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Manifestación unitaria antiimperialista en Madrid

Anunciada en este mismo sitio web el pasado 19 de enero, en la mañana de hoy, 25 de enero, fuerzas de más de 40 grupos políticos de la izquierda coherente, organizaciones populares y de la solidaridad internacionalista (entre ellas, el FAI), agrupadas bajo el título de «Movimientos Antiimperialistas de Madrid», se dieron cita frente a la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores de la plaza del Marqués de Salamanca en una manifestación unitaria para denunciar las más recientes expresiones del cariz que va adoptando el imperialismo.

La cobertura prestada al sionismo en el genocidio contra el pueblo palestino y la reciente incursión criminal contra Venezuela, incluyendo el secuestro de su presidente constitucional, Nicolás Maduro, además de la acumulación de fuerzas para el asalto final contra Irán, ponen en evidencia el trascendental cambio que el supremacismo de EEUU está produciendo en las relaciones internacionales, que suponen la quiebra absoluta de lo que quedaba del malhadado derecho internacional.

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El riesgo para todos los pueblos del mundo, incluyendo los del supuestamente acomodado occidente, son ya inocultables, lo que exige un esfuerzo colectivo por la unidad de acción antiimperialista que debe manifestarse en todos los órdenes y espacios públicos. Esta es la razón de esta singular manifestación que congregó a más de mil personas en las calles del madrileño barrio de Salamanca, hasta llegar frente a la embajada de los EEUU, en donde se leyó el Manifiesto acordado:


Movimientos Antiimperialistas de Madrid
Manifiesto para la Movilización Antiimperialista, 25 ene 26

La reciente agresión a Venezuela ha marcado un punto de inflexión en la política exterior de EEUU, cuyo estancamiento económico, político y social le está llevando a medidas cada vez más agresivas y desesperadas tanto fuera como dentro del país.

Su único recurso ante esta realidad es el empleo de la fuerza bruta, aniquilando por completo todo rastro del derecho internacional, tan trabajosamente construido. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Trump reconoce ya su incapacidad para ser el gendarme del mundo, y no ha dudado en manifestar su intención de recolonizar todo el continente americano para su propio beneficio. Lo ha demostrado con su criminal intervención en Venezuela y sus desvergonzadas amenazas a Cuba, Brasil, México, Panamá y hasta Groenlandia.

Estas amenazas no son precisamente bienintencionadas: ni buscan la libertad de los pueblos ni su prosperidad económica. Al contrario, y esta vez es EEUU quien habla abiertamente de sus intenciones: quieren aniquilar la soberanía de los pueblos del mundo, subyugarlos políticamente y saquear sus recursos. Todo esto no es más que un juego del gran capital corporativo, sobre todo anglo-sionista-norteamericano, para expandir su dominación imperialista, y de esta forma conseguir arrancar violentamente el petróleo, las tierras raras y la energía de países soberanos.

Sin embargo, hay que considerar que no es el mero apetito por el petróleo lo que mueve a EEUU a lanzarse contra Venezuela. La grave crisis que aqueja al modelo capitalista occidental parece incapaz ya de encontrar otras soluciones para mantener la acumulación de capital. Neoliberalismo, financiarización, la transición a la «energía verde»… nada resulta ya eficaz para reflotar su decadente hegemonía.

Toda América Latina está pues en riesgo y ahora se hace más evidente que nunca la necesidad y la urgencia de la unidad de acción antiimperialista continental por la que tanto lucharon Fidel y Chávez. Pero no es solo América latina la que está en riesgo. Ya hemos visto lo que es capaz de hacer el imperialismo sosteniendo al régimen sionista colonial, que comete el más descarnado genocidio en Gaza y pretende ahora suplantar la arquitectura de seguridad de la ONU por un «Consejo de Paz» de aliados y lacayos de EEUU para completar el exterminio que el régimen sionista ha sido incapaz de lograr. Ahora apresta sus recursos para una nueva embestida contra Irán, precedida por la infiltración en las manifestaciones (que siguen a años de sanciones) y su dirección por parte de los servicios de inteligencia sionistas y anglonorteamericanos.

