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SOBRE EL CHAVISMO EN ESTA HORA. Farruco Sesto

El primer registro documental del uso en público del concepto de Chavismo, lo tenemos en la entrevista televisada al comandante Chávez que, el 6 de marzo de 1998, le hace el periodista José Vicente Rangel (quien después llegaría a ser Canciller, Ministro de la Defensa y Vicepresidente de la República en los gobiernos de Chávez) cuando, en una pregunta acerca de su influencia en las fuerzas armadas, se refiere a la posible existencia de chavistas y antichavistas.

Desde entonces aquí han pasado muchos años y hemos recorrido mil situaciones en un proceso que no se ha detenido. Y el resultado de todo ese proceso es que el chavismo se ha convertido por méritos propios en la mayor fuerza política y cultural de Venezuela, muy superior a cualquier otra.

Si yo tuviera que explicar hoy qué es el chavismo diría que es un sentimiento, una visión del mundo real, y un propósito de transformación compartidos, alrededor de la interpretación, actualización y complementación de las ideas de Simón Bolívar que llevó a cabo el comandante Hugo Chávez para nosotros y en nuestro tiempo. Incluye la suma de experiencia histórica de los doscientos años transcurridos desde la independencia. Y una proyección, actuante, de nuestros deseos colectivos hacia el futuro.

Por eso el chavismo es, a mi modo de ver, indestructible. Pues está en la memoria, en la mirada y en el accionar cotidiano de todo un pueblo, constituyéndose como núcleo estructural de sus aspiraciones. Eso lo saben los amigos (los de verdad) y eso también lo saben los enemigos.

Hay una frase que puede sintetizar mejor que ninguna otra, lo que hoy es el chavismo. La pronunció el propio Comandante en algún momento: “Chávez somos todos”.

Y hay un documento esencial que le sirve de plataforma, que es la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, incluyendo sus posibilidades de irse reformando en el tiempo para adecuarse a cada momento histórico, sin alterar sus principios esenciales, de manera que siga siendo la mejor herramienta posible de transformación.

Un logro inmenso del chavismo fue la conquista democrática del poder político nacional y su ejercicio desde 1999 hasta hoy, a la cabeza del Estado, con la premisa fundamental de transferirle el poder al pueblo, que es a quien le pertenece, en su condición de soberano. Vale decir, el pueblo hecho gobierno.

Otro logro gigante fue propiciar el proceso de auto transformación de las antiguas Fuerzas Armadas de Venezuela hasta llegar a convertirse en lo que hoy es la FANB, que se considera a sí misma: “Bolivariana, antiimperialista, anticolonialista y profundamente chavista”. “Pueblo soldado” en la expresión de Chávez. Es decir, el pueblo hecho soldado.

Y un tercer logro de carácter estructural fue el de haber elegido de su seno una vanguardia conformada como partido, el Partido Socialista Unido de Venezuela”, el PSUV, que, junto a otras organizaciones hermanas, todas presentes en el Polo Patriótico, lleva el peso del accionar político al servicio de los grandes objetivos nacionales. Vale decir el pueblo hecho vanguardia organizada.

De modo que ahí tenemos tres grandes estructuras interconectadas que, entre otras, son manifestación del chavismo profundo. Cada una de ellas con sus marcos de actuación y sus responsabilidades, entra las cuales se encuentra la obligación de hacer, cada una de ellas y todas en conjunto, su aporte a la unidad nacional, a la unidad de los patriotas y a la unidad cívico militar policial.

Creo por mi parte, de verdad lo creo, que cada una de esos grandes componentes del chavismo en una situación tan compleja, difícil y delicada como la que vivimos en esta hora, comprende lo que tiene que hacer, y lo está haciendo, en el marco de sus atribuciones y compromisos. Sabiendo que hay cosas que se exponen a la luz y otras que se trabajan en silencio. Pues nos jugamos nada menos que la patria misma, así como la viabilidad de nuestros anhelos de igualdad, paz y prosperidad.

Pero no es lo mismo ser gobierno que ser partido. Y no es lo mismo ser partido que fuerza armada. En el ámbito común de un mismo proyecto general, cada una de estas estructuras tiene sus áreas específicas en las que actuar, sus atribuciones precisas que no se confunden e, incluso aspectos distintos sobre los que hacer énfasis a la hora de comunicar, con sus propias maneras de hacerlo.

La conjunción de todo ello, es decir, de todos esos factores actuantes, es seguramente lo que el enemigo y algunos imbéciles denominan “régimen chavista”

Dicho esto, quiero detenerme un poco en la figura del PSUV, para expresar, en mi condición de militante, qué es lo que pienso que le corresponde al partido en esta hora.

Le corresponde guiarnos en este paisaje extraño que atravesamos. Y en esa travesía hacernos comprender a fondo, en su complejidad, a todos y a cada uno de nosotros y nosotras, a los militantes desde luego, pero también a los venezolanos en general, cuáles son los aspectos esenciales de la situación por la que estamos transitando como pueblo y como nación. Tanto en lo bueno, como en lo malo. Con todas las posibilidades y todos los riesgos.

Le corresponde analizar y prever sin prejuicios, el conjunto de los posibles escenarios que puedan presentarse en el desarrollo de la coyuntura. Y prepararse y prepararnos para cada uno de ellos. De modo que cualquier escollo en el camino, o desenlace favorable o no, nos consiga organizados al máximo.

Y le corresponde mantener la comunicación con todos los partidos, organizaciones y movimientos hermanos, en este período tan intenso de movimientos tectónicos geopolíticos, donde la fuerza bruta está desatada.

Todo ello con base al artículo 3: “Propósito u objeto” de los Estatutos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) donde se define con claridad la razón de nuestra existencia, y que me permito transcribir para cerrar estas reflexiones:

“El propósito fundamental del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) es la construcción del Socialismo Bolivariano, la lucha antiimperialista, anticapitalista y la consolidación de la democracia bolivariana, participativa y protagónica, mediante el reconocimiento y fortalecimiento del Poder Popular. En su esencia antiimperialista tiene vocación internacionalista y por tanto de unidad y alianza con los pueblos explotados del mundo y sus movimientos populares y progresistas, a fin de acabar con el capitalismo. El partido asume la tarea de fortalecer las relaciones sur-sur, con los pueblos de Nuestra América, el Caribe, África y Asia.

Como partido de masas y de cuadros tiene la responsabilidad de formarse y educarse en la historia y en las experiencias humanas, para afrontar con criterio propio la tarea de creación e invención permanente del socialismo.»

(Publicado en Correo del Orinoco el 30 de abril de 2026)

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