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Agresión e impunidad sionista. Cristóbal León Campos

La reciente agresión perpetrada por el gobierno sionista de Israel contra la Global Sumud Flotilla deteniendo el avance de al menos 22 embarcaciones que transportaban ayuda humanitaria al pueblo palestino el pasado 30 de abril, así como el secuestro y tortura de cientos de sus tripulantes en aguas internacionales a la altura de las costas de Grecia, ya no solo redimensiona el carácter atroz de Benjamin Netanyahu y demás integrantes del ente sionista, sino que también confirma que estamos en una nueva etapa del desmoronamiento de Occidente y todos sus “valores” y leyes, pues el silencio cómplice y la pasividad de las naciones europeas ante estos hechos acontecidos frente a sus costas y con el conocimiento de los gobernantes, consiste en otra violación a todo el Derecho internacional confirmando que ya los límites de las soberanías nacionales han sido pisoteados y desdibujados en beneficio del avance del sionismo israelí y neofascismo que acompaña al imperialismo estadounidense.

Ya desde el 3 de enero de este año, cuando el presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores fueron secuestrados sin importar que se encontraban en el pleno ejercicio de sus funciones constitucionales en Venezuela, junto al asesinato de 32 militares cubanos y demás población venezolana, quedó de manifiesto que ya no hay límites a la ambición del imperialismo y el sionismo -en el marco de un claro avance de las derechas en el mundo-, pero con un particular y sumamente preocupante despojo de toda retórica; hoy la alianza yanqui-sionista no disimula sus intenciones ni esconde su deseo de destruir naciones, asesinar a sus pobladores y saquear la riqueza natural y territorial (petróleo, litio y más), dejando inservible en los hechos cualquier estipulado en el Derecho internacional, pues los secuestros y las agresiones se cometen en territorios con leyes y gobiernos en funciones sin que estos sean mínimamente respetados y sin el intento de intervención de esos propios gobiernos, o de los organismos internacionales como la propia ONU. La idea es hacer creer que nadie puede parar la barbarie impuesta por el imperialismo y el sionismo.

La retórica cínica de la alianza yanqui-sionista no esconde ya sus intenciones, únicamente las reviste de eufemismos; a los integrantes de la Global Sumud Flotilla, secuestrados y torturados, los han llamado “terroristas”, como una forma de “auto-legalizar” la violación del Derecho internacional, ese discurso que se propaga por todos los medios de desinformación que forman parte de los monopolios de la comunicación occidental. Es parte de lo que la propia derecha internacional llama ahora “guerra cultural”, una estrategia común en la propaganda de guerra que el imperialismo ha utilizado siempre, que también usaron los nazis para cometer el holocausto, y que ahora los sionistas han renovado buscando engañar y confundir a sectores importantes de la población global con su discurso falso en el cual repiten una y otra vez que ellos actúan “defendiéndose” de supuestas amenazas, algo que hoy en día parece más un episodio de alucinación psicótica que un argumento real, ya que gracias a la contrainformación efectuada por la propia Global Sumud Flotilla, a través de transmisiones en vivo y de mensajes continuos sobre los avances de la misión, se sabe del secuestro y la tortura, y de las forma en que el ente sionista trata de poner fin a las misiones de ayuda humanitaria dirigidas a Palestina.

La agresión contra la Global Sumud Flotilla no fue una simple interrupción de su tránsito hacia Palestina -de donde por cierto aún estaban a muchas millas-, sino que esta violencia sionista tuvo todas las formas de una acción de guerra, con naves militares y drones, armas láser apuntando a los tripulantes desarmados de los barcos interceptados, con maltrato físico desde el inicio al obligar a arrodillarse a los activistas como prisioneros de guerra y la posterior tortura, además del bloqueo de todos los sistemas de comunicación y la inutilización de los mecanismos de navegación para poder violentarlos, dejando ver claras las formas de opresión neofascistas. De igual forma, la tortura en particular a dos de los integrantes de la Flotilla, Thiago Ávila y Saif Abukeshek, quienes permanecen aún secuestrados por el ente sionista, aunque los medios de comunicación occidentales jueguen a decir que están “detenidos” como si estuvieran purgando una culpa por algún delito, pero la realidad es que no han cometido ningún delito ni son terroristas; son activistas que han dado la cara por el pueblo palestino y que han arriesgado la vida por llevar ayuda humanitaria a Gaza, Cisjordania y demás territorio ocupado, y por ello deben ser liberados de manera inmediata. Sus vidas corren peligro mientras sigan secuestrados, y quizás más Saif Abukeshek por su origen palestino.

El asalto a las embarcaciones de la Global Sumud Flotilla y el secuestro de sus tripulantes al puro estilo de la piratería no puede tolerarse y no puede permitirse a los gobiernos del mundo permanecer callados ante esta nueva atrocidad que acontece mientras el alto al fuego en Palestina es inexistente, pues el Ejército sionista de ocupación no ha dejado de asesinar palestinos, sin importar si son infantes, mujeres, jóvenes, estudiantes, hombres adultos, trabajadores o de cualquier otro sector poblacional, así como periodistas, personal médico y de salud, profesores y religiosos, entre tantos otros.

¡Palestina vencerá!

 

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