contrato Social) — centroderecha reformista; BoerBurgerBeweging (Movimiento Campesino-Ciudadano) — agrarismo conservador. |
| Polonia | 46–47 | 4.5–4.8% | Coalición Cívica (KO) + Polish Coalition / PSL + Poland 2050 + Nueva Izquierda + Centro (Centrum) | Centro‑derecha liberal: KO, Centrum. Centro‑derecha democristiano‑agrario: PSL. Centro tecnocrático‑liberal: Poland 2050. Centro‑izquierda / izquierda moderada: Nueva Izquierda. |
| Suecia | 16.5 | 2.5–2.8% | Moderata samlingspartiet (Moderados) + apoyo SD | Centro‑derecha — extrema derecha sostiene al gobierno |
| Noruega | 17 | 3.3–3.4% | Partido Laborista | Centro‑izquierda |
| Dinamarca | 14.8 | 3.4% | Socialdemócratas | Centro‑izquierda |
| Finlandia | 8 | 2.5% | Kokoomus | Centro‑derecha |
| Bélgica | 14.3 | ~2.1% | Coalición Vivaldi | Centro‑izquierda / liberal — (Vlaams Belang = primera fuerza de oposición en Flandes) |
| Portugal | 5.8 | 2.3% | Aliança Democrática (AD) | Centro‑derecha; conservadurismo liberal |
| Grecia | 8.2 | 3.1% | Nueva Democracia | Derecha liberal |
| Austria | 6.2 | 1.1% | ÖVP + Verdes | Centro‑derecha / verde — (FPÖ = primera fuerza de oposición) |
| Irlanda | 1.5 | 0.2% | Fine Gael + Fianna Fáil | Centro‑derecha / centrista |
| Rep. Checa | 6.8 | 2.2% | Coalición liberal‑conservadora | Centro‑derecha |
| Eslovaquia | 3.0 | 2.0% | SMER‑SD | Izquierda nacional‑populista |
| Hungría | 4.8 | 2.1% | Fidesz (hasta junio de 2026) Tisza | Fidesz — extrema derecha, derecha iliberal Tisza -liberal moderado |
| Rumanía | 9.2 | 2.6% | PSD‑PNL | Centrista — (AUR = primera fuerza de oposición) |
| Bulgaria | 2.5 | 2.3% | Gobierno rotatorio | Centro‑derecha |
| Croacia | 2.0 | 2.4% | HDZ | Derecha conservadora |
| Eslovenia | 1.2 | 2.2% | Movimiento Libertad | Centro‑izquierda |
| Lituania | 2.9 | 5.3–5.4% | Unión de la Patria | Centro‑derecha |
| Letonia | 1.7 | 4.9% | Nueva Unidad | Centro‑derecha |
| Estonia | 1.5 | 5.1–5.4% | Partido Reformista | Centro‑liberal |
| Albania | 0.6 | 2.2% | Partido Socialista | Izquierda |
El gasto total de la UE en la industria de la Muerte (según EDA/Consilium), fue en 2024 de unos 343.000 millones de euros. En 2025 estuvo en torno a los 418.000 millones de euros, 62,8 % más que en 2020. Si en 2024 el gasto alcanzó el 1,9 % del PIB de la UE (frente al 1,6 % en 2023), en 2025 fue del 2,2% del PIB de la UE.
Como puede verse, no hay ninguna distinción respecto del derrotero militarista y la industria de la Muerte entre las distintas expresiones políticas del capital (incluyendo a sus izquierdas), que cierran filas en torno a los intereses de la clase capitalista transnacionalizada (y cada vez más financiarizada). De forma que el guerrerismo, la militarización de las sociedades, la destrucción de los servicios públicos e infraestructuras, así como el empobrecimiento generalizado y destrucción ambiental que les son concomitantes, se dan de manera similar (con secundarios matices en cuanto a la intensidad y rapidez) en todas las formaciones socioestatales europeas.
Inventarse al enemigo ruso, un enemigo perseguido durante décadas (tal como explicamos aquí ¿ES EL MOMENTO DE CAMBIAR LAS REGLAS DEL TABLERO DE JUEGO? / SOBRE EL PAPEL MUNDIAL DE RUSIA Y CHINA – El blog de Andrés Piqueras), resulta imprescindible para ello. Y es que por el Miedo se llega antes a la Muerte. De manera que el negocio del capital pueda estirarse un poco más de tiempo, por encima de un mórbido panorama de desolación y cadáveres.
Para las izquierdas altersistémicas, aquellas que luchan por la superación del capitalismo, es vital percatarse de que la Crisis capitalista ha entrado en su fase bélica global, que conlleva también el cierre político y el descuartizamiento de las conquistas históricas de la clase trabajadora. Imprescindible, insistimos, para reconfigurar tácticas, vías, procederes, estrategias y formas de lucha, de cara a enfrentar y vencer los procesos tanato, de (re)fascistización que el Sistema desata en esta fase («final») suya.
El conjunto de la sociedad, a su vez, de una manera u otra tendrá que irse dando cuenta de que en un capitalismo empantanado, irremediablemente bélico, luchar por la PAZ antiimperialista es necesariamente luchar por una forma superior de sociedad: la socialista.
(Pubicado en el blog del autor, el 19 de julio de 2026)









