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Simplemente horrible, o el mundo al revés

¿Qué hay más estúpido que un europeo? Otro europeo. La Unión Europea es un zombi y, como tal, incapaz de asumir el menor protagonismo en nada, ni a nivel interno ni externo. Es un vasallo de EEUU; mucho mejor vasallo que los países árabes del Golfo Pérsico, por ejemplo.

Sin embargo está comenzando una pequeña rebelión y no popular, precisamente. Mientras los pretendidos «progres» siguen con su estupidez congénita de «otra Europa es posible», pero siguen apostando por el servilismo actual (como las elecciones europeas sin ir más lejos), las élites económicas ya se están poniendo a la labor. El mundo al revés: los patronos son ahora los nuevos «ninis», los de «ni con unos ni con otros». Y esas élites están donde siempre: en Alemania y en Francia, por este orden.

La patronal alemana lleva años, literalmente, reclamando al gobierno que no se siga sumando a las sanciones que la UE ha impuesto a Rusia, siguiendo las órdenes de EEUU, desde 2014. Ahora da otro paso más y reclama al gobierno que comience a tener una actitud «equidistante» en la guerra económica lanzada por EEUU contra China. ¿Imposible debido al vasallaje tradicional europeo? No tanto.

La cosa no es para tomársela a broma, y eso lo entiende perfectamente el gobierno alemán, una coalición entre democristianos y socialdemócratas. Porque la economía alemana está ya en recesión y eso supone que pronto arrastrará a todo el resto de Europa. Aunque parezca extraño, la producción manufacturera alemana, en lo que se basa todo su poder de exportación y, por lo tanto, económico, está a niveles de 2012. Por eso ahora la patronal lanza una señal de alarma.

El dinero no tiene patria, como es sabido. Por eso los grandes empresarios alemanes hacen una distinción entre corazón y cabeza. O cartera, para ser más precisos. Dicen que «o la UE desempeña un papel geopolítico (con lo que da a entender que ahora no lo tiene) que le lleve a una posición de liderazgo en la política mundial o toda su influencia se perderá en vista del conflicto cada vez mayor entre Washington y Beijing».

Dicho así parece que tienen razón, y la tienen, pero la cosa es mucho más prosaica: la UE siempre cerrará filas con su patrón, EEUU, pero… Las presiones de la administración Trump sobre Alemania (como es el caso del gasoducto Corriente del Norte 2), por una parte, y el convencimiento de que los lazos económicos con China son fundamentales a medio y largo plazo, por otra, han llevado a la patronal a donde no había llegado con el tema de las sanciones a Rusia: a pedir abiertamente una equidistancia entre EEUU y China. Y lo argumentan diciendo que si Alemania ha perdido unos 20.000 millones de euros en exportaciones debido a las sanciones contra Rusia, el volumen de pérdidas con China sería infinitamente mucho mayor. O como de forma muy gráfica ha dicho la patronal, «sería simplemente horrible».

La patronal alemana lo tiene claro: los intereses alemanes solo pueden implementarse estableciendo una base de poder global independiente germano-europea (sic) porque Alemania, por sí sola, es demasiado pequeña para dar respuesta al desafío que hay por delante.

¿Por qué es importante esta postura de la patronal alemana? Pues porque Alemania presidirá el Consejo de la UE el segundo semestre del 2020. Eso significa que desde ya Alemania va a presionar todo lo presionable a la UE para que sea mucho más activa en política exterior. Y ese mensaje ha sido recibido por el presidente francés, Macron, que ya ha manifestado públicamente lo que es una realidad negada hasta ahora: que el mundo unipolar ha desaparecido, que la hegemonía estadounidense está en decadencia y que los valores occidentales están muy en entredicho. Ha pasado desapercibido, por interés, pero Macron lo dijo oficialmente el 27 de agosto. Macron se quiso adelantar públicamente a lo que ya estaba haciendo tras bambalinas Alemania. Y quiso presentarse como el adalid de la «nueva» UE ante el debilitamiento físico y político de Merkel.

Está claro que el tiempo occidental se acaba. Para la UE hace mucho tiempo que se acabó, desde que en 1999 aceptó la guerra impuesta por EEUU, a través de la OTAN, contra Yugoslavia. Pero solo ahora se está dando cuenta de ello.

Así que vamos a ver cómo dentro de poco desde la UE comienzan a lanzarse mensajes en este sentido de «líder global», «potencia global independiente» y tonterías semejantes. Pero mientras, las sanciones contra Rusia se siguen aprobando mecánicamente cada seis meses sin discusión alguna; el famoso INSTEX, el mecanismo que haría posible el comercio con Irán, sigue sin funcionar después de tres meses de creado, etc. Sin embargo, lo que hace novedosa la cosa es que la patronal alemana ha decidido ser activa. Y eso el gobierno alemán lo tiene que tener en cuenta. Y Alemania hegemoniza a ese zombi que es la UE.

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El Estado canalla, más conocido como España, vuelve a dar una demostración de lo que es. Mientras los mal llamados «progres» reconocen que asumirían, de nuevo, un 155 contra las reivindicaciones independentistas en Catalunya, callan ante las detenciones de hoy, otra vez. No es la primera ocasión en la que se acusa a los integrantes de los Comités de Defensa de la República de violentos, de rebelión, de sedición y de terrorismo. La diferencia es que ahora el montaje es más completo. Resulta curioso que se publique con todo alarde que los manifestantes de Hong Kong se quejan de que «las protestas pacíficas no sirven para nada» y que en Catalunya se haga todo lo posible por crear un clima conspiranoico sobre una violencia inexistente. Por eso, nada mejor que volver a poner esta canción que define muy bien cómo se sienten hoy miles de personas en Catalunuya.

O esta otra, puesto que algunas detenciones han sido de madrugada.

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