En Europa, todo esto ocurre mientras la OTAN se ve atrapada en la guerra de Ucrania. Promovida en primera instancia por EEUU y a la vista de su incierto y costoso desenlace, Trump activa un teatro en el que finge aparecer como pacificador, lanzando señuelos a Putin en forma de fabulosos negocios, mientras deja la guerra en manos europeas a condición de inversiones estratosféricas en armas norteamericanas.

La profunda crisis que asola a EE.UU y a la UE les empuja a mostrar la cara más feroz del imperialismo para apropiarse de los recursos de la clase trabajadora y de los pueblos. Para alimentar la economía de guerra se disparan los gastos militares, al tiempo que intensifican la explotación de la clase trabajadora, convierten productos de primera necesidad, como la alimentación o la vivienda, en bienes inaccesibles y destruyen los servicios públicos. Es la barbarie del capitalismo agonizante cuya única opción es destruir y depredar la vida y las formas de cooperación que la humanidad ha ido creando.

Nuestro gobierno es también cómplice de las atrocidades que comete el imperialismo en todo el planeta. No solo no condena las actividades criminales de los EEUU, sino que es partícipe directo de sus operaciones militares y de la explotación y opresión al pueblo venezolano. Que no nos confunda el descaro de los EEUU ni la retórica de nuestra clase política: nuestro país es también un país imperialista que tiene un interés directo en explotar a los pueblos del mundo.

Nos lo deja muy claro Repsol, frotándose las manos tras la agresión a Venezuela, buscando multiplicar sus ganancias; pero también nos lo deja muy claro nuestro presidente Pedro Sánchez, con su apoyo sostenido a la ultraderecha golpista venezolana, que busca abiertamente vender su patria a los gringos. Queda claro también que grandes empresas españolas se benefician del saqueo ajeno, estando estratégicamente posicionadas en diversos países latinoamericanos y al acecho de nuevas oportunidades de inversión.

¿Cómo es posible que nuestro gobierno, supuestamente conformado por “socialistas” y representando a los “obreros”, sea partícipe de tal robo armado a los pueblos del mundo?¿Cómo puede tener el descaro de posicionarse con quienes defienden el bloqueo económico criminal de los EEUU contra países como Cuba o Venezuela, mientras que, especialmente desde 2017, la gente se ha visto obligada a emigrar o resistir, empobrecida por tales actividades inhumanas?

Pero no nos callamos. No hemos venido aquí solo a denunciar este sistema de opresión mundial llamado imperialismo, sino que hemos venido a solidarizarnos con todos los pueblos del mundo que, igual que lo hicieron en el pasado, se erigen hoy en heroica resistencia frente al capital invasor y edifican una resistencia sólida en defensa de la paz.

Es más urgente que nunca la necesidad de actuar en unidad, porque nos indigna el imperialismo y las amenazas son cada vez más cercanas y evidentes para todos. No podemos seguir mirando para otro lado pensando que Gaza o Venezuela están lejos y que aquí no nos tocará. La única posibilidad de detenerlos está en nuestras manos, en nuestros cerebros y en nuestros corazones. O demostramos que la historia es nuestra y la hacen los pueblos o la barbarie para nosotros y, sobre todo, para las generaciones venideras, está asegurada. Solo el internacionalismo, que es necesariamente antifascista, antisionista y antiimperialista, podrá salvar al mundo del desastre.

Desde los Movimientos Antiimperialistas de Madrid, denunciamos enérgicamente a EEUU como el principal agente del imperialismo criminal. Exigimos el cese de la guerra contra Venezuela y la liberación inmediata de su presidente constitucional, Nicolás Maduro y de la Primera Combatiente y Diputada Cilia Flores.

Pero también denunciamos la actitud cómplice de nuestro gobierno como protector de la extrema derecha golpista en Venezuela y por su tibieza en combatir al estado sionista como autor de genocidio. Exigimos la salida inmediata de la OTAN, la denuncia del Convenio de Defensa con EEUU, el repliegue de las tropas en el exterior y poner fin al crecimiento de los gastos militares para una guerra que no es la del pueblo español ni de los pueblos del mundo.

Con Venezuela y Palestina
Contra el Imperialismo y el sionismo
Contra los gastos militares, OTAN NO, BASES FUERA

Madrid, a 25 de enero de 2026

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(Relación de organizaciones que apoyaron la manifestación)

(Descargar Manifiesto, en PDF)

